03 de desembre, 2006

EsTintoBasico

No hace ni seis meses, un querido amigo me animaba a lanzarme a la blogosfera, para intentar transmitir aquello que, en "petit comité", ya compartíamos unos pocos compañeros. Me encontraba en un momento (todavía estoy en él, vaya!) de mi vida profesional en que me podía permitir dar rienda suelta a una de mis grandes pasiones, el mundo de la viña y del vino, dedicándole no sólo una parte de mi tiempo "privado" (comidas, catas, viajes...), sino también una parte de mi tiempo "público". Nació así este blog. Nació, además, con unos pocos referentes que descubrí a los pocos días de mi inicio: los fui incorporando en mi lista de enlaces preferidos. Dos me llamaron grandemente la atención y se convirtieron en mis "ejemplos a seguir": Encantadísimo, por su insobornable afán de independencia y sus grandes conocimientos (a sus fotos ni he conseguido acercarme); y EsTintoBásico, por la increíble cultura vitivinícola que mostraban sus comentarios y por ese aire, entre pillo, gamberro, goliárdico y "truhán" de su blog y sus reportages. Rápidamente decidí intentar intervenir en sus blogs con algún comentario (siempre que supiera algo del tema: odio hablar por hablar y, también, escribir por escribir) y ellos, con generosidad y amabilidad, me recibieron con los brazos abiertos.

ETB, además, me invitó a uno de sus encuentros informales, no oficiales, en julio, y empezó a fraguarse, al socaire de unas buenas ostras (caramba, Joan, qué bien las abres!) y de una batería de muscadets bretones, unas buenas amistad y complicidad, alrededor de sus (mis) temas preferidos: una buena mesa y unos mejores caldos. De forma imprevista, desde el 1 de diciembre han decidido incorporarme de forma oficial al grupo. La "jubilación" para los eventos oficiales de uno de sus miembros, les ha permitido cooptar a otro, y éste he resultado ser yo. Así que a la simpática foto de la derecha (que conmemora en su blog, mi blog!, el primer año de vida de ETB), pronto le podréis añadir una cara, la mía!

Queridos amigos, compañeros de ETB, os agradezco de corazón la confianza que depositáis en mí y espero poder devolvérosla con dedicación a las tareas del grupo y con lo poco que sé de este mundo tan apasionante y tan complejo de la viña y del vino. Pero...¡¡¡prometo aprender más y más!!!

02 de desembre, 2006

Pietracupa Greco di Tufo 2005

Al sur de Nápoles, yendo hacia el interior, se encuentran las zonas del Benevento y de Avellino, con buenas montañas, profundas hondonadas y valles y generosos bosques y cursos de ríos. A lo largo de toda la historia de la vid en Italia, algunos de sus varietales emblemáticos se han desarrollado allí (el mítico falerno, ya horaciano, el fiano d'Avellino, el greco di tufo...). Es tierra de larga tradición que en los últimos veinte años ha experimentado un enorme desarrollo, potenciando denominaciones de origen controlado y bodegas de todo tipo, desde las más claramente industriales, hasta proyectos marcadamente familiares. A este último tipo pertenece la Azienda Agricola Pietracupa, de la familia Loffredo, que trabaja y vinifica en la localidad de Montefredane (Avellino). Su Cupa 2005 (monovarietal de fiano) ha recibido los más encendidos elogios de los entendidos en Italia y yo, curioso por saber cómo trabaja esta familia, intenté encontrar, sin éxito, una botella de este vino.
A cambio, encontré este monovarietal de greco di tufo (el fruto, en la foto de la izquierda), otra de las uvas históricas de la zona, producida normalmente a gran escala, pero que encuentra aquí, como en todos los vinos que comercializa esta familia, una expresión muy genuina, característica, artesanal y digna de ser tenida en cuenta. Como en tantas ocasiones en Italia, no he sabido encontrar una página web de la bodega, por lo que no sé con certeza los detalles de vinificación. Creo yo que estamos ante un caso claro de cuidado esmerado de la viña (por aquello de la expresión del terruño), tenemos una maceración prefermentativa con hollejos y una fermentación alcohólica en acero, todo ello a temperatura controlada. Tras un ampllio reposo y estabilización, el vino debe pasar a la botella unos dos meses antes de la comercialización. Sale al mercado con 13% de alcohol y yo lo compré a diez euros.

Tiene el color del campo de trigo en mayo, con un brillante amarillo pálido transido de reflejos verdosos. Dominan en él los olores de ese campo en primavera algo avanzada, olores vegetales de la hierba húmeda por la mañana, olores del geranio cuando abre su corazón vegetal al contacto con el agua y olores del árbol de la tila cuando sus flores quieren llamar la atención de los imprescindibles insectos. Tras unos momentos, el vino abre su "alma de piedra" y asoma el olor del pedernal, de la cueva excavada en el "tufo". Es un vino de paso alegre en boca, con un mínimo perlaje y un amplio retrogusto, que te devuelve los poderosos aromas vegetales y te lleva a esa sensación, de fresca acogida, del bosque opaco en verano. Arrastra, como los ríos que riegan sus viñas, un final algo amargoso que es, a pesar de todo, bien agradable.












(hojas de geranio BY ruurmo)

01 de desembre, 2006

La vida nueva

En esta impresionante e inquietante foto de Miquel Galcerán se resume bien mi estado de ánimo, tras la vuelta a Barcelona. "La vida nueva", en un "cuaderno de notas de viaje" como es éste, cuyos protagonistas mayores son el vino y sus acompañantes, significa sentirse impresionado por la cantidad de cosas que uno desconoce. Significa sentirse aguijoneado por la curiosidad de aprender más y más, de degustar, de probar y de transmitir. Significa intentar, junto a deseos ya conocidos de hablar de vinos españoles y portugueses, la incorporación de los vinos italianos (en su mayor parte, grandes desconocidos en España para el gran público) , si no en cantidad, por lo menos sí en calidad. Significa intentar mirar la cotidianeidad recuperada con los ojos del viajero para contar, también desde aquí, aquello que uno ve y siente. Significa que, a partir de mañana, seguiré escribiendo notas sobre vinos y lugares de Roma, para, con placer e inevitablemente, ir recuperando otros temas más habituales, sobre vinos y productos de Iberia. Significa que la huella y el poso que dejan lo vivido es tan importante que me permiten tomar esta "vieja" vida de cada día casi como si fuera una "vida nueva".