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16 de febrer, 2012
Postre en Quimet&Quimet
Carretes para abajo, Sant Pau del Camp y como quien no quiere la cosa, salté el Rubicón (avinguda Paral.lel) para sumergirme en los placeres del Poble Sec. Mi cerebro empezó a salivar. La empanada uruguaya estaba ya quién sabe dónde...y tras darle dos vueltas, fui directo a uno de los clásicos de mi vida, al bar donde se sigue sirviendo la mejor y más imaginativa comida fría de Barcelona: Quimet&Quimet, en C/ Poeta Cabanyes, 25. Siguen en plena forma, inventando montaditos y tapas y con una buena carta de vinos en las paredes y de botellas por copas (ahí menos, pero suficientes como para que el cliente avezado pueda jugar un poco y Quim aconsejar con libertad. Por lo demás, cambian con frecuencia). Me monté un festival de tomate en conserva: un montadito de sardinas ahumadas con base de tomate; otro de erizo y un tercero, sublime (el mejor), de bacalao con olivada sobre fondo tomatero. Con un cava rosado de Llopart, la cosa funcionó de maravilla. Pero el "escándalo" llegó con los postres. No estaba en la carta, pero Quim me dijo que tenía plum cake casero. Yo le había echado el ojo al Robert Weil Spätlese 2004 que estaba en copas. Y pensé que sería una buena combinación. Pero la cosa superó todas las expectativas: el platillo llegó acompañado de un queso de pasta blanda y castaña en almibar. Ya lo decía nuestro padre intelectual, que es el que da nombre a este queso: "Un postre sin queso es como una bella dama a la que le falte un ojo". Pues eso, un delicioso, en su punto de madurez, corteza algo dura, interior entero pero que se deshace en la boca, punto dulzón, Brillat-Savarin se aliaba con una castaña que revelaba su alma salvaje, menos dulce de lo que uno suele esperar. A su lado, el plum cake, con las pasas y algo de naranja formaban una trilogía digna de un renacido Capitolio. El águila de Robert Weil, con un Spätlese 2004 que es uno de mis preferidos, no hizo más que ensalzar y dar profundidad y calidez al conjunto. Salí al calor del sol de invierno en las laderas de Montjuïc y agradecí a los dioses que me permitan vivir en una ciudad donde locales como Quimet&Quimet siguen siendo posibles y necesarios.
19 de gener, 2012
Sixteen candles
Mi hijo no bebe (que yo sepa...), pero decido abrir un par de botellas y darnos un homenaje. Wolfman Jack se lo pasa tan bien cuando elige su música como cuando la pincha en la radio. Georges Vernay, Le pied de Samson 2009. Vin de pays des Collines Rhodaniennes. Viognier con cuerpo y trabajo de lías. 12,5%. Una de las referencias de Condrieu. Heno. Agua fresca. Miel de tomillo. Flor de manzanilla. Vino profundo, de tierra adentro. Corteza. Brezo. Recuerdo de mínimo carbónico en boca. Con unos spaghetti al nero di sepia fuimos felices. Basserman-Jordan, Muskateller Auslese 2007. 8,5%. Uno de los moscateles de mi vida, referencia en el Palatinado. Qué más puede pedir un amante de la moscatel: frescor hiperbóreo para una uva que ama el sol y lo busca con el anhelo del explorador. Sirope de mandarina. Lemon curd. Dulce etéreo. Ligero, ágil. Caramelo de lima-limón. Balsámico de mentuccia. Flor de azahar. Con las horas gana en frescor y en perfil, cada vez es más limpio. Qué bien bailó con los restos de un panetone. Mi hijo olvidará pronto su 16 cumpleaños. Yo, en cambio, no pierdo ocasión de beber vinos que serán semilla de recuerdo en mi futuro.
01 de gener, 2012
Si ayer era sábado, existe la perspectiva razonable de que hoy sea domingo
¿Será que ayer fue sábado y hoy es domingo? Es una explicación razonable. Y aunque me pregunto con demasiado frecuencia por qué lo sigo haciendo, la habitual falta de respuesta me produce desasosiego, y entonces me concentro en el cómo y en el cuándo. Porque hoy es domingo, el Señor descansó. Porque ayer fue sábado 31 de diciembre, hoy es domingo 1 de enero. Porque hoy es 1 de enero de 2012 y nunca más volverá a ser 1 de enero de 2012, me he concentrado en el cuándo y en el cómo. Lo mejor de este fuego de trincheras cruzadas en que se han convertido mis "vacaciones" navideñas: la selección de salmones ahumados de Carpier, natural, con alga nori y con eneldo. Compramos los troncos y hacemos nosotros los tacos. Con un poco de rúcula como único acompañamiento y un vino extraordinario, que casa a la perfección con el mejor ahumado que se hace en España, el Génesis y el reposo dominical que Dios se tomó (hace más de cinco mil años), cobran una dimensión inusitada. Porque ayer era sábado y Dios creó a hombre y mujer a su imagen y semejanza. Porque hoy es domingo y la tierra, aún sin labrar ni haber llovido, se muestra feraz, miro de nuevo al Sarre y saco de mi nevera uno de los grandes Kabinett de 2010, el Scharzhofberger Kabinett 2010 de Egon Müller. Con poco azúcar residual y un carbónico que envuelve y arrastra la untuosidad del salmón salvaje noruego (9,5%), es un vino de una verticalidad y una acidez desorbitantes. Frescor por completo jovial, suave envoltura, guante de cal, caramelo de limón con corazón de petazeta. Dios se sentó, porque era domingo, y contempló su creación.
Hombre y mujer retozando al Oriente, entre el Tigris y el Eufrates. La tierra virgen alrededor. Las estrellas que brillan con fuerza primigenia en el cielo para un solo ojo, que es el de todos. Me imagino a Dios tomando con su diestra una copa de este delicioso Kabinett, mientras saborea con placer homérico (acabarían siendo casi colegas...) un delicado taco de salmón con eneldo. Porque era y es domingo y todos merecemos el mejor de los descansos posibles.
20 de desembre, 2011
Egon Müller Scharzhof 2010
Con 10% de alcohol y una temperatura de servicio sobre los 8ºC-10ºC (para dejar que suba hasta los 12ºC), el corcho muestra ligero poso de cristal de bitartrato potásico, que en nada afecta ni a la calidad ni al sabor del vino. Éste tiene un primer aire de ligera turbidez y de claro carbónico. Es un vino que se irá aposentando con los años y que, aunque se pueda beber desde ya con gran placer, no hará más que crecer en botella en los próximos cinco. Es chispeante casi, pero con gracia y armonía, Tiene la frescura y el aroma de la hierbaluisa y de la citronela. Agua del Sarre, se me ocurre escribir. Eau de Saar, vaya, porque es un vino de suave perfume (corteza de limón), goloso como el lemon curd. Fresco como un manantial de Elfos. Carne de membrillo con poco azúcar. Vino fugaz, lábil, que se escurre entre los labios pero deja el poso del gran arte efímero. Realmente terso y vibrante. Uno de los grandes Scharzhof de Müller que haya probado yo. Lo compré en Wein&Umami por 18€ (más IVA). (Ya puestos: si a alguno de Ustedes les interesa realmente la uva riesling -mi caso es el de un enamoramiento fuera de control-, no se pierdan, por favor, los Spätlese y Auslese 2010 de Egon Müller.)
04 de juliol, 2011
¿Equilibrio?: dulzor y frescor
03 de setembre, 2010
Septiembre
09 de març, 2009
Riesling 2007: ¿la añada?
Mi primera, general, sensación es que se trata de una añada con altibajos: se habla mucho de ella y en términos elogiosos. Pero yo siento obligado sólo por lo catado: no me atrevería a calificarla de histórica ni de extraordinaria en todas las zonas del país. Más que nunca, hay que afinar un poco. Como siempre, los vinos del año que se cata están bastante o muy por hacer: uno tiene que hacer cierta abstracción e intentar superar niveles de sulfuroso que, en nariz y ahora, son difíciles de llevar porque la botella hace, en esto, milagros. Uno tiene que pensar, también, que esta uva madura muy bien en botella y que cierta falta de expresión es “bastante” habitual en los primeros tiempos del vino. No hay que preocuparse mucho por faltas de mineralidad o por ausencia de características habituales en los vinos de una zona o una bodega concretas. Con la riesling (de hecho, con todo el vino), el tiempo siempre deja a cada cual en su lugar. Es recomendable, pues, fijarse mucho en el comportamiento en boca del vino y en su posgusto, siempre que hablemos de 2007. También se ofrecen en degustación otras variedades de uva (golden Muskateller, Gewürztraminer, sobre todo) y riesling con azúcares ya importantes, de añadas anteriores. Estos juegan con otros parámetros de valoración.Fritz Haag me ha convencido mucho en todo el conjunto que presentó. Su básico Fritz Haag Riesling, tiene un poco de residual, que se irá puliendo con un par de años, pero su boca es de las mejores. Su línea de Juffer Sonnenuhr 2007 (tanto el Spätlese, como el Auslese y el Auslese GK me parecieron de las más compactas, con un equilibrio y una boca enormes, que la nariz acompañará con unos años de paciencia. Para comprar y guardar. De Heymann-Löwenstein me impresionaron las bocas de su Schieferterrassen y de su Röttgen 2007 y, con un año más a sus espaldas, su Uhlen 2006 me ofreció una de las mineralidades más profundas de la sala, con gran cuerpo y estructura. No tengo datos de la analítica aquí, pero tiene un nivel algo alto de azúcar con una tremenda acidez: de éste, compraba un par de cajas por lo menos y repetía el ejercicio filantrópico que he comentado antes. Reichsgraf von Kesselstatt me supo a poco en todo lo que probé (Scharzhofberger y Josephshöfer sobre todo): poca nariz y poca estructura en boca. Habrá que tener paciencia con ellos...pondría a Joh.-Jos. Prüm en la misma categoría: sus Sonnenuhr 2007 necesitan larga guarda y que les demos otra oportunidad. El gran Maximim Grünhaus llegó con unos niveles de sulfuroso apreciables, pero haciendo abstracción, me compraría a montones su Abstberg (M) Superior 2007: con 21 gr/L de azúcar y una acidez de 8, este vino va a dar grandes alegrías a los aficionados en un par de años. Del gran Egon-Müller y su Scharzhofberger me quedo con su Kabinett 2007, con un punto de amargoso exuberante, muy interesante, y un cuerpo y acidez enormes y su Spätlese 2007, sin duda de los mejores de la sesión. Los lectores saben que no es una desviación por diagnosticar, que el Sekt alemán me gusta, pero en esta ocasión no probé nada digno de ser reseñado.
Quiero terminar dando las gracias a los organizadores de la sesión, a Josep Roca y Michael Wöhr; a Lluís Pablo y a Damià Amo; a todos los que colaboraron con ellos y a los bodegueros que, un año más, unidos, convirtieron esta cita en algo imprescindible para los amantes de la riesling. La lista actualizada de los precios se puede encontrar en la página web de Vinialia, recién inaugurada: Vinialia (¡felicidades, amigos!).
07 de gener, 2009
Sensaciones (iv): el efecto "Ratatouille"

Se conoce como "efecto Ratatouille" al impacto que provoca en el comensal un plato, una receta, un postre, que te transporta de inmediato al primer momento en que comiste algo parecido en el pasado. La receta del presente provoca una tal alteración de ánimo que H.G.Wells se convierte, sin más, en aprendiz de brujo y su máquina del tiempo en sencilla chapuza ante el poder de evocación que la cocina y sus maravillas producen en un ser viviente y recordante: la sensación de abducción en el "túnel del tiempo" es fulminante.
19 de desembre, 2008
Robert Weil Riesling Kabinett 2004
La Bodega Robert Weil, en el Rheingau alemán, es una de las que suele producir cosas que me gustan en la zona (viñedos e instalaciones en el pueblo de Kiedrich). De cierta irregular tendencia todavía, creo que tiene unas características de agilidad en boca y tenue mineralidad que la distinguen. Floración algo temprana en 2004, frío en las flores, meses de estío cálidos pero con lluvias compensadas y perfecta maduración de la uva en septiembre y octubre, configuran una añada importante para esta casa, sobre todo en sus vinos QmP, con un nivel mínimo de grados Öchsle y de azúcar residual. Su Spätlese 2004 me gustó mucho en su momento y CepaVinis, que comercializa ahora estos vinos, me puso en bandeja la posibilidad de catar su Kabinett 2004.
Los Kabinett, que se podrían definir como vinos secos con alma algo "dulce", tienen que tener un mínimo de 16 gr/L de azúcar residual y suelen ofrecer, en dosis desiguales pero muy apreciadas cuando se encuentran en una misma botella, acidez y dulzor, fruta y finura, agilidad y frescura. Este Weil confirmó la buena opinión que ya tenía de su hermano mayor: de tez oro pálida y un aroma que desprende frescor, mínimo carbónico y buena y madura fruta, seduce por sus notas de lima-limón, por sus aires de pera limonera, por un poco de melocotón y por una tenue mineralidad de tiza. En paladar es un vino vivo y ágil, en el que manda la fruta madura. Tras una buena aireación y con algo más de temperatura, acaba su paseo como si estuvieras en un parque de atraccciones: cacahuetes algo salados y fritos con miel y vaporosa nube de azúcar para un conjunto de suave carrussel más que de agitada montaña rusa. Un peldaño por debajo del Spätlese, pero se trata de un vino muy agradecido, que se bebe bien a gusto y que disfrutamos de veras.02 de desembre, 2008
Riesling: entre Señores e Iglesia
El otro plato fuerte de la noche era la cata comparada de varias parejas. Una ya la conocía bastante bien (y tengo a buen recaudo algunas botellas todavía, de varias añadas): el pago de la farmacia de Tritenheim de Grans-Fassian. Lo pasé en grande con ellos, pero me quedo, hoy, con la narración de la "lucha" habida en el trocito de la Iglesia, Kirchenstück, quizás el pago más valorado del Palatinado. Como bien recordaba un amigo, una estaca con el nombre de la bodega separa la uva de Dr.Bürklin-Wolf de la de Basserman Jordan. Pero las diferencias son más notables en nariz y en paladar. Gran ejercicio el propuesto por Vinialia, sin duda, al comparar Kirchenstück GG 2002 de ambas bodegas. En mi percepción de esa noche, Bürklin-Wolf estuvo superior. Del color, casi, de la miel de castaño, es un vino con aromas de flor seca y todas las variedades (¡a lo largo de una hora!) del caramelo y del dulce de leche (toffee y azúcar). Es un vino con músculo, estructurado. Mi sensibilidad iba más por ahí, pero reconozco que Basserman Jordan, con un grado, un tartárico y un azúcar residual casi paralelos (13,5ºC / 7,6 gr/L / 7,5 gr/L) al anterior vino, ofrecía un perfil muy distinto, mucho más austero, mineral, con aromas de infusión de manzanilla, con ceniza más marcada, casi con crema de cacahuetes al final. Mis dos vinos de la noche, sin duda, fueron estos dos, de dos de las mejores bodegas alemanas, Von Schubert y Bürklin-Wolf. Del Grans Fassian Trittenheimer Apotheke Auslese 1990 ya he hablado en otra ocasión: otro vinazo, sin duda.04 d’agost, 2008
Prüm Wehlener Sonnenuhr Auslese 1994
Este 1994 se ofrece con 7,5%, conviene ser decantado por lo menos 4 horas antes del servicio y éste tiene que rondar los 10-11ºC. Fue uno de los vinos que elegí para la primera cena con amigos en la nueva casa y los amantes de la riesling ya sabéis por qué: una de las grandes bodegas de Mosel-Saar-Ruwer, con uno de sus grandes vinos para una receta sencilla pero de combinación muy resultona. Amarillo limón bastante maduro pero con trazos aún de mínimo verdor, sus primeros aromas son los de esa mineralidad fosil (casi queroseno de avión, en este caso), tan propia del Mosela medio. Con la aireación en copa, este "perfume de la tierra" se ve arropado y completado por aires de albaricoque maduro (casi orejones: alguna uva botritizada habrá caído en la selección) y por caramelos de miel, melisa y limón. En boca es extraordinario, su punto mejor para mí: esa contundencia aromática inicial contrasta con un paladar ligero, casi de seda, liviano, de estructura clara y brillante, casi como agua pura del manantial, con una fabulosa perseverancia que remite, al final, a las hierbas medicinales de monte (esos caramelos que los chinos intentaron birlar a loa suizos, vaya). El frescor de este 94, el suave dulzor del Auslese corregido y atemperado por los años de guarda casaron de maravilla con unos tacos de atún ligeramente escabechados: en la cazuela va directamente la disolución de agua y vinagre de Jerez, con tomillo y laurel (algo de vino debería de ir también, pero en esta ocasión, lo ahorramos) y la cebolla cruda, sin más: todo el protagonismo para Prüm. Cuando ha reducido la vinagreta y la cebolla anda ya transparente, se añaden los tacos de atún, sin enharinar, se salpimientan (pusimos unas bayas de pimienta roja también) y se dejan cocer lentamente. El escabeche tiene que reposar por lo menos 8-10 horas (al día siguiente, mejor), pero no tiene que comerse frío, sino a temperatura ambiente. Con el Prüm 94 a su buena temperatura casi os digo ¡que me pongo a hacer otra mudanza para celebrarla de nuevo!
23 de juliol, 2008
Vinos antes de la partida


La puesta de sol en verano tras el campo de trigo By Victor Nuno. La de la playa de Kamamura tras la nube By Altus.
02 de juny, 2008
Barzen Riesling Sekt Brut Natur 2004
19 de maig, 2008
Maximin Grünhäuser Abtsberg Superior 2005
La foto de los viñedos procede de Winepage.
11 de març, 2008
Kühn Quarzit Riesling trocken 2005
Peter Jakob es la onceava generación de Kühn (desde 1786) al frente de la bodega de Östrich-Winkel, en el curso medio del Rin (en pleno Rheingau, 50 km al este de Francoforte del Meno). No sé si será "literatura" porque no conozco personalmente al personaje, pero parece muy orgulloso de su condición de viticultor y hace gala de ello en su página web. Con esmero por el cultivo de la tierra y con la etiqueta de ecológico (natural, por seguir con el tema de hace unos días), Kühn es una de las referencias en Alemania para la riesling y alguno de sus vinos ha cosechado grandes reconocimientos. Su Quarzit es uno de mis secos preferidos, de uvas cosechadas en su afamado pago de Doosberg, sobre terrenos de drenaje fluido, y arcillas entre cantos de cuarcita, de donde procede su atractiva mineralidad.
Con 13% (la foto es del 2006, conste, de Estintobásico) y una temperatura de servicio sobre los 10ºC, presenta un color de oro joven, pero maduro al mismo tiempo, intenso y brillante. Su mineralidad es sutil y ligera (alguien lo llamaría de mineralidad debil), con aromas de pera conference y unas notas de humedad (tierra) interesantes. Ofrece gran frescor en boca y un mínimo punto de perlaje. Ese paso por boca es muy grande, intenso, y deja un poso de cierto amargor vegetal, junto con un recuerdo de flores blancas: margaritas húmedas recién cogidas. Su recorrido remata con aires de tierra mojada tras la lluvia y con aromas de cítricos recién exprimidos. Se trata de un seco muy satisfactorio que se puede encontrar sobre los 20 euros, creo recordar (¡¡¡necesito llevar un registro de compras y precios, lo sé!!!: para dudas, Vinialia).27 de febrer, 2008
Molitor Zeltinger Sonnenuhr auslese 1999
Entre finales de noviembre y diciembre, sobre todo si ha habido suficiente calor e insolación en la viña en primavera y verano y, después, un buen período de fresco y de lluvia, muchos racimos enteros de uva riesling están preparados para ser convertidos en Auslese (vendimia tardía seleccionada). No se trata de un vino en esencia botritizado, aunque parte de sus uvas puedan serlo. No se trata, tampoco, de un vino seco, aunque a veces pueda ser considerado así (en función del azúcar residual que haya quedado, seco o semiseco). Se trata de un vino extremadamente seleccionado, que sólo se da en las grandes añadas y cosechas y que, en mi opinión, reúne lo mejor de la escalas seca y dulce de la riesling, pero con un equibrio único. Un buen Auslese posee la viveza y tenacidad de la juventud, la expresión de lo auténtico en esta uva, la sedosidad y calma de la experiencia y el poso de dulzor que deja la pasión. Por supuesto, refleja también la personalidad de la uva y de su terruño y clima. Qué mezcla tan perfecta allí donde se encuentre, sea persona, sea vino...Pocas palabras para resumir por qué creo que este tipo de vinificación es el que más satisfacciones me viene dando últimamente con la uva diva.
La bodega Markus Molitor es la más importante, por volumen de producción, del Mittel Mosel (Mosel-Saar-Ruwer). Consideran, como los grandes expertos (leed el comentario sobre la añada de Herr Direktor, en mi comentario de 17 de febrero pasado) que 1999 fue un año excelente para los Auslese. Este "rincón de tienda" que hallé en Verema i Collita (Pl. Joanic, 1, Barcelona), de dos ** (sobre los 100 grados Öchsle) tiene "sólo" un 8% de alcohol, y fue un buen hallazgo, vaya que sí. Lo compré por 22 euros y ha valido mucho la pena. Está en un momento óptimo de degustación pero creo que podría aguantar perfectamente unos cinco años más por lo menos, pues su acidez y estructura están todavía intactos. De un impresionante oro verde con una hora y media de decantación y a 12ºC, ofrece un sutil panorama de hidrocarburos, combustible fosil, carne de membrillo, levaduras y mermelada de limón. Tiene una boca portentosa, viva, ácida, algo glicérica, ligeramente untuosa, y regala un largo posgusto de lavanda, campo de flores en la Provenza. Con el pastel dominguero reseñado en la entrada que antes citaba, casó de miedo y me confirmó, por si me quedaba alguna duda (tras la Riesling-Parade de Girona), que el riesling Auslese es, ya, uno de mis vinos amados hasta mi próxima reencarnación, en que lo más probable es que aparezca convertido en mariposa: ya sabéis los expertos, ¡la que tiene más números es la Apollo Winningensis!
Leonardo da Vinci concibió al hombre como medida de todas las cosas y utilizó, para expresar su idea, este dibujo, a partir de Vitruvio. El "Hombre de Vitruvio" de Leonardo es una buena metáfora para hablar de perfección en el vino. La perfección no existe per se y me parecería supérfluo decir que un vino es perfecto. Un vino lo es en un momento idóneo de su vida, para una persona en concreto en otro momento adecuado de su vida, con una compañía que complemente y en un ambiente y con una comida adecuados. Entonces, llega uno a la idea, que no puede más que ser estrictamente personal e intransferible, de que un vino es "perfecto". Este Auslese 1999 de Molitor lo fue para mí, por ejemplo. La foto de la vendimia tardía es de Weingutwinterling en Flickr.com.
06 de febrer, 2008
la "Diva" riesling reina en Girona
La presentación en España de la cosecha del año de la uva riesling es un acontecimiento extraordinario. Organizado por Vins Alemanys, que es el gran importador de vinos alemanes aquí (empresa capitaneada por Josep Roca y Michael Wöhr), bien secundados por Vinialia, distribuidores sobre todo en el área de Barcelona (al mando, Lluís Pablo y Damián Amo), este año ha tenido lugar en el Mas Marroch del Celler de Can Roca, una bonita masía gótica catalana muy cercana a Girona, donde los invitados pudieron moverse con comodidad para conocer los detalles de la cosecha del 2006. De Pfalz, Rheinhessen, Rheingau, Nahe y Mosel-Saar-Ruwer, los importadores y distribuidores trajeron a algunas de las mejores bodegas alemanas e hicieron gala de su divisa: calidad por encima de cualquier otra consideración.
Para un amante de la riesling la ocasión es única porque te permite, en una sola jornada, catar todos los básicos del año, los Grand Crus (Grosses Gewächs) y hacerte una idea bastante precisa de las características y potencialidad de la misma, por zonas. Al mismo tiempo, las bodegas traen algunos de sus vinos más "maduros" de añadas anteriores y, claro, tampoco falta quien te saca una botella de detrás del mostrador...En suma, una gran jornada de la que, para los amantes de comprar y guardar, quisiera destacar algunos vinos. No están todos los que fueron, lo confieso (ya sabéis que me saturo cuando llego a los 50 y llegué algo tarde, además), pero para eso os aconsejo que leáis las notas de Calamar en DaP (suya es, también, la foto que muestra a Wöhr dando instrucciones y a Pitu Roca a su lado), que son muy detalladas.
Mi pequeña selección (poca broma, eh!, que se presentaron 118 referencias) de favoritos RCP, es decir, los vinos que yo, si fuera persona de posibles y tuviera una bodega como mi amigo Ramon, compraría son: de Pfalz, Bürklin-Wolf con Gaisböhl 2001 GG y Rechbächel Auslese 1998 (éste, a 19 euros la botella de 3/4 es un escándalo); A. Christmann, Idig 2006 GG; de Rebholz, Im Sonnenschein 2006 GG; de Rheinhessen, Wittmann 2006 trocken y Morstein 2006 GG; de Rheingau, Peter Jakob Kühn, St. Nikolaus Auslese 2006; del Nahe, Hermann Dönnhoff Brücke Auslese 2006 y Hermannshöle Auslese 2006; de Emrich-Schönleber, Halenberg 2006 GG; de Mosel-Saar-Ruwer, Grans-Fassian Mineralschiefer 2006, Apotheke Auslese GK 1997 (oído, compradores de presente y de futuro: 25 euros la botella de 3/4) y Eiswein GK 1992; de Heymann-Löwenstein, Röttgen 2004 y Uhlen Auslese GK 2006; de von Kesselstatt, Nies'chen Eiswein 2002 #28; de Maximin Grünhaus, Abstberg Auslese 2006 #45 (46 euros la botella de 3/4: impresionante de veras, una de las mejores compras posibles); de Joh. Jos. Prüm, Sonnenuhr Auslese 1994 (la otra gran compra y descubrimiento: 39 euros!!!) y, finalmente, de Egon Müller, Scharzhofberger 2006 (uno de los mejores secos de la velada, a 30 euros la botella). Supongo (¡y ya me corregirán los distribuidores!) que estos precios son sin IVA.27 de gener, 2008
Wittmann Kirchspiel 2005
Weingut Wittmann es una de las grandes bodegas de Alemania, situada en el pueblo de Westhofen, en la zona de Rheinhessen. Con una dilatadísima experiencia que arranca de 1663 (ahí es nada) es de las pioneras en el cultivo biodinámico de la zona. Por supuesto, como en casi todas estas bodegas, la riesling no es la única variedad cultivada (la silvaner, la albalonga, la pinot blanca, la pinot gris y, también, la Spätburgunder -pinot noir- tienen su hueco en la casa), pero sin dudarlo, la Diva es mi preferida. Y de entre las bodegas que la vinifican en seco, la Wittmann es una de las que ofrece mejores vinos a precios más que interesantes y con una calidad media muy alta.
De sur a sureste de Westhofen, en la colina de los viñedos (Wingertsberg), que protege a las uvas de los vientos del norte, se encuentran los mejores pagos de la casa: Aulerde, Morstein y Kirchspiel. De este último (mirad qué foto tan bonita), que se abre sobre el Rin como si fuera su teatro natural, proceden las uvas del riesling seco probado, el Wittmann Kirchspiel riesling 2005, sobre suelos de margas arcillosas y piedra caliza. Con 13% y muy poco azúcar residual (sobre los 7 gr/L), este 2005 se me antoja ya en un buen momento de consumo y a lo largo de este 2008 (el 2006, catado en junio de 2007, necesitaba todavía un buen año de botella). Por supuesto, puede ser guardado y mejorar no menos de 4/5 años.
Tiene un bello color amarillo algo pálido con reflejos verdosos, y su primera nariz exhala frescor por los cuatro costados: cítricos, con el pomelo, y también agua de rosas, presiden un conjunto en el que también tienen su parte importante los aromas de albaricoque maduro y de melocotón de Calanda. A sus 10-11ºC, en boca deja un rastro de frescor vegetal, de húmedo verdor muy agradable y ahí, precisamente, es donde encuentro yo su punto más fuerte. Su paso por boca es portentoso, con buen volumen, un resto delicado de carbónico y una expresión en posgusto grandes, muy grandes. Cuando sube un poco de temperatura, asoma una nota de avellana ligeramente tostada. Es un vino "peligrosamente" bueno, que se bebe con gran placer y que incita a más...Su precio, sobre los 32 euros, no es un aliciente añadido a cuanto os he dicho, es cierto, porque puede parecer caro. Pero se trata de un riesling de altísima calidad y, en mi opinión, muy recomendable.Todas las fotos utilizadas son de la página web de la bodega Wittmann.
11 de gener, 2008
Robert Weil riesling Spätlese 2004
24 de desembre, 2007
Barzen Auslese Trocken 2005 Edition alte Reben
Justo antes de uno de los bellos meandros del Mosela medio se encuentra el pueblo de Reil, que vive, según su propio lema, por y para el vino desde hace más de mil años. Visitando su página web, ¡no me cabe la menor duda! En Reil trabajan los Barzen desde hace 500 años: aquí nada se improvisa. Orgullosos de su tradición y de su presente, Alexander Barzen está, ahora, al frente de la bodega familiar y junto a productos llamados al gran consumo interior en Alemania, tiene una gama que me llamó, hace poco, la atención. Yo había pasado la vista por encima de alguna de sus botellas, pero al no ser una de las "grandes" marcas alemanas, ni llevar (¡en sitio visible!) la famosa VdP, pues no hice mucho caso.
Por supuesto, incumplí uno de mis preceptos: cata y después, opina; no prejuzgues. Eso pienso hacer. Este vino nace de viñedos de más de 100 años de antigüedad, todos ellos cultivados y vendimiados por los Barzen, prefiloxéricos y sobre pizarras mezcladas, grises, azules y rojizas. Es un vino ecológico. Con una vendimia manual, realiza la fermentación alcohólica y, parcialmente, la maloláctica, a baja temperatura. Remueven periódicamente las lías y filtran parcialmente el vino. No conoce la madera pues todo el proceso se hace en inox. Este "alte Reben" (viñas viejas) del Mosel-Saar-Ruwer, sale con 13,5% y a pesar de ser de vendimia tardía, la fermentación se ha comido prácticamente la mayor parte de azúcar del mosto (tiene un total de 8,1 gr/l). Por ello es seco ("trocken"), aunque lleva en su alma algunas sensaciones de esa maduración de la uva en la planta. Conviene servirlo sobre los 9-10ºC y creo que no pide decantación: abriendo la botella media hora antes de la degustación, basta.