Pero siempre he sentido la necesidad de pasar al otro lado del "espejo" y, aunque sea por pocos días, sentirme parte activa de una bodega, de unos viñedos, de un territorio, de una forma de entender la relación entre el hombre y la naturaleza. Siempre que puedo, lo hago. Y me digo: si los vinos que me gustan de veras, aquellos que más me emocionan y que me hubiera gustado hacer, ya existen, ¿hay mejor manera de sentirme Alicia en el País de las Maravillas que estar en una de esas bodegas? Todo esto me ha pasado en el inicio de la vendimia del 2009 en el Priorat: Dominik me ha permitido sentirme uno más en el grupo de Terroir al Límit. Desde que sale el sol hasta muchas horas después que se ponga, vendimiar el esfuerzo de todo un año, seleccionar la fruta, mover cajas arriba y abajo, sentir la fuerza de la tierra del Priorat, sentarte un rato a la sombra y echar el mejor trago de agua posible, charlar de todo, dejarte llevar por el más dulce cansancio físico que yo haya conocido. Hacerlo con gente que conoce a fondo la historia y la realidad de la comarca (Jaume Sabater, el otro socio de Terroir al Límit junto con Eben Sadie, es una enciclopedia viva y el retrato fiel, además, de la humildad: vendimiar con él y con su familia ha sido un lujo) es lo que me ha pasado y les quiero dar las gracias.VINS AUTÈNTICS I VITICULTURA SOSTENIBLE. VINOS AUTÉNTICOS Y VITICULTURA SOSTENIBLE. AUTHENTIC WINES AND SUSTAINABLE VITICULTURE. VINS AUTHENTIQUES ET VITICULTURE DURABLE. VINI AUTENTICI E VITICOLTURA SOSTENIBILE. VINS NATURALS. VINOS NATURALES. WINES MADE NATURALLY. VINS NATURELS. VINI NATURALI.
30 d’agost, 2009
Homenaje al Mediterráneo
Pero siempre he sentido la necesidad de pasar al otro lado del "espejo" y, aunque sea por pocos días, sentirme parte activa de una bodega, de unos viñedos, de un territorio, de una forma de entender la relación entre el hombre y la naturaleza. Siempre que puedo, lo hago. Y me digo: si los vinos que me gustan de veras, aquellos que más me emocionan y que me hubiera gustado hacer, ya existen, ¿hay mejor manera de sentirme Alicia en el País de las Maravillas que estar en una de esas bodegas? Todo esto me ha pasado en el inicio de la vendimia del 2009 en el Priorat: Dominik me ha permitido sentirme uno más en el grupo de Terroir al Límit. Desde que sale el sol hasta muchas horas después que se ponga, vendimiar el esfuerzo de todo un año, seleccionar la fruta, mover cajas arriba y abajo, sentir la fuerza de la tierra del Priorat, sentarte un rato a la sombra y echar el mejor trago de agua posible, charlar de todo, dejarte llevar por el más dulce cansancio físico que yo haya conocido. Hacerlo con gente que conoce a fondo la historia y la realidad de la comarca (Jaume Sabater, el otro socio de Terroir al Límit junto con Eben Sadie, es una enciclopedia viva y el retrato fiel, además, de la humildad: vendimiar con él y con su familia ha sido un lujo) es lo que me ha pasado y les quiero dar las gracias.30 de setembre, 2007
Tiempos y costumbres

13 de setembre, 2007
Tiempo de vendimia (y II)
09 de setembre, 2007
Tiempo de vendimia
31 de desembre, 2006
Robert M. Parker Jr. y sus mejores bodegas
Tenía la intención de cerrar el año en este blog con otra extraordinaria foto, de nuevo de un viñedo andino (misma fuente para la foto) que se encuentra a 1500 metros de altitud. Sin más, como un regalo para la vista. Pero al mirar con atención sus datos, me di cuenta de que se trata de Viña Adrianna, de donde la familia Catena Zapata saca la uva chardonnay (en Gualtallary, Mendoza, Argentina) con la que fabrica uno de los más notables blancos secos argentinos, su Catena Alta Chardonnay Viña Adrianna. Su añada 2001 ha merecido la atención del modelador de gustos y de vinos, Robert Parker, con un contundente "93 puntos". Para un blanco no francés ni alemán, eso es mucho, mucho. Por lo demás, se trata de la única bodega argentina que ha sido seleccionada por el enófilo abogado para formar parte de su último gran libro, Los mejores viñedos y bodegas del mundo. Una perspectiva moderna, Barcelona, 2006 (edición de noviembre, traducción del original inglés The World Greatest Win Estates, publicado el año pasado).
Mi familia, que a ratos sufre, a ratos goza con mi pasión por viñedos y vinos, me quiere bien y en la última tanda de tradicionales regalos que los adultos nos hacemos (los niños esperan a Reyes) , en memoria de las fiestas dedicadas al romano dios Saturno (Saturnalia, las únicas fiestas en que los Romanos tomaban vacaciones, justo antes del solsticio de invierno, el 17 de diciembre, e intercambiaban regalos y posiciones sociales), ha "caído" este libro. Llevo unos días dedicado a su placentera lectura y mi foto de despedida del año, me ha llevado a releer la ficha de Catena (p.23, para el chardonnay) y a comentaros algunas cosas de su contenido. Para Parker es básica su definición de grandeza y de calidad, que es la que justifica qué bodegas entran en el libro y qué bodegas se quedan fuera. Dos son las premisas: la máxima expresión del terruño (es decir, que el enólogo sepa sacar el máximo de rasgos diferenciales de unas parcelas concretas) y que el vino emocione, subjetivamente, hasta el punto de que cada nueva botella, cada nueva añada transmita más y mejores emociones que la anterior. Para un libro de 708 páginas que intenta abarcar el mundo entero a partir de las fichas de The Wine Advocate, hay que decir que las presencias están bien documentadas y aportan información precisa y útil. Pero, en la otra parte de la balanza, las ausencias son tan clamorosas que casi duele escribir sobre ellas. Me dirán "un libro es un libro y tiene, por definición, un número finito de páginas". Es cierto, pero no lo es menos que se dedica un exagerado espacio a los vinos franceses (pp.81-426) en relación con el resto (para los norteamericanos: ¡577-685!: ¿la revancha del Juicio de Paris?) y, también, que en este libro no existen ni los vinos surafricanos ni los neozelandeses. Un hueco tremendo para mis gustos informativos.
Con todo, de lo único de lo que puedo hablar con cierto conocimiento de causa es de las presencias y ausencias de bodegas españolas. El manto de oscuridad que arroja Parker sobre la realidad de la vitivinicultura española (por cierto, Portugal tampoco existe) es enorme: aporta al caudal enofílico del mundo mundial sus notas sobre seis (¡6!) bodegas españolas (pp.557-577).
No me atrevo, por supuesto, a hablar de desconocimiento (aunque veremos qué salto cualitativo se da ahora en su empresa, cuando él ha decidido ya no catar más vinos españoles), pero se sabe, sólo existe aquello que se conoce y divulga. Las seis agraciadas lo son con todos los méritos y pronunciamientos favorables, tanto por expresión del terruño respectivo (Artadi, Clos Erasmus, Álvaro Palacios en el Priorat, Pingus), como por capacidad de reproducir nuevas sensaciones constantemente (además de las anteriores, Tinto Pesquera y Vega Sicília en la Ribera del Duero). Pero, con todos mis respetos, algunas de las ausencias son, para mí, clamorosas. Apunto algunas que, en mi opinión, cumplen con creces con los parámetros de Parker y son, en la comparación con las bodegas presentes, perfectamente comparables:
Bodegas Aalto, con Aalto P.S., de Mariano García y Javier Zaccagnini, de la DO Ribera del Duero.
Bodegas Mauro, con Mauro Vendimia Seleccionada, de Mariano García, Vino de la Tierra de Castilla-León.
Bodegas Eguren, con Finca el Bosque y El Puntido, de la familia Eguren, de la DOC Rioja.
Paro por no alargarme ni ser pesado. Pero casi me atrevería a animar a quien lo crea conveniente a aportar el nombre de una gran bodega española o portuguesa (por hablar de Iberia), con alguno de sus grandes vinos y su zona de origen. Con el listado que acabe saliendo, podríamos proponer entre todos, aunque sea sólo a través de internet, unos addenda y corrigenda al último libro de Parker.
25 de desembre, 2006
Racimo de riesling para eiswein

Mañana del día de Navidad del año de gracia de 2006. En Barcelona apenas hace frío (10ºC a las 8 a.m.), pero cuando uno piensa en las "blancas Navidades", se acuerda de un tipo muy especial de vendimia. Se trata, como véis en la foto (by Vinard) de la vendimia de uva para realizar el eiswein (icewine). Suele tener lugar, en lugares ya de por sí muy fríos (centro de Europa, zona del Niágara), a finales de noviembre o en pleno diciembre. El contenido en agua de la uva se ha congelado en su interior, sus azúcares se han concentrado y esperan a ser, racimo a racimo, amorosamente recogidos a varios grados bajo cero (a veces, incluso de noche). Pronto iniciará, tras un sangrado por gravedad, una lentísima fermentación que, a tan bajas temperaturas, durará semanas, meses... El final de esta historia llega con los postres del día de Navidad, donde un vino dulcemente natural como el eiswein, a su buena temperatura, se agradece sobremanera.
26 de setembre, 2006
Apostilla gráfica a "Tiempo de vendimia con vendimia"
25 de setembre, 2006
Tiempo de vendimia con vendimia (iii y final)
Se trata de uno de los momentos culminantes de todo el proceso: el mosto y las pieles de la uva entran en la tina. Según las directrices de cada bodega y de sus enólogos, se realiza el proceso con tinas de uno u otro formato (hay muchas variedades y formas y materiales) y a la temperatura que los expertos dictaminan. Los grupos de frío, interiores o exteriores, ayudan a mantener bajo control la increíble reacción térmica que se produce cuando empieza la fermentación alcohólica
Y al cabo de un cierto tiempo, empieza la gran aventura y metamorfosis: los azúcares de la uva se van convirtiendo en alcohol, y la fermentación y los periódicos remontados, en un auténtico espectáculo de la sabia combinación que se establece entre naturaleza y técnica humana.
Y el derrengado vendimiador volverá a casa, con esa mezcla que os comentaba ayer por la noche, entre cansancio y nostalgia, pensando que el año que viene el milagro del trabajo conjunto de personas y naturaleza, volverá a suceder y volveremos a vivir hechos extraordinarios como los de esta semana (en la foto, la viña de Ullastres, en una ladera de impresión, que jamás había vendimiado: ¡700 kg de trabajo!).
Tiempo de vendimia con vendimia (ii)

La mesa de selección está directamente conectada a la derrapadora, que es la máquina que separa la uva de su raspón y la abre para que comience a soltar su zumo, el mosto. En la foto, veís la derrapadora en un alto de su trabajo.
El raspón pasa también a unas cajas porque es imprescindible conocer su peso: sólo así los expertos podrán calcular la pasta real que va a entrar en tinas, tras la selección y el derrapado.
De la derrapadora y con un proceso de remontado mecánico, mosto y hollejos pasan a la tina, donde empezará la maceración y fermentación alcohólica del mosto.
Tiempo de vendimia con vendimia (i)
La cosa empezó francamente mal: llegamos el viernes con una ligera llovizna, pero el sábado amaneció con una lluvia ya tenaz y persistente. Por mucho que las laderas de llicorella drenen a la perfección, no se podía proseguir la vendimia. Había que esperar, ¡de nuevo!
La foto está tomada en Les Salanques, el domingo por la mañana: finalmente salió el sol, pero hay que decir que en la tarde de sábado ya se vendimió, en laderas como las que véis, pero con lluvia. Jamás había vivido esa experiencia y la verdad es que fue algo durilla. Pero se vendimió por fin una parte de la finca que da nombre a uno de los vinos de Celler Mas Doix y de esa parte, en la tarde del sábado, salieron más de 1000 kg de uva, que fueron rápidamente transportados a la bodega. Desde que la uva fue vendimiada hasta que llegó a la mesa de selección no pasaron más de dos horas, aunque en esta ocasión no había mucha prisa, ¡porque no hacía precisamente calor!
Cuando las cajas llegan a bodega, se pesan en bruto para las estadísticas y para calcular la cantidad de sulfuroso que hay que poner tras el derrapado. Inmediatamente van pasando a la mesa de selección, tal y como véis en la foto. En estos dos días, hemos tenido mucha suerte: la uva ha entrado sanísima, con un poco de agua de la lluvia, que se quedaba en la mesa. Ha habido mínimos descartes y todo lo entrado de Les Salanques ha ido ya a la derrapadora.
Eso sí, siempre hay alguna pequeña "sorpresa": los viticultores de toda la vida siempre plantaban, entre cepas de la vieja garnacha o de la cariñena, varietales blancos ( pansal blanco, macabeo, garnacha blanca, moscatel), para que en las largas, normalmente calurosas y duras jornadas de vendimia, los vendimiadores tuvieran una agradable sorpresa de vez en cuando, pudieran hacer un pequeño alto en el trabajo y comer un poco de refrescante uva blanca. Ésta, claro está, no va a la derrapadora y se reserva para el consumo personal.
24 de setembre, 2006
Vuelta del Priorat en otoño

El Priorat es un sitio muy especial. Nosotros, que nos movemos entre Poboleda, Scala Dei y la Morera del Montsant, sabemos de su magia especial, de la tirada que tiene y de por qué los primeros monjes escogieron precisamente ese lugar, bajo el espadado del Montsant, para plantar sus primeras viñas.
Cuando para la lluvia por la tarde, cuando el sol empieza a iluminar de nuevo el valle (como pasa en la foto), se te hace un nudo en la garganta. Cuando ves cómo, al fondo, las casas y sus chimeneas humean, piensas que Virgilio, hace más de dos mil años, describía exactamente la misma escena, a la caída de la tarde, en la entrada del otoño. Y te sientes privilegiado, único en la tierra por poder disfrutar de esos momentos.
Cuando te vas del Priorat y enfilas el Coll de l'Alforja y sabes que no volverás en tiempo, se te hace un nudo en la garganta. Dejas a un montón de amigos queridos y de compañeros de trabajo y de vendimia: los abuelos Joan y Celestino (ellos saben como nadie qué hacer, cómo y cuándo en la viña: junto a ellos no hay más que callar y aprender), Maite y Josep María, Sònia y Sandra (con sus novios), Òscar y Ton, Mario (con ellos en la viña y en el celler no hay problema que no pueda resolverse). Una ventaja nos queda: cuando abramos una botella de su vino, estaremos con ellos y sabremos que ellos están con nosotros.
Cuando te vas del Priorat, tras haber acabado la vendimia (mañana os explicaré algunas de las cosas que hemos hecho), se te hace un nudo en la garganta, pero en tu cabeza y en tu corazón, dos imágenes se repiten y alivian un poco esa nostalgia (la alivian porque sabes que, si los dioses lo quieren, ¡volverás a vivirlas!): el Priorat cuando el estío cede sus ligeras ropas al poderoso otoño, ofrece una de sus imágenes más bellas. Por otra parte, aquello por lo que hemos venido, aquello por lo que ha trabajado tanto tanta gente durante un año entero, empieza a ser ya una realidad, que se puede oler: amigos míos, el olor del mosto, cuando empieza a perder su frutosidad azucarada y avanza en su metamorfosis alcohólica, es algo incomparable, imparable. Cuando entras en la bodega y todas sus tinas, todas sus paredes huelen y rezuman fermentación alcohólica, te llevas una impresión casi sápida que es imposible olvidar y borrar de tu mente.

22 de setembre, 2006
Vendimia de nuevo

Los vendimiadores amateurs de fin de semana se ponen en marcha de nuevo. Si el tiempo lo permite y las espaldas y riñones nos respetan, tocan laderas prioratinas de cepas en vaso, centenarias, de garnacha: las que véis en la foto de la derecha. Aquí no hay espalderas, aquí no hay calles ni hileras: cepas en ladera de un 15% de inclinación, racimos a ras de suelo y listos.
17 de setembre, 2006
Tiempo de vendimia sin vendimia (iii y final)

Y por supuesto, en tiempo de vendimia sin vendimia, siempre queda la posibilidad de pasearse relajadamente entre viñas, esperando que la madre naturaleza complete el milagro que empezo, casi, un año atrás.

Esperemos que la semana que viene ya se pueda volver a trabajar duro aunque, como véis, en el mundo del vino siempre hay cosas que hacer.
Tiempo de vendimia sin vendimia (ii)




Tiempo de vendimia sin vendimia (i)
Unos de mis mejores amigos en el mundo de la viña y de la viticultura, de los que he aprendido y aprendo mucho cada vez que tengo la suerte de poder estar con ellos, son la familia Doix- Llagostera, propietarios de Mas Doix, SL, en Poboleda (DOQ Priorat): Valentí y Marian; Ramón y Susana; Josep Maria y Maite, encabezados por los sabios consejos de sus padres, tienen todo mi cariño y, además, mi agradecimiento. Este fin de semana tocaba, en teoría, vendimiar algunas de sus uvas, pero cuando llegamos, nos topamos con la "sorpresa" de que la uva que estaba en su punto de madurez (la merlot, sobre todo, que siempre va temprano), había sido ya vendimiada. A su vez, habían caído en los días anteriores, no menos de 60 litros en la zona, bien caídos y que había que aprovechar. ¿Cómo? Pues dejando que la fruta y la planta chupen esa agua, dejando que la uva pierda un poco de azúcar y, por lo tanto, de potencial grado y permitiendo, por fin, que un benigno viento y un poco más de buena insolación, recuperen esos azúcares y grado, pero con la uva más madura. Si todo ello se puede hacer manteniendo la sanidad de la fruta, la cosecha será, sin duda, mejor. Bien, pues todo eso pasó entre el viernes por la tarde y el sábado por la mañana. ¿Y que se hace, entonces, si no se puede vendimiar? Pues sin querer emular el estupendo blog del amigo Paglia, me apetece explicaros, con breves palabras e ilustraciones, qué hicimos.
Por ejemplo, se va a la viña (en la foto de la izquierda, la plana baja de Mas de l'Osó, una de las viñas más bonitas que conozco en el Priorat, planta en espaldera de 1 metro, con poda en guyot) y se toman muestras de la syrah que ahí se ha plantado (foto de la derecha, de una viña de siete años, con una sanidad perfecta)
Después se toman muestras de una segunda viña, en este caso (uva de la foto inferior), cariñena de cepas de más de 100 años de antigüedad, plantadas en vaso)
se machacan y se consigue un mosto como el que véis en el vaso.
El especialista (en este caso, Ramon Llagostera), coge el espectómetro (un aparato que consigue medir, a través de la refracción de la luz en los cristales del azúcar del mosto, la cantidad de azúcar de la muestra de la uva y, en una escala determinada, en este caso la Brix, deducir el grado alcohólico que se puede llegar a obtener de esa uva, tras su fermentación) y hace el análisis pertinente. Teniendo en cuenta lo del agua y su efecto sobre la uva y que el análisis de la cariñena centenaria arrojó un 14,5%, se decidió esperar unos días, para que la uva y la cepa chuparan toda el agua, bajaran su azúcar y, después, volvieran a recuperarlo. Seguirá... 15 de setembre, 2006
Tiempo de vendimia
Con esta extraordinaria foto de la vendimia en la isla de Pantelleria (Italia), me despido de todos vosotros por unos días. Es tiempo de vendimia en las viñas de algunos amigos, en el Priorat (no ha llegado allí todavía la revolución digital de Gianpaolo Paglia), y vamos a echar una mano. Es la mejor época del año, la más exigente y excitante, la que decide todo, la que más me gusta: el trabajo en la viña, la selección de la uva en la mesa, el olor de la fermentación cuando empieza, la cocina tras una jornada cansada, la charla con los amigos, un buen vino... ¡Hasta la semana que viene!
14 de setembre, 2006
Vendimia "digital"
blogs.simplicissimus.it/poggioargentiera
01 de juny, 2006
A la vinya

Hi ha una millor manera de presentar la meva passió que mostrar-vos un dels paratges més màgics que conec? Sí, sí, es tracta de la serralada del Montsant vista des de la Morera de Montsant. Uns amics, privilegi meu ser-ho!, hi tenen unes vinyes (no tinc encara permís per dir de qui són) i jo hi ajudo des de fa un parell d'anys fent la verema.
Per ser sincers, més que ajudar jo, ells m'ajuden a mi perquè, allà, hi aprenc un munt de coses i, a més, estic en contacte amb un troç privilegiat de natura: molt a la vora d'allà on, al Priorat (no és un nom casual, eh!), els monjos de la cartoixa van fundar el seu primer establiment, Scala Dei.
Tenien raó els monjos: toques la mà de la Creació, amb majúscules, en aquesta terra.
Seguirem parlant del Priorat que, modes a part, és un d'aquells indrets tocats per una força molt especial, que s'hi sent i que es transmet, també, a la seva gent i les seves vinyes. També als seus vins, és clar. És un lloc al que sempre cal tornar-hi.



