02 de gener, 2007

Jo Pithon Anjou Les Pepinières 2004


    Viticultor de los que ya no quedan, Jo Pithon extiende sus reales en Anjou, en pleno valle del Loira, a 25 km de Angers. Zona de grandes vinos blancos de una paleta muy rica, la uva chenin es una de sus reinas junto con la muscadet (melon de Bourgogne). Esta chenin está plantada en los suelos carboníferos de Beaulieu sur Layon, abiertos al sur. Jo Pithon, abanderado del cultivo biodinámico, deja que su chenin madure mucho en la planta, aunque sin llegar a la botritis, y realiza las fermentaciones y maduración del vino en barricas viejas (de uno a cinco años).


    Éste es un vino de 13,5% que conviene airear por lo menos tres cuartos de hora antes de su servicio (a 10-12ºC). Tiene el color del trigo casi maduro, amarillo intenso y brillante con algún destello de verdor. Los primeros aromas que asoman son los de las flores blancas, tilo y acacia, pero con rapidez empieza a dominar el carácter frutal de la chenin, con manzana madura, primero, y melocotón, después. En boca se muestra lleno de vigor y frescor, aunque con cierta densidad, con un trago de empaque, que te deja un retrogusto a medio camino entre la mineralidad de la tierra donde ha nacido y el cítrico que suele acompañar los mejores platos con que combina.

    Se trata de un vino muy recomendable para los amantes de la chenin pura, que se puede comprar sobre los 15 euros y que es un gran acompañante de entrantes a base de marisco, sea éste a la plancha, hervido o salteado a la paella. ¡Con unas tallarinas abiertas a la paella y saladas después, quedó de muerte!













    Foto de tilo en flor BY Milos; foto de manzanas maduras BY Etolane

    01 de gener, 2007

    Genius Anni y VinoPigro


      En el primer día del año nuevo, he pensado que era una buena idea "llamar" otra vez a este espíritu protector del año (mosaico romano del siglo III d.C.). Salió en los inicios de este blog para identificar una de las cosas que yo creo imprescindibles para entender el mundo del vino: el conocimiento que tenemos que tener de los ritmos de la naturaleza y de la viña dentro de ella. Conocimiento quiere decir comprensión y respeto y eso es algo que los antiguos Romanos tenían tan meridianamente claro que toda su vida giraba alrededor de aquello que cada estación del año les ofrecía. Trabajaban, además, para ayudar a la madre tierra a que diera sus frutos, aquello que tocaba cuando tocaba. Este "genio", que representa el pasar del tiempo a lo largo de todo el año, luce las flores de la primavera, las mieses del verano, las uvas del otoño y las hojas caídas en invierno. Él es el año y en él vemos cuanto las estaciones nos irán ofreciendo.

      Ahora es el momento de la pausa, del reposo. El campo entra en letargía, descansa y los viñedos, en el frío del invierno (en la foto BY tagteam bby), empiezan a recuperarse del enorme esfuerzo que han tenido que hacer para darnos sus frutos. La gente del campo pronto empezará a ocuparse de nuevo de ellos, a cortar las ramas secas, a prefigurar las formas que la vid irá tomando cuando empiecen a brotar sus tallos y florecer sus hojas.

      Estas imágenes y pensamientos son, además, una carta de presentación que gustará (creo) a la autora del blog que hoy añado a mis lecturas de cabecera. Lizzy es una periodista que se dedica al mundo del vino desde diferentes medios, pero que anima un blog al que ha titulado VinoPigro. ¿Por qué este nombre tan curioso¿ ¿Qué significa "Vino Perezoso"?

      Pues, tal y como ella misma explica, se trata de una manera de decir que en tiempos de locura, de fanatismo, de prisas sin fin, la naturaleza, la viña y el vino van por otro camino, necesitan de otros ritmos y de una forma más pausada de ser atendidos y, por lo tanto, comprendidos. Yo creo firmemente en este concepto y, además, valoro mucho el tipo de comentarios que leo de Lizzy desde hace tiempo en varios medios italianos: persona preparada y con sentido del humor, merece la pena seguirla. No os perdáis la reflexión de Tomás Moro que "preside" hoy su blog. ¡Bienvenida, Lizzy a mis Blogs de cabecera.

      El año que se va, el año que vendrá



        El año que se va me deja sensaciones agridulces, de cosas buenas (nuevas experiencias, viajes, amigos, sensaciones...), de cosas malas (el mundo sigue igual y, aunque yo intente prepararme para cada nuevo año, como aconseja Lucio Dalla, la realidad sigue sorprendiendo en negativo). El año que vendrá traerá, como siempre, un poco de todo. Pero una de las cosas que seguirá siendo tan buena como en 2006 será todo lo relacionado con este blog. Jamás soñé con que me abriría tantas posibilidades, amistades, contactos, encuentros...Para todos los que lo habéis hecho posible, alzaré mi copa esta madrugada, mirando a Venus (en la foto BY jurvetson, asomando a la derecha de la copa), y desearé que os suceda lo mejor durante este 2007.

        ¡Que todos lo veamos y disfrutemos alrededor de nuestra común pasión, la vid y el vino!