03 de desembre, 2007

Hofstätter Lagrein 2005


Tramin / Termeno, en el Südtirol / Alto Adige es uno de aquellos pueblos del norte de Italia que atesora un secreto a voces o, mejor, a paladares, ya nada guardado: concentra en él una gran tradición vitivinícola y tiene, además, un esplendoroso presente en forma de algunas destacadísimas bodegas en el panorama enológico italiano. La zona, dada su especial orografía, sus escarpadas laderas, la presencia de abundante agua dulce estancada, de corrientes de agua, de contrastes térmicos notables y su variedad geológica, es una especie de paraíso para distintas variedades de uva. Es bien conocido el éxito y bondad de sus vinos blancos (la localidad se enorgullece de ser la patria chica de la variedad gewürztraminer).

Sin duda, mi bodega preferida en la localidad. y una de las grandes de la zona y del norte de Italia, es Hofstätter. De ella he hablado ya en otras ocasiones, pero no quiero dejar de decir que, tras haber podido conocer personalmente a su actual ideólogo, enólogo y alma mater, Martin Foradori Hofstätter (en la foto, con su hermosa familia), todavía me gusta más cuanto pruebo de su casa. Su enorme conocimiento de las tierras que tiene plantadas, su pasión por lo que hace, su convencimiento de cómo y por qué vinifica las distintas variedades, me dejaron apabullado, me encantaron, vaya, a medida que las iba comparando con los vinos que cataba y con otros suyos que ya conocía. Sólo pido a los dioses que, algún día, me permitan corroborar todas esas sensaciones in situ. Una de las cosas que más me gusta de Martin es que trata con igual mimo, esmero y buenos resultados, sus variedades blancas y las tintas: sus vinos de pago son botellas por las que uno tiene que pasar alguna vez, su gewürztraminer Kolbenhof, su pinot nero Barthenau, son auténticos vinazos.

Uno podría pensar que sus vinificaciones con la variedad tinta autóctona, la lagrein, son el patito feo de la casa porque la atención suele concentrarse en los blancos y en la pinot nero. Pero por lo menos a mí, que busco conocer el sabor y los aromas de las variedades autóctonas del mundo en sus monovarietales, he encontrado momentos de gran placer también en su lagrein básico. Martin sabe cómo tratarlo y le saca un gran partido. De viñedos plantados en las laderas del pueblo, sobre suelo de cascajo, arcilla y arenas, el mosto fermenta con sus hollejos durante diez días a 28ºC y al final de la fermentación permite Martin que la temperatura suba más para conseguir una mayor extracción de color y sabores. Pasa diez meses en barricas de roble esloveno y seis meses de afinamiento en botella antes de salir al mercado. Mi última botella probada es del 2005 y conviene degustarlo, con sus 13%, a 16 ºC más o menos. Presenta el color de la cereza tártara negra, muy madura y casi negra, con la capa alta. Sus aromas, ya a copa parada, son poderosos y atractivos, con la compota de moras y la misma cereza bien dulce presidiendo un conjunto que acaba dibujando, en tu mente, el dulzor y la delicadeza del bosque en otoño: restos de fresas silvestres sobre el terreno, flores secas en pétalos de violeta, recuerdo de la humedad del corazón del bosque. En boca, ofrece un cuerpo medio, suave, bastante delicado, con un punto de mínimo carbónico y de frescor que marcha rápido, para dejar paso a una sensación de taninos suaves, redondos, bien pulidos y de agradable calidez. Suavidad, calidez y discreción son notas adecuadas para acompañar platos de otoño, guisotes de cuchara, setas (¡si las hubiera!), quesos bastante curados, de los que este vino es un buen compañero y aliado.

Lo distribuye en España Enoteca d'Italia.

02 de desembre, 2007

Rosita, la rubia de Tarragona


El jueves tenía cosas que hacer en Tarragona y a la vista de las fechas, me acerqué a la cooperativa de la Selva del Camp que, con el paso de los años, se ha convertido en un auténtico "antro" de las maravillas: las mejores avellanas y almendras tostadas de la zona (las que utilizan, por ejemplo, en la Fonda Emilio, de les Borges del Camp: su "menjar blanc" es antológico y la materia primera procede de aquí) y unos aceites de lujo, multipremiados y reconocidos. En esta época sale el aceite de la primera prensada, que no es filtrado y que viene con unos perfumes y un verdor que enamoran: con una simple rebanada de pan tostado, está.... Dando vueltas por la tienda, topé con unas "rubias" que me miraban insinuando "llévame a casa"...

Y les hice caso. Vaya que sí. Resulta que en Tarragona es ya fama (no hay más que pasear por el casco viejo de la ciudad) que Rosita, que llegó de Cuba, arrasa, enamora a todo el mundo. Rosita es una cerveza absolutamente artesanal que se hace con agua de un manantial de Santes Creus (el de Aiguaviva), con maltas de cebada y con levaduras. La fermentación tiene lugar dentro de la botella y a lo largo de seis semanas. El resultado del proceso es una cerveza de 5,5%, densa pero muy fresca, turbia y con posos de levadura en la copa, de un color rubio intenso, casi ámbar, con una espuma sabrosa pero liviana. Tiene aromas profundos de la cebada, de cereal (a ratos, casi me recuerda en EKO que tomaba de pequeño en casa) y de avellanas tostadas, tiene una boca generosa y amplia, bien estructurada, con cuerpo y un largo y algo amargoso posgusto. Sin duda, lo que domina es su frescor sublime junto con los aromas del cereal tostado.


Éste ha sido un secreto bastante bien guardado en Tarragona y alrededores, pero la voluntad de la empresa Cerveses La Gardènia, propietaria de la marca, de llegar a todo el mundo, hará que pronto dispongan de una nueva planta cerca de la ciudad y que, desde ya, se pueda comprar el producto en la red. Por si los detalles apuntados no hicieran suficientemente apetecible esta cerveza, confieso que el diseño corporativo, desde el cartón que recoge las tres botellas, pasando por sus pósters anunciadores y terminando por la botella misma y su etiqueta (obra todo ello de Indaleci Sales) me tienen subyugado por completo.

Ya saben los que me conocen que esto no es un comentario machista, pero a la vista de las bondades de esta "rubia" de Tarragona, me parece claro que "¡¡¡los caballeros (y creo que también las damas) las prefieren rubias"!!!

01 de desembre, 2007

Collage del viñedo en otoño

Por cerrar ciclos que no quede. Ayer hablaba de mi vuelta de Roma, hoy del cierre del ciclo natural de las estaciones y de su paso por el viñedo. Hace un año, sin meditarlo demasiado y tras un largo paseo por un campo que estaba ya terminando su ciclo vital y se preparaba para descansar en invierno, se me ocurrió que sería interesante empezar a publicar fotografías: "Mis fotos preferidas" fue la etiqueta que puse en el cuaderno. Pero no eran fotos escogidas sin más o porque a mí me apasione este "arte de la luz" (que también), sino que trataron de ir reflejando la vida en el viñedo y en la cepa a lo largo del año. El ciclo natural empieza cuando la planta ha dado lo mejor de si y llega el invierno. La savia se repliega, la planta duerme y descansa y el viticultor empezará, pronto, a prepararla para un nuevo ciclo. Ahora que la planta ha dado todo, ahora que descansamos ya de la vendimia (¡casi en todas partes!), ahora que el mosto se ha convertido en vino y el vino empieza su propio ciclo vital lejos de la planta, me ha parecido bonito cerrar este curso con un "collage" del viñedo en otoño. Pronto empezará un nuevo ciclo, pero yo no lo contaré ya en imágenes. Si sigo con la etiqueta de fotos preferidas, la dedicaré a otros menesteres: con sencillez, a fotos que me conmuevan, siempre relacionadas con la vid y con la comida.

El collage está formado por fotos by Harmonie66 (superior izquierda); martin.danielsson (superior centro); Roberto Verzo (superior derecha); Roberto Verzo (centro izquierda) y giorgiopix (centro centro), todos ellos en www.flickr.com.