08 de novembre, 2008

Fonda Emilio, de nuevo


Como os decía en un comentario anterior, mis dos "paradayfonda" para acceder o salir del Priorat son el Celler de l'Aspic y la Fonda Emilio. No se puede negar que soy viajero de fortuna... En esta ocasión se trató de la salida. Una visita a los viñedos y las bodegas de Pasanau Germans, en La Morera de Montsant, y de Mas Doix, en Poboleda, sirvió para despedir con aires de gloria la visita de Fabio Giavedoni al Priorat. Él seguiría unos días más...pero un servidor tenía que volver Barcelona. Las hermanas Huguet acababan de abrir el local tras sus vacaciones anuales y todo estaba en pleno rodaje. Lo más interesante, con todo, es que tanto Bibi, en la sala y al mando de la bodega, como Rosana, en la cocina, están en plena forma y con ganas de darle al otoño un buen vuelco (nuevos vinos, nuevos platos).

Veníamos de un peregrinaje tánico importante y aunque queríamos que Fabio probara alguno de los platillos más caseros de Rosana, había que "refrescar" un poco las encías: un cava brut nature reserva de Carles Andreu (en Pira, Conca de Barberà) hizo maravillas. De este espléndido celler he hablado de su impactante trepat 2006 (¡y pronto lo haré del 2007!), pero reconozco que no había prestado mucha atención a sus burbujas. Es lo que solemos hacer...¡Apriorismos, fuera con ellos!: un cava hecho en la Conca de Barberà, con macabeu, parellada y chardonnay, 26 meses de crianza y un precio de escándalo, se mostró como un gran vino entrante, oro pálido, joven, fresco, con fina y perfecta burbuja y una explosión de naturalidad discreta en boca, cítricos y pera. Grande el consejo de Bibi. Tomamos unos entrantes entre los que destacaron el carpaccio de pie de cerdo (en la foto superior), que es uno de mis aperitivos preferidos, y un revuelto de ajos tiernos con butifarra negra, muy sabroso.


Estaba claro que tras tanto priorato pero con platos como los citados, o como las albóndigas de Rosana con las setas de la temporada (¡en las que siempre acabo cayendo o provocando que alguien caiga para comer por lo menos media!), había que ir a un buen tinto, pero de otro perfil. Aquí, la alianza estratégica entre la Fonda Emilio y la empresa de distribución CepaVinis, hace que uno pueda elegir entre un montón de vinos interesantes, tanto hispanos como, sobre todo, franceses. Bibi acertó de nuevo en el consejo, y la butifarra y las albóndigas fueron acompañadas por un gran minervois, un Château Bassanel réserve 2003. Se trata de un monovarietal de syrah del Languedoc con 13%, que fue sencillamente abierto media hora antes de la degustación. Servido a 16 ºC (más o menos), es un vino que expresa la pureza de la syrah meridional francesa con 14 meses justos de roble. Es un vino de capa alta, de color rubí muy encendido, muy balsámico, de frescor casi inusual para su zona de origen. Delicado en boca, con aromas de tomillo y laurel, de guinda y de arándano negro muy maduro, termina con un trago muy poderoso y de larga resonancia, con aires de madera noble bien puesta (cedro). Concentración con guante de seda y un precio muy razonale, he aquí una buena definición para este excelente minervois.



Mis postres plegaron, un poco, las alas. Y de las muchas bondades que prepara Rosana (la Fonda Emilio es un lugar de grandes postres, con una muy variada selección, además, de vinos dulces), me quedé con un perfil discreto, delicado y casi susurrante. Igualmente, muy resultón: cremoso de yogurt con salsa de frutas del bosque y el detallazo de esa "chuche" casera coronando la maravilla, dulce pero con un corazón ácido, como la salsa, muy adecuado. La Fonda Emilio sigue siendo un sitio imprescindible, al que uno no se cansa de volver y volver.

04 de novembre, 2008

Qué es el éxito en un blog


1. Sí, lo siento, hoy llega otra dosis de reflexión. 2. Es en forma de aforismos, no por voluntad de querer adoctrinar a nadie, sino porque me gusta la brevedad del formato. 3. Hace cierto tiempo decidí concentrarme tan sólo en la escritura y en los temas que escogía para este blog. 4. Así pues, dejé (por completo) de dedicar tiempo a saber cuantos lectores tenía, de donde venían, a qué horas entraban o qué navegador usaban. 5. En los últimos meses, alguna empresa se ha interesado por este tipo de datos en mi blog porque valoraban la posibilidad de proponer publicidad aquí. 6. No han entendido que no tenga la menor idea de este tipo de datos (después, he descubierto que sí tenía activado Google Analytics, pero lo había olvidado por completo. Y vaya, esos datos, para mí quedan). 7. En California, Alder Yarrow escribía hace todavía menos sobre qué les iba a decir a 150 ávidos "wine bloggers": sus ideas al completo aquí están.

8. Como casi siempre, Alder lee mis pensamientos y escribe sobre algunos de ellos, ¡antes que yo! 9. Cualquier bloguero del vino que ande obsesionado por sus números de tráfico se equivoca y, además, se arriesga a sufrir no pocas decepciones. 10. Ni el más visitado puede vivir de eso. De hecho no puede ni tan siquiera pagarse alguna botella decente al mes con ese dinero. 11. Pensar que la publicidad en la red te va a solucionar económicamente algo, es otro grave error. El dinero de verdad se va, siempre y todavía, a la prensa escrita que circula en soporte papel. 12. Si el buen lector ha llegado hasta aquí y piensa que no me he ido al garete, va a leer la parte clave de esta reflexión: ¿qué es, entonces, el éxito en un blog? 13. Éste no consiste, en efecto, en tener muchos lectores (es imposible en términos relativos, si te dedicas al vino), tampoco en conseguir dinero o vivir, siquiera parcialmente, de esto.

14. Consiste, por el contrario, en concentrarte en pasártelo bien. Yo escribo un blog porque disfruto con ello. Disfruto conociendo nuevos vinos, nuevas tierras, nuevas gentes. 15. Disfruto escribiendo sobre ello. Ésta es la razón fundamental: si no lo pasas bien escribiendo, es mejor que lo dejes. 16. Disfruto pensando y eligiendo los temas, tomando mis notas y pensando cómo diré esto o aquello. 17. Disfruto casi de la misma forma con la selección de la parte gráfica del blog. 18. Siempre he defendido que esta forma de escribir mantiene una relación privilegiada con la imagen. 19. Para mí, un texto sin imágenes adecuadas, vale mucho menos (en un blog, claro). 20. Yo escribo este blog, además, porque quiero contar sobre mis vinos y sus cosas. 21. Quiero hacerlo, además, de forma sencilla y amena, clara y agradable, cuidando la relación entre texto e imagen. 22. Si es posible, también quiero ser útil, llegar a la gente para ofrecer algo que les pueda agradar y ayudar. 23. Me gusta, además, pensar en cómo ve la gente este blog, cómo percibe sus letras, la separación entre líneas, la compaginación de las fotos...me gusta cuidar los pequeños detalles que parecen no verse pero que llegan porque ahí están.

24. Me gusta pensar que hay gente que valora lo que hago. 25. Me gusta pensar que estar, aquí, puliendo mis herramientas de escritor de vinos me ayudará a ser, algún día, un escritor más profesional, por decir algo. 26. Me gusta mucho hacerlo, además, en este nuevo formato realizado por Peter, más limpio, más abierto, más "ligero", más acogedor, más fácil de usar y, creo, más equilibrado. 27. En la medida en que voy consiguiendo alguno de estos puntos, sobre todo los que van del 19 al 23, más el 26, considero que éste es un blog de éxito, concepto que nada tiene que ver con el número de lectores, con la publicidad o con los recursos que genera, sino con la íntima satisfacción que me da hacer tan bien como puedo algo que me apetece hacer.

¿Qué es, pues, un blog de éxito? El que proporciona siquiera un poco de bienestar y felicidad, a ti y a quienes lo comparten contigo. Cuántos, dónde y con qué objetivos...qué más da.

PS. No lo he hecho casi nunca, pero ser tu propio jefe tiene sus ventajas: ¡uno hace lo que quiere! Me apetece dedicar hoy esta entrada a Peter, de PHW. Él ha sabido encontrar, con discreción, profesionalidad, entusiasmo y amor compartido por los vinos (sobre todo catalanes e italianos), las formas que tenían mis ideas. Ahí es nada.

La primera foto procede de the new jew files. La segunda, de starprintbrokers. La tercera, de ciberprensa. La cuarta es de un dibujo zen de Sumi-e Kazu Shimura.

01 de novembre, 2008

Tricó 2007, con calabaza


Este vino requiere una explicación previa, más filológica que enológica. La tomo de la contraetiqueta del vino porque los diccionarios electrónicos de galego al uso no llevan esta palabra, la que le da nombre: tricó. En Cequeliños (aldea de donde procede la madre del hacedor del vino), dícese del último hijo que llega con gran diferencia de edad en relación con sus hermanos mayores, que aprende de sus experiencias más que ningún otro y que, además, suele quedarse en casa cuidando de los padres. Hasta aquí podría uno pensar "una originalidad más..." Pero si resulta que quien firma y hace el vino es José Antonio López (antes Morgadío y Lusco do Miño), la cosa cambia y la metáfora, claro, está servida. Y bien bonita que es: el "hijo" al que no se esperaba es Tricó (en su añada 2007 en el mercado), su padre es el Sr.López y lo que él espera de su hijo tardío, que ha aprendido un montón de sus "hermanos mayores", es que le "cuide" en su edad madura.

Tricó 2007 es un albariño hecho sobre sus lías que no conoce más que el acero inoxidable. Es un vino que, con toda probabilidad debido a eso, ganará y ganará en botella pero que, ahora mismo, está ya en un momento bueno. Es un vino de 13,5% que hay que tomar sobre los 10ºC y que se muestra en una fase muy joven, con un color amarillo pálido, con mínimas vetas de verdor. Es un vino de nariz expresiva, que irá a más, con aires de fruta blanca y de cítricos (pera limonera en sazón, vaya). Con una acidez y una presencia exuberantes en boca, su paladar es suave, armónico. En nariz, en paladar, en posgusto, muestra el vigor y frescor de la hierba húmeda del prado, de la flor de acacia en el paseo al atardecer. Ligeramente amargoso al final, es un vino que gusta y enamora, que envuelve y arrastra y que habrá que seguir muy de cerca. Lo compré por 12,92 euros en Cuvée 3000.

Es un vino que recuerda no poco a los zárates y do ferreiros básicos, un albariño que se añade, directamente, a mi lista de preferidos blancos galegos. Lo tomamos, por su natural amable en boca y por el contrapunto fresco que ofrecía, con una receta a base de calabaza. La calabaza es uno de nuestros manjares otoñales preferidos. A mi santa y a mí nos encanta y ella la trata con un cariño especial. El plato que acompañó al Tricó 2007 es bien sencillo pero muy sabroso: pasta fresca rellena con calabaza, que se acompaña de un sofrito (hecho con lentitud) a base de cebolla de Figueras, de ascaluña y de dados de calabaza. Servido encima de la pasta, y con un chorretón de buen aceite: ¡sencillo, sabroso, otoñal!

PS. La foto inferior es del dibujo que la madre de José Antonio López hizo en 1938 del territorio donde se encuentra su aldea, Cequeliños. Lo hizo en la Escuela de Niñas de Arbo y ahora forma parte de la contraetiqueta de Tricó 2007. ¿A que es una bonita historia?