17 de febrer, 2009

A quien pueda interesarle...


le diré que la entrada sobre Nita 2007 fue la última en que contesté comentarios de anónimos. Yo escribo este blog porque me apetece, no tengo intereses en empresa alguna relacionada con el mundo del vino ni creo que este cuaderno tenga fuerza como para beneficiar o perjudicar a nadie. Lo único que me mueve es conocer, probar, viajar y descubrir. Por supuesto, también compartir. Procuro ser honesto conmigo mismo, procuro documentarme en la medida de lo posible y, sobre todo, procuro no afirmar nada que no haya contrastado. Cuando no lo consigo (no todas las bodegas ofrecen fácilmente su información y no siempre se puede conseguir ésta, de forma fiable, en la red), procuro no escribir cosas que induzcan a error o confusión. Que se me diga que "no está bién confundir", aludiendo a una frase mía en que, creo, queda claro que transmito lo leído sobre Nita, no lo contrastado de primera mano, me parece excesivo. Soy filólogo de formación y procuro dar a las palabras el sentido que les corresponde.

Si algo bueno tiene todo esto es que uno no aprende nunca lo suficiente. Eso me gusta porque soy de natural inquieto e inconformista. Pretendía (y creo que lo he hecho como es habitual en este blog) exponer mis sensaciones con Nita 2007, pero no contrasté la información. Ni falta que me hace: esto no es un periódico, ni yo un periodista profesional de la comunicación del vino. Procuro, con todo, ser honesto y transparente en la transmisión de mis sensaciones. Y para que nadie se lleve a error, quede claro también que Meritxell Pallejà no induce a nadie a error. El anónimo lector que ha provocado esta nota es del sector, conoce a la importadora del vino de Meritxell en los EUA y ésta, claro, ha recibido la carta de presentación de Txell sobre Nita. Ella no oculta nada ni se atribuye lo que no es. Dice, por ejemplo, que "se sigue trabajando durante su elaboración" i.e. del vino "algunas prácticas biodinámicas influyentes, se mantiene el vino en cups de cemento, trasvasando en luna creciente y ascendente y elaborando sin crianza en barrica." O "quiero advertir que el vino no es biodinámico sino que en su elaboración y consumo tengo en cuenta algunos factores lunares que muestran relación entre las distintas actividades como vendimiar, trasegar, embotellar o beberse el vino que varia según las posiciones de la luna, los planetas, constelaciones y signos del zodíaco." Como tantos otros, ha empezado un camino que, quizás, con los años la lleve a la biodinámica integral de lo que produce y vinifica. Pero todavía no lo ha completado.

Creo que esta nota aclara algunas cosas sobre Nita 2007 y sobre mi blog. Las que quedaron diáfanas, y ya termino, son tres: Nita es un vino que me gusta. No voy a contestar más comentarios anónimos en este cuaderno. Estoy aquí por placer y por ganas de conocer y no pienso pasar otro mal rato que no sea el de no saber encontrar el adjetivo adecuado. Con lo dificil que es adjetivar y poner comas...

15 de febrer, 2009

Nita 2007

Meritxell Pallejà es la enóloga detrás de este vino. Su bodega, de vino único (que yo sepa y por ahora: su página web no da muchos datos), se encuentra en Gratallops y cuentan las cosas que he leído de ella que se adhirió a la forma de trabajar biodinámica tras una temporada en la Borgoña. Su proceder, pues, tanto en campo como en bodega, atiende a las fases del calendario lunar agrícola (por así llamarlo) y hay que destacar de este vino, ampliamente difundido y comentado, que es de aquellos prioratos que muestra lo que lleva, y punto. Garnacha, cariñena, syrah y un poco de CS para este 2007 que llega con 14% y conviene servir sobre los 16ºC. Confieso que le tengo debilidad, que he probado todas sus añadas (aunque no guarde botellas de ellas) y que me gusta la expresión de su fruta. Confieso, también, que jamás he tenido en cuenta en qué tipo de día abría la botella. No soy, aunque le dedicaré horas al asunto (porque me interesa), estudioso de la biodinámica de Rudolf Steiner, sé que M. Pallejà recomienda que su vino se abra en días flor (en febrero han sido o serán los 1, 17, 18, 19 y 20) y el azar hizo que yo lo consumiera en uno de sus días buenos (aunque no de los mejores...), el 1 de febrero. Pero no me atrevo a sacar conclusiones de todo ello, vaya.

Es un vino que no conoce la madera pero para el que suele sugerirse decantación. Yo nunca la he hecho con él, pero con esta botella probé el artilugio que me regaló el amigo Jordi Melendo. El spinwine, de hecho, es un aparato que, para quien no tenga decantador a mano, hace tres funciones, creo que a plena satisfacción: oxigena el vino cuando se sirve, gracias a un orificio posterior. "Jarrea" el vino, gracias a la espiral por la que éste pasa antes de caer a la copa. Y, además, sirve de eficaz antigoteo. Tomé una copa sin spinwine y, al cabo de un rato, otra con. Y creo que el cometido para el que se ha diseñado (llamémosle "criptodecantador"?) se consigue. El vino tiene una capa media, tirando a alta, de color violáceo intenso. Sin oxigenación y a pesar del 1 de febrero, empieza realmente cerrado e inexpresivo en nariz, aunque al primer trago, sí arranca con un posgusto con el poder de la fruta madura y taninos jugosos pero algo astringentes. Este 2007, en general, es un Nita más comedido, más discreto, no tan "explosivo" como en añadas anteriores y con una garnacha muy interesante. Con el spinwine surgen, más llamativos, aunque igualmente sensatos, aires de zarzamora y vegetales. El vino es muy agradable y largo, estructurado y bastante carnoso. Se suele poder comprar entre los 10 y 12 euros y es una buena opción para conocer un Priorat no muy habitual.

11 de febrer, 2009

Le Verre des Poètes 2007

"Banissons le chagrin il nous consume.
Sans le feu du bon vin qui nous rallume
réduit à languir. L'homme sans plaisir
vivrait comme un sot et mourrait bientôt". M. de Beaumarchais publicó y representó su "Le Barbier de Séville" (en el que, después, se inspiraría Rossini), en febrero de 1775, en el teatro de las Tullerías de la, entonces, "Comédie Françoise". Más de 230 años después, en el privilegiado valle del Loire, en su Domaine de Montrieux, Émile Heredia mima y privilegia las uvas más características de la zona. Entre las tintas, la pineau d'Aunis es su estrella, en cepas de más de 100 años, que no han conocido la filoxera, se encuentran plantadas en pie franco y se han reproducido por "marcottage" (supongo que natural). Agricultura biológica, vendimia manual, racimos enteros en barricas abiertas, que han conocido por lo menos seis vinificaciones anteriores. No hay productos químicos ni levaduras añadidas ni SO2 en este proceso. Los racimos enteros maceran larga y pacientemente más de un mes. Es evidente (por la nariz y por el paladar, después) que hacen una maceración carbónica espontánea. Heredia lo advierte: este vino la lleva, natural, y a quién no le guste que jarree la botella y deje que repose un poco el vino. ¡A mí me encanta!

Tras el descube, el mosto, sin prisa ni movimientos producido, arranca su fermentación alcohólica de forma espontánea en barricas usadas, por lo menos, también en seis vinificaciones anteriores. La maloláctica la hace completa en barricas usadas y sin atender otra cosa que no sea el reloj biológico. Sólo en el pase a la botella añade Heredia el mínimo sulfuroso que retrase la oxidación del vino. Se trata de una pineau d'Aunis excepcional, por el origen y calidad de la fruta y por el método ancestral de vinificación. Heredia bucea en los orígenes del Loire y de su uva y ofrece un vino difícil de clasificar, que hay que abrir y oxigenar con tiempo y tomar sobre 16ºC. Si la botella queda abierta y con líquido (cosa difícil pero que, como experimento, casi recomiendo), hay que tapar de nuevo con el propio tapón y dejar que este zumo fermentado de pineau d'Aunis evolucione en botella. La experiencia es de las buenas. Suave extracción, capa media, casi baja, carbónico en nariz y en boca discreto y agradable ("perlant"!). Aromas de levadura, pimiento verde, cierto dulzor casi de tirabeque, muy vegetal con un aire dulzón. Fácil y ligero, fantástico trago, con retrogusto poderoso de hierba mojada, casi de ortiga en nariz. Agua de borrajas (me encantan las borrajas, lo confieso). Tras una hora abierto, asoma algo de ciruela madura con un fondo de cueros muy franco. Es un vino no filtrado, con partículas en suspensión: que nadie se alarme, el poso es insípido y sólo denota el tipo de vinificación. Al día siguiente, sus aires vegetales y de ortiga siguen bien presentes, el carbónico casi ha desaparecido y asoma un poco de compota de arándanos rojos y cierto balsámico (eucalipto).

Heredia ofrece bebida de dioses a sus poetas preferidos. Profundiza en las intimidades de la historia de su tierra y, al mismo tiempo, en las de la poesía del vino. Baudelaire, Beamarchais (la arietta de Figaro en su famosa comedia del Barbero de Sevilla, preside la etiqueta de esta "añada": es un humilde "vin de table", pero no hagáis caso de los prejuicios: probad el vino), Molière se codean con Heredia. Sus espíritus pasean orgullosos por sus viñedos: "Les biens. Le savoir et la gloire n'ôtent point les soucis fâcheux. Et ce n'est qu'à bien boire, que l'on peut être hereux"! Hagamos caso al maestro Molière porque si, además, la cosa se nos ofrece a más o menos 9 euros la botella en L'Ànima del Vi, no es cuestión de perder el tiempo...que la vida, cuatro días son y el vino hecho así no daña, acompaña! y las penas engaña...