07 d’abril, 2009

Dos Tierras 2007 y L'Aquila

"IGT Sicilia. Nero d'avola y tempranillo. 13,5%. Color de la picota casi madura, ribete viola, cuerpo medio. Extraordinario, casi chocante, perfume a primer golpe de nariz. Perfume de compota de mora. Tarta de cereza. Gran maloláctica. Aire de vainilla y dulce tanino de la madera. Impresiona a 15ºC, algo fresco, apabulla su redondez. Pimienta roja. Crianza justa, delicada. Fragante en nariz tanto como en posgusto. Cereza madura. Ciruela pasa. Agil en boca. Muy placentero con un risotto de setas variadas. Badalucco y De la Iglesia García, Beatriz (¡qué bello nombre!) y Pierpaolo. Me gusta mucho esta historia. Llamadme romántico o tonto, pero las historias de amor que acaban con un buen vino encima de la mesa me encantan. Por supuesto, me pierde Sicilia."

Esto lo escribía ayer en mi cuaderno de notas, tras haber abierto y disfrutado como monje pecador de este buenísimo vino siciliano. La tierra ha temblado, no en Sicilia, donde suele, sí en los Abruzzi, L'Aquila se ha convertido en una ciudad fantasma. Más de 200 muertos a apenas 100 km de Roma. Mis amigos tiemblan y me escriben. No quiero mostrar imágenes: baste con el sismógrafo. La tierra ha temblado de nuevo y a mí me ha parecido que el mejor homenaje a quienes han muerto era dedicarles (lloro mientras escribo esto, ahora mismo) las últimas gotas de esta bonita historia de amor de Beatriz y Pierpaolo, convertida en un vino inverosímil (¡nero d'avola y tempranillo!), diría único. Dos tierras (Sicilia y la Rioja, aunque Bea es sevillana), unidas por el amor al vino y por la pasión de sacar adelante una pequeña bodega entre gigantes productores. Odiseo pudo con Polifemo. ¡Vosotros también podréis! Libaciones para los muertos, eso es lo que hacemos los que no sabemos rezar. No se me ha ocurrido cosa mejor que dedicarles esta nota sobre el flamante Dos Tierras 2007.

PS. Otra de aquellas historias que la vida me regala: Pierpaolo y Beatriz me escribieron hace meses, para contarme su historia. Yo me resigné a no poder probar su botella porque era inaccesible en España. Y hace apenas tres semanas, los amigos de la Enoteca d'Italia se presentan con una, ¡sin habernos dicho nada! Ahora llevan ellos el vino en España: no se me ocurren mejores manos.

05 d’abril, 2009

Semana Santa: mis "pasos"

Es duro, para quien ama Andalucía, su cielo, su luz, sus gentes, sus vinos y sus comidas, pasar la Semana Santa a más de 1000 km...es duro pero conviene aceptar lo que el destino te va ofreciendo, adaptarte y, en la medida de las habilidades de cada cual, escabullirte. Eso voy a hacer yo estos días, gracias a la generosidad de los hermanos Aragón (Bodega Sanatorio, en Chiclana de la Frontera). Justo hace un año nos iba comentando Chano sus vinos, en muestras que, después, generoso, me mandaría a casa. Han dormido el sueño de los justos durante un año entero y ahora las voy a sacar a pasear. Los vinos de los Aragón, de la Bodega Sanatorio, van a ser nuestra "medicina" para superar la nostalgia del alejamiento, se van a convertir (con el debido respeto), en mis "pasos" de esta semana santa que tendrá que ser barcelonesa a la fuerza, aunque en alma siga siendo andaluza: si la penicilina cura las enfermedades, el jerez resucita a los muertos (A. Fleming, citado en la web del Consejo Regulador de Jerez). Así pues, en este Domingo de Ramos algo disgustado en la ciudad (nubes bajas no permiten que el sol brille rotundo), he abierto una botella de amontillado de los hermanos Aragón. Ellos lo comercializan con el nombre de El Neto, aunque mi copa procede de una muestra de Chano, de una botella sin etiqueta comercial. El origen es el mismo, por supuesto.

Los vinos de Chiclana de la Frontera no pertenecen a la zona de crianza y expedición de los vinos de Jerez (reservada para quienes tienen bodega en los municipios de Jerez de la Frontera, Sanlúcar de Barrameda y el Puerto de Santa María), pero sí a la de producción del Marco. Sus uvas base son las mismas, su sistema de crianza y envejecimiento, también (anque en lo que conozco, con menos criaderas), pero la orientación hacia el mar, la recepción de la brisa y la composición del suelo y la vegetación colindante, dan resultados propios. Sé que me estoy metiendo en camisa de once varas, pero cualquier persona entrenada en los vinos de los distintos municipios del Marco sabe qué diferencias hay entre un fino, una manzanilla y un fino chiclanero. Y de aquí, para arriba, claro. Pero haberlas, haylas.

Así pues, me dispongo a preparar estos días, hoy, Domingo de ramos, con un buen tiento del amontillado de Bodega Sanatotorio. Y en los días que toque, saldrán a hacer su paseo un oloroso viejísimo (Viernes Santo), un palo cortado (Sábado de Gloria) y un moscatel viejísimo (Domingo de Resurrección). Lo de las pijotas, acedías y ortiguillas sí que no sé cómo lo voy a resolver, pero por ahora, ahí va este amontillado, de solera de edad indeterminada, pero de muchos años también: color de la miel de castaño, con trasunto yodado y algún reflejo verdoso. Transparencia, trasluz, aroma de la salina bajo el sol. Almendra salada. Brisa y algo de frescor. Cola de carpintero y madera vieja. Acero y punzón, en nariz y en boca. Plenitud, gran largueza en boca. Flor poderosa en el posgusto. Con tiempo en copa y más temperatura se vuelve más amable, casi dulce, pierde acero para mudar al dulce de leche y al toffee. Si estuviera en Jerusalén, me echaba a la calle, vamos.

02 d’abril, 2009

Brunus Rosé 2008


DO Montsant, monovarietal de garnacha de cepas que promedian veinte años, éste es el rosado soñado por una bodega que está convirtiendo en referencia todo lo que hace: Portal del Montsant. Arribas y Rofes trabajan bien, con sensibilidad, saben qué hacer con unos suelos pobres, entre graníticos y calcáreos, arcilla y un ph para el vino muy medido y justo (3,2) para lo que tiene que ser un rosado que no ofrece concesiones a la fábrica de las golosinas. 12,5% de alcohol, tras un verano cálido y seco con lluvias que trajeron una uva sin estrés y en perfecto estado. Se diría que se encontró para este 2008 cuanto buscaban sus hacedores: frescor contenido, humedad y entidad, caracter vinoso y seriedad para un rosado que, en este momento, anda todavía dando sus primeros, tímidos, pasos. Maceración pelicular en frío, prensado suave, delicado, larga fermentación a baja temperatura: color muy atractivo, vivísimo, de grosella roja madura con un recuerdo azulado del arándano en envero. Exuberancia para los ojos, frutalidad desbordada para el olfato: ternura casi de la grosella roja, cereza madura, carbónico más a la vista que en nariz o en boca. Vinosidad sin concesiones. Será redondo y es ya muy largo. Con un par de meses más de botella y un servicio sobre los 10-11ºC, este 2008 será un gran rosado, un rosado reivindicador de la seriedad y rigor que pueden tener este tipo de vinos en el Montsant o en el vecino Priorat (¡la bodega está en Marçà!). Mientras llega ese momento, yo sigo disfrutando como goliardo de lo que queda de la añada 2007 (la primera) de este Brunus Rosé: con más contención en boca y en nariz y con un deje muy agradable de carbónico todavía, el 2007 (sobre los 8 euros), se ha convertido en una gran compañía para esta primavera de 2009.