09 d’agost, 2012

Segundas impresiones

Este va a ser un post en blanco y negro.

Tengo sentimientos encontrados este año. Será porque la crisis nos golpea más a nosotros que a los franceses, alemanes e ingleses, pero encuentro que la isla está muy llena este agosto. Más de lo que estaba acostumbrado y más, creo, de lo que la gente de aquí está preparada para gestionar. Cocinas saturadas, servicios de sala desbordados, carreteras y calles llenas, desconocimiento de los usos y costumbres de aquí por parte de los de fuera y tendencia a la sobreeexplotación (se quiere llegar a más con lo mismo que se tenía, y eso es imposible), acaban provocando momentos de tensión y de nervios que hacía tiempo que no vivía. El éxito no siempre es deseable y, por supuesto, no garantiza la supervivencia. Las malas experiencias se pagan y uno acaba decidiendo: "no volveré".

A mí ya me ha pasado con un lugar al que no había dejado de ir en 34 años. Playas con "chiringuito" digno en Mallorca hay muy pocas, lugares desenfadados donde uno pueda tomar una buena ensalada y un pescado casi en bañador y junto a la playa. Uno de ellos, justito en todo, sí, pero que nunca me había defraudado en lo básico (eso sí, renunciando al vino y dedicándome a la cerveza o al shandy), era la Taverna del Mar, de Cala Santanyí. En nuestra primera incursión (a Cala Santanyí, demasiado concurrida ya porque los coches aparcan junto al arenal, sólo vamos cuando el viento sopla del norte) este verano, encontramos por primera vez todas las mesas ocupadas. El propietario, un tipo que no deja respirar a sus trabajadores (literalmente: les está encima hasta la paranoia: os diría sus nombres de memoria porque en una hora y media los gritó cientos de veces), no admite reservas. Está en su derecho, claro... Pero cuando me acerqué a preguntarle si estaba cercana la cuenta de alguna mesa, me suelta un "¿no querrá que eche a la gente de las mesas, verdad?" En fin... el hambre y el cariño de los años pasados en la cala, me hicieron aguantar y al rato, pagaron unos y nos sentamos. Siempre tomamos sardinas a la brasa y trempó o ensalada.

Han tardado tres cuartos de hora en llegar cuatro sardinas, dos de ellas nada frescas, las otras dos decentes. Los nervios en la sola camarera que atendía las mesas eran evidentes y en el veterano que estaba tras la barra (aunque joven, veterano de mil veranos), no menos. La cocina estaba colapsada e iba sacando mesas sencillamente cuando podía. Un negocio que estaba dimensionado para atender (es así) con corrección a tres cuartos de las mesas existentes como mucho, andaba ya por el segundo turno con todas las mesas ocupadas. Quedaba un solo panecillo para hamburguesas y tres chicas de Madrid se han levantado, cuando ya les habían servido las bebidas, porque no podían comer lo que habían pedido. Los comentarios insultantes del propietario, justo a mi espalda, eran constantes hacia los clientes. Por supuesto no llegaban a sus oídos, pero sí a los míos...especialmente duro ha estado con una mesa de mallorquines (no olvidaré su número...) a los que ha tildado de imbéciles y gilipollas varias veces. Hasta que una gota ha colmado el vaso: "estos de la mesa X son más gilipollas que el resto". De lo que se deducía, claro, que el resto también éramos gilipollas.

Mesas llenas y cajas a rebosar no son sinónimo de éxito. El caso de La taverna del mar de Cala Santanyí será uno de esos. No sé si el único este verano porque estoy viendo algunos otros síntomas alarmantes...Te preocupas por mal explotar lo que te viene encima, no atiendes con corrección (¡más empleados!) a la gente que te da de comer (¡no se trata solo de la gente a la que tú das de comer!) y acabas con lo que te mereces: nosotros no vamos a volver.

07 d’agost, 2012

Primeras impresiones

Son Bordils muscat 2011
Estamos en las de siempre: tomen ustedes la buena voluntad. Las conexiones funcionan como funcionan, el ordenador que tengo aquí sirve para lo que sirve, mi nueva cámara de fotografiar (en la que tengo depositadas grandes esperanzas: para mi nivel, mínimo, es como jugar con Dios, una Canon Powershot G12...) no se entiende con él (no puedo tomar fotos en RAW porque no puedo editarlas...) y, como siempre, volvemos a lo esencial. Si puedo publicar alguna cosa digna de ser leída a los pies de Sant Salvador, será porque ustedes son buenos y generosos conmigo. Volvemos a lo esencial. Texto y experiencias. Mercado, ayer domingo, en Felanitx. A mí no me entusiasma porque viene poca gente de fuera con sus frutas y verduras y casi todo se va en marroquinería y en trastos de chamarilero. Ventajas. Dos: Felanitx es de los pocos mercados con edificio estable y gente que vende aquí todo el año. Sabemos donde vamos. La segunda es que hay un buen puesto de queso y eso, en Mallorca, aunque suene paradójico, es poco habitual. Quesos con leche sin pasteurizar tanto de Mallorca como de Menorca, de vaca y de oveja sobre todo, y algunos otros, industriales pero dignos. Entrando por la puerta norte del mercado a mano izquierda, en los soportales. Son buena gente, te dejan probar todo y ayudan con información. A ella le persigue un estigma: se gana la vida vendiendo algo que nunca come. A él le va a perseguir otro: tuvo a tiro de piedra la última lotería que tocó en Santanyí (venden allí miércoles y sábado) y no compró.

Hoy es un día raro. Hemos amanecido lloviendo y con la tierra liberando todos sus aromas. Sensaciones que impresionan si vienen de un campo sediento. Ha salido el sol y hemos corrido hacia la playa. Una de nuestras preferidas: cala sa nau. Todos planeando sus cosas para un día de lluvia y nosotros, casi solos en la cala. Un lujo, que hemos "pagado" bañándonos con lluvia en el mar, una delicia poco habitual. Sa nau es casi única en Mallorca: un manantial de agua dulce desemboca allí y una parte del agua es menos salada y fresca que la otra. Sigue lloviendo y saliendo el sol. Durante todo el día. Plou i fa sol...Lo mejor, por ahora, ha sido la harina: la ensaimada llisa de ca'n Figaseca y sus panades, la de carne y la de guisantes con sobrasada. Sobresalientes. Una experta en el asunto me susurraba el secreto de esta panadería (C/ sa plaça, 7): su punto exacto de cocción. Lo clavan, hagan lo que hagan. Miquel "Maikel" Juan y su gente siguen en forma. "Maikel", de quien se publica una entrevista apasionante en el último número del Setmanari d'interessos locals de Felanitx (número 3795), nos demostró (aunque él no lo sepa) cuán en forma está: estábamos tomando unas tapas en ca n'Usola (uno de los pocos locales donde se cocina casero en el pueblo) cuando, a eso de las dos de la tarde, se sustanció, gafas oscuras y sombrero de paja. Soltó una conferencia sobre lo que llamaba bacterias internas en hombres, mujeres y sus respectivos sexos (sentido literal), que nos dejó a todos entre la perplejidad y la hilaridad. Como dice su hijo: el panadero de ca'n Figaseca, escritor ocasional, artista y director de cine, filósofo las 24 horas del día, es todo un personaje.

De vinos no andamos muy bien. Les confesaré. He empezado a probar cosas de 2011 (verano y cosecha que, en parte, viví en la isla) y no he bebido nada que me haga sonreir de nuevo. Por ahora...Tengo ya citas apalabradas con Can Majoral, con Toni Gelabert, con su yerno (que trabaja en el nuevo proyecto de un multimillonario alemán en Es Fangar, cerca de Son Proenç), con los que han amaestrado focas para aparejarlas con gallinas. Saltarán "liebres" como cada año. Pero todavía no. En la foto superior, y por un precio de supermercado cercano a los 10€, tienen ustedes la pequeña frustración del Son Bordils Muscat 2011. Un vino monovarietal de moscatel de grano menudo, VT de Mallorca de una finca cercana a Inca, que tiene el problema de que no dice en boca y en posgusto aquello que parecía revelar en nariz. Es de aromas bonitos, muy de moscatel estrujado, buenos terpenos y frescura. En cuanto llega a la boca, se nota un trabajo con lías que deja un excesivo glicerol y un cuerpo untuoso. Además, el alcohol (14,5%) pesa demasiado: tiene esa última punta alcohólica en el paso por el esófago que hace que aquella frescura que la nariz prometía, se desvanezca por completo. El primer rosado tampoco ha sido nada del otro jueves. De nuevo 2011 parece pesar. En la foto inferior, el Son Caló rosat de Miquel Oliver (DO Pla i Llevant, en Petra), hecho con callet y fogoneu. Tiene un aire y un poco de boca casi tánica, se le nota cierta fuerza y empuje. Es acídulo y asoma un recuerdo que va de las cerezas al arrayán. Pero es poco consistente en boca, apenas aguanta un queso de vaca muy poco curado y tiene, casi, un punto de cierta "suciedad", como de madera vieja (aunque no la lleva, claro) que no ha sido bien lavada. Vale 5€, eso sí, pero no ha sido un vino que me haya satisfecho, como había hecho en otras añadas.

Quería terminar hablando del fiasco de Tripadvisor, que hoy airean los periódicos, pero casi me da pereza. Que haya quien compra opiniones, quien se las inventa, algunos más que se dejan vender, otros que sufren la manipulación y la mayoría que no entendemos nada, aunque sabemos que lo único que hay detrás (de casi todos) es puñetero negocio, quizás no debiera sorprenderme tanto...
Son Caló rosat 11

03 d’agost, 2012

Mallorca 2012

S'Algar de Portocolom3
No hacen falta muchas palabras. Que el mar y el sol lo llenen todo. Será un agosto especial en Mallorca. Sin luna llena (el 2 y el 31): no coincidimos con ella. Nos vamos. Nos vemos. Nos bebemos. ¿Nos escribiremos? Nos leemos. Comemos. Dormimos. Leemos. Compramos. Cocinamos. Charlamos. Paseamos. Conducimos. Visitamos. Vemos. Miramos. Escribiremos. ¿Nos leeremos? ¡Por supuesto!