13 de novembre, 2013

Bodega Cauzón de Ramón Saavedra

Cauzón
Ramón Saavedra Saavedra es hijo de la emigración. Sus padres fueron a trabajar a Girona y él creció allí. Cuando la querencia por la tierra (la Sierra Norte de Granada) y por su pueblo (Cortes y Graena, en la parte de Graena) pudieron con su padre, Ramón tuvo suerte. Tenía ya una edad en la que podía decidir si se quedaba o volvía. Ramón ha entrado en el mundo del vino casi como yo, aunque la gran diferencia entre nosotros es que Ramón hace algunos vinos muy interesantes en su Bodega Cauzón. Yo…¡sólo me los bebo! Pero ambos entramos en la pasión por el vino a través de la gastronomía. Ramón empezó trabajando en una cocina como lavaplatos, en uno de los grandes restaurantes del Empordà de los años 70 y 80, el Big Rock de Palamós. Un buen día se puso enfermo un cocinero y el jefe lo tuvo claro: quien tenía que entrar en la cadena del aprendizaje de la cocina tenía que ser Ramón. Le había visto ya entre cazuelas en sus ratos libres y sabía de su pasión. No la ha olvidado: es de los que siempre anda preocupado por la pureza del producto, siempre pregunta de dónde viene esto, cómo se hace lo otro, tiene muy claros los puntos de cocción y de mejor sabor de las cosas…

Pero en su pueblo, y con una rambla impresionante que da cobijo a las aguas a veces desenfrenadas del desagüe de Sierra Nevada en su cara norte (eso intenta mostrar la foto), lo que tocaba eran viñedos. Con una tierra arcillosa y calcárea y plantas a más de 1000 msnm, Ramón cambió su vida en 1996 y empezó a cuidar de cepas muy viejas de torrontés en esa rambla. Y plantó pinot noir, que tan bien se da en esa sierra granadina, y trempranillo y merlot entre las tintas. Y un pupurrí de blancas, entre las cuales la sauvignon blanc, la chardonnay y la viognier, que le dan el que es, para mí, su vino más redondo y de mayor placer: el Cauzón Blanco. En su 2011 (con todas las uvas blancas que he citado) manda la acidez de la sauvignon blanc, el volumen de la viognier y la raíz y la tierra de la torrontés. De todo lo que probamos el día que comimos en el bar de Pili (en Graena: un pollo campero, con patatas, cebolla, romero y tocino de ibérico, que recordaré por el sabor intenso del animal tanto como por la compañía de Jose y de Antonio, amigos de Ramón que saben de esa tierra lo que no está escrito), me quedo también con un ensamblaje de syrah y merlot, el Lozano 2011, con apenas cuatro meses de barrica y una fruta en boca que invita a muchos tragos. Y su Cauzón Pinot Noir 2010, con apenas 13,5%, y un paladar impresionante con posgusto de violetas y tomillo. Los vinos de Ramón son tan francos, limpios y sinceros como él, como su tierra y como el Mulhacén que todo lo preside.
Pollo campero de Pili

10 de novembre, 2013

Vinos naturales en mésDvi

mesDvi
Este próximo jueves, 14 de noviembre, de 19:30 a 21:30 horas, el bar de vinos mésDvi va a organizar la primera presentación pública de mi libro sobre vinos naturales en España. Es libre y abierta para todos los amigos que se quieran acercar al bar, un local muy cuidado, con una carta de vinos bien pensada y unos cuantos platos para acompañar, que lleva gente joven y con muchas ganas de hacer actividades para promocionar el consumo de vino. No lo dije en su momento, pero decidí, cuando salió el libro, que yo no provocaría ni organizaría ningún acto especial. Y, en cambio, decidí que acudiría a todo aquello que tiendas, bares de vinos y otros lugares de buen beber y mejor vivir quisieran montar, siempre que me fuera posible hacerlo, sin discriminar. De forma natural y espontánea, porque les apetecía sin más y sin necesidad de forzar nada ni de quedar bien con nadie. Lo iré comentando en el blog, si surgen nuevas convocatorias.

Queremos hablar de la tierra, queremos hablar de su cultivo responsable, de las vides en él, de los viñateros que hacen sus vinos con esas uvas. De las características, siempre diferentes, de cada añada. Y queremos comentarlo con las copas delante, no sólo con el libro. Y siempre que sea posible, con algún viticultor presente. De ahí que esté tan contento porque creo que hemos montando una buena sesión en mésDvi, el próximo jueves. Voy a hablar un poco de qué he intentado buscar con la redacción del libro, poco...Y vamos a beber y comentar cuatro vinos, dos de ellos (para nuestra suerte) con quienes los hacen. Josep Mª Pujol-Busquets, de Alta Alella, nos va a presentar uno de los nuevos vinos espumosos, Bruel,  de su bodega de vinos naturales, un proyecto en verdad excitante. Enric Soler, de Cal Raspallet Viticultors, nos va a hablar de su Improvisació (todavía por determinar la añada). Y yo mismo hablaré de dos otros vinos que me gustan mucho: del hombre que representa la fuerza tranquila del Empordà y trabaja la tierra con el cuidado de los abuelos, Joan Fabra, del Celler Martí Fabra, el Oratori 2010. Y de dos de las fuerzas más atractivas y activas del Priorat y del Montsant, Sara Perez y René Barbier Jr., su Dido 2011, de Venus La Universal. O cómo capturar en el gesto de un encuentro el espíritu de la mujer más hermosa de África.

Hay que estar atentos a este enlace de mésDvi porque desde allí explicarán cómo acudir. Creo que el programa es interesante. ¡Intentaremos pasar un buen rato!
mesDvi2

05 de novembre, 2013

Occhipinti e COS: Pithos Rosso 2011

Giusto Occhipinti
Un hombre, un vino, una isla. Cuántas paradojas. Giusto Occhipinti no nació en Sicilia. No es enólogo. Y en cambio, unas horas de charla con él bastan para entender todas las cosas importantes que determinan la Sicilia agraria, la Sicilia del cereal, de las cepas, de las olivas, de los rebaños de ovejas refugiándose del sol abrasador, de la esencia de la mediterraneidad. Sicilia entendida como continente vitivinícola: tantas variedades de terreno, tantas de uvas autóctonas, tantos climas y alturas de maduración, tanta gente distinta haciendo vino en ella desde tiempos púnicos. Sicilia es un continente, es un mundo, como todas las islas grandes de nuestro mar. Occhipinti (la O de COS, su bodega, de la que quedan, para nuestra suerte la C de Cilia, mientras que la S ya cayó) se me presenta siempre igual: como una isla, que es un continente, al que siempre me apetece llegar. Si es en persona, mucho mejor, por supuesto. Pero sus vinos también me sirven porque hablan de su tierra, de Ragusa, de Vittoria, del viento que sopla del suroeste, del mar, del suelo pobre pero bueno para las cepas (arena, calcáreo, sílice). Y lo hacen con claridad y frescura, sin tapujos y con alegría. La suerte estuvo de mi parte en esta ocasión. Hacía un año que no le veía y la Enoteca d'Italia (que distribuye sus vinos) nos invitaba a escuchar la presentación de alguno de sus vinos. ¡Hecha por Giusto! Quién se resiste a eso...Una fuente de sabiduría, de placer, de saber estar, de todo y sin mesura. Sicilia en un abrazo.

Una de sus máximas: "occorre bere senza pregiudici". Hay que beber sin prejuicios. Tanto como "hay que hacer vinos libres". Quizá esté COS practicando la primera vitivinicultura cuántica de la historia de la humanidad. No solo atiende a los principios de la biodinámica, también tiene bajo protección musical a todos sus viñedos y bodega 365 días al año. Cada cual piense lo que quiera, pero a mí me gusta la idea. Giusto confesó "he dejado ya hace tiempo la idea de cambiar al mundo. Intento solo cambiarme a mí mismo poco a poco". Aquí nos encontramos. En un proyecto de vino que se quiere lo más natural posible y sin apoyo alguno de insumos enológicos, lo suyo es una vinificación sin madera. ¿Qué quieres? ¿Fruta, territorio, clima y uvas? Que la fermentación arranque cuando quiera, que pare cuando quiera y que lo haga en maceraciones con pieles y en vasijas de barro semienterradas. Nadie piense que se trata de un esoterismo más: la vasija de barro hace trabajar al vino con mucha mayor rapidez que la madera. Si se cubren sus poros parcialmente, bajo tierra, el ritmo es mejor. Pithos Rosso 2011, un Cerasuolo di Vittoria en pureza (60% nero d'Avola, 40% frappato), que no es admitido por la DOCG porque se hace exclusivamente en tinajas (las de Juan Padilla, en Villarrobledo). Es un vino que me tiene el corazón robado: de suave extracción, grado medido (12%), envolvente y fragante, 2011 me atrae mucho más que 2010. Sabor de atardecer, de cerezas, frescor de agua del manantial. Tiene un punto vegetal alegre y amable (entre la zarza de la mora y la regaliz de palo apenas chupada). Es un vino perfumado y delicado, un vino que habla de abejas en un susurro, de monte bajo, de tierra calcárea. Me gusta mucho Sicilia. Me gusta mucho el sur de ese sur. Me gusta mucho COS. Y escuchar y beber un rato con Giusto Occhipinti fue un regalo de los dioses que viven en la Enoteca d'Italia.
Pithos Rosso 2011