08 de juny, 2014

Las horas de la primavera: la luz


Las Horas de la Primavera transcurrieron amables en Cal Compte. Parecía como si el cielo del Priorat conociera aquellos versos de Lucrecio en los que el poeta describe el cielo de primavera. Se los leímos de nuevo y nos regaló un atardecer que nos hizo comprender de otra manera cómo es la naturaleza de las cosas en su íntimo contacto con ellas.

...tibi rident aequora ponti
placatumque nitet diffuso lumine caelum. 

...para ti, Venus, sonríen las aguas del mar
y brilla el cielo amable con una luz que se alarga.

Venus tenía que ser nuestra introductora, la protectora que, como ya sentían y escribían los Romanos, favorece la creación de cuanto surge de la tierra. Se funden las nieves en lo más alto de los montes, los ríos sienten cómo el agua vuelve a bajar alegre por su cauce, los árboles visten de nuevo sus hojas y Venus, la patrona virgo de Catulo, asegura que todo pueda ser disfrutado por más de una generación de mortales. Porque la belleza del espectáculo de la primavera se abre ante nuestros ojos con la nueva luz y la diosa, favorecida por el viento que sopla amable y cada vez más cálido, hace crecer de nuevo todo aquello que había sido sembrado. Agua, luz, calor, Venus, capturan al hombre con su suave encanto y lo llevan de nuevo allí donde sucede todo: a la naturaleza.

Los animales se mueven inquietos en el establo, las aves llegan de nuevo siguiendo su impulso seminal y las personas no podemos dejar de escuchar esa llamada. La pálida Muerte pisa con la misma fuerza la taberna del pobre y la torre del rico, nos cuenta Horacio, y la suma de breves momentos felices nos impide pensar en una esperanza que vaya más allá del día que vivimos. Hay que huir de preguntarse qué nos traerá el día de mañana, hay que poner el bienestar económico en su justo sitio y hay que perseguir al dulce amor. Es el momento de escuchar al campo, es el momento del trabajo en las eras, es el momento en que los suaves susurros que surgen de la oscuridad delatan la cita pactada.

El suceder de las estaciones nos enseña que no hay que esperar cosas propias de inmortales. El día nos alimenta y las horas marchan con rapidez. Los fríos del invierno pierden fuerza gracias al Céfiro, el verano acabará pisando a la primavera y todas acabarán cediendo su paso al otoño que trae los mejores frutos, las uvas del viñedo. No nos daremos cuenta y el invierno, que adormece todo, volverá enseguida.

Supimos, pues, de la mano de Sara Pérez, de Dominik Huber y de René Barbier qué es lo que hace que la tierra sea más feliz, qué es lo que hay que hacer para que la fruta de la cepa crezca, suba, explote en nuestras bocas en forma de vino. Con la protección de Venus y la ayuda de Ceres y de Baco, comprendimos por qué los Romanos celebraban la Fiesta de las Flores, el momento en que las fuerzas de la tierra, tras el reposo del invierno, se concentran en el nacimiento de la flor que será fruto que será mosto que será vino. Celebramos y bebimos, charlamos y escuchamos, mientras otra Venus (Héspero) empezaba, discreta, a asomar por el horizonte y nos regalaba su tenue luz. Vesper adest...

Sara nos esperaba con una explicación inspirada directamente por la diosa. Poseída por esa energía única que saca, entre otros lugares, de su finca Els Escurçons, contó la naturaleza expansiva, amable, llena de matices, aérea y poderosa de la garnacha. Y explicó en qué momento se dio cuenta de que, además del cultivo del viñedo, esa fruta le pedía a gritos un barro que la elevara de la tierra, más que hundirla en ella. La cariñena pide lo contrario: concentración, austeridad, profundidad, encerrarse en si misma y desarrollar otras cualidades. Las que le permite, precisamente, la madera. Pero la garnacha dels Escurçons 2013 de Sara, que probamos a medio hacer..., fue un momento de iluminación, de explosión de fruta en la boca, de cerezas, de flor de violeta, de pimienta roja...Un cultivo, desde 2013, que cambió su vida. Un vino, cuando podamos beberlo todos, que nos dará otra dimensión de la relación seminal de esta mujer con la garnacha y con la tierra que la vio crecer.

Dominik y René no habían hablado entre ellos pero coincidieron en proponer dos blancos. La coincidencia fue al azar? Me lo pregunto porque las cosas no suelen suceder porque sí...Ellos nos mostraron de nuevo, casi sin buscarlo, que el Priorat es la tierra de los grandes blancos que ya están llegando, Partida Bellvisos blanc 2011, uno de los monovarietales (garnacha blanca) que nace de un viñedo que René se empeñó en comprar. Apenas 300 botellas de la parte más alta de la partida, que él ya entiende y trabaja, sin más, como a él le gusta el vino: 2011, añada complicada y compleja, sequía y miedo. Da un blanco que, con 14 meses de madera, muestra una frescura sin complejidades y todos los matices de la almendra, desde que nace, verde e inmadura, hasta que se tuesta. Un vino para muchos años...quien encuentre una botella. Dominik mostró la otra cara del 2011, con uno de los grandes polivarietales del Priorat: Pedra de Guix 2011. Un vino que combina la frescura de la parte más alta de Poboleda (garnacha blanca de extraordinaria calidad) con la inquietud y calor del Lloar y la textura amable de Torroja (PX y macabeo). Un vino que gana lo que no está escrito en mágnum, un vino con todos los aromas de la garriga, de la flor del tilo, con cierta oxidación que hace que evolucione horas y días en copa y en botella abierta.

Fueron tres lecciones de vida. Tres momentos de humildad de tres personas únicas que sienten la fuerza de esta tierra y, tras muchos años observándola y trabajando en ella, están empezando a comprender cómo embotellarla. Tres maneras, tres vinos, tres momentos para una primavera que, por unas horas, acudió a la cita del epigrama de Marcial: Si conoces el dulce homenaje a Flora, juguetona, y conoces las fiestas y el divertimento y la frescura del pueblo, por qué has entrado a este teatro de la vida, Catón severo? O quizá tan sólo lo has hecho para volver a salir?

No queremos rostros severos en la celebración de la primavera, en las horas de la flor que será fruto que será vino. Queremos a Venus, queremos a su fuerza protectora para que la semilla fructifique de nuevo y nos permita, con las pequeñas cosas compartidas de cada día, ser mejores y hacer un poco más felices a quienes nos rodean. Eso aprendimos ayer. Con la tierra y desde la tierra del Priorat y con los vinos y las historias de Sara, René y Dominik.

04 de juny, 2014

Las horas de la primavera: presentación


Pasaron las horas del invierno...junto al hogar, con buenos amigos y vinos nobles, René Barbier y un servidor repasamos historias y vivencias que explicaban el por qué del renacimiento del Priorat a partir de la narración del Laocoonte, desde Virgilio hasta Julio II. Llegan las horas de la primavera y la tierra vuelve a llamar con fuerza a sus cultivadores: terminó hace ya días el reposo y conviene estar ahora atento. Nosotros también lo estamos. En  Cal Compte vamos a proponer este próximo sábado, a las 19 horas, algunos textos que nos expliquen cómo se vivían en Roma estos momentos del año: Catulo, Lucrecio, Horacio, Virgilio y Marcial nos ofrecen sus versos para entender qué era la inmortalidad para un Romano. Y vamos a oir cómo se cuida a la tierra, cómo se la protege, cómo son llamadas a la fruta de la uva sus fuerzas más sinceras. Con los vinos de Sara Pérez y René Barbier. Con los vinos también de Dominik Huber. Vamos a proponer, en la hora más amable del anochecer del Priorat, otra manera de entender la celebración de la fiesta dedicada a Flora. Ella es la que rompe, con su energía y la luz, el reposo y nos llama de nuevo, como cada año, como siempre, al inicio de una nueva fecundación, la de la tierra que nos da de comer y nos hace entender por qué y para qué estamos aquí.

01 de juny, 2014

Ocho años, un post y una cata


Hoy se cumplen ocho años exactos de la publicación de mi primer post en este cuaderno de anotaciones. 1161 posts han pasado, casi 13000 comentarios se han publicado (todos contestados, salvo error u omisión...), 900 mil visualizaciones ha tenido la publicación. España es el país donde más se leen mis anotaciones, seguida de los Estados Unidos de América (segundo, muy destacado), Francia, Alemania, países escandinavos, China y México. Y etc.

No sé ya qué significan esos números ni qué valor tienen. Con el tiempo he aprendido que esto del blog no es una cuestión de tamaño: quién te lee, cómo recibe esa persona tu comentario, cómo lo utiliza después, es mucho más importante que cuántas personas te leen. Saber, de vez en cuando, quién es ese lector y poder charlar con él es mucho más importante que cualquier cifra. Que tus datos, tus "descubrimientos", tus opiniones ayuden y creen algo positivo (para quien hace el vino, para quien lo vende o para quien lo bebe) es mucho más importante que cualquier cifra. Es una cuestión de percepción cualitativa, no cuantitativa. Por desgracia (o no, quién sabe...), esa parte cualitativa de mi trabajo en el blog no tiene estadísticas y me llega sólo a través de pequeños fogonazos, muy personales, que producen sensaciones de placer y de pensamiento positivo: sea para quien sea, estás haciendo algo que ayuda a alguien. Esta idea me gusta y me ayuda a seguir adelante.

También he aprendido que no es una cuestión de periodicidad. Para los noveles: es falso que sea imprescindible publicar un post cada tres o cuatro días. Si te creas una obligación con un blog que pretende ser amateur al cien por cien, cometes un grave error. Hay que publicar sólo cuando se tiene algo que contar y se tienen ganas de hacerlo. Así de sencillo. Más bien creo, a ocho años vista y tras no menos de tres intentos de "suicidio bloguero", que se trata de una cuestión de estilo. En ocho años he entendido algunas cosas, he aprendido muchas más, he modificado, filtrado, corregido...He llegado a unas pocas conclusiones que definen, más o menos, mis contenidos y ese estilo:

1. Ya no tengo prisa en publicar. Un blog no es un periódico y lo más importante no es llegar antes que el resto de "competidores" (grave error considerar que los otros blogueros lo son), sino llegar bien, con textos meditados, reposados, corregidos y bien escritos.

2. No publico cualquier cosa porque toca y porque hace muchos días que no lo he hecho. Menos y mejor es más en casi todos los órdenes de la vida. En este, también.

3. Puedo escribir sobre vinos cuyos productores no conozco y sobre viñedos que no he pisado. He aprendido a hacerlo, cierto. Por razones obvias, al no ser un profesional del asunto, mi tiempo y mi presupuesto para viajes y visitas es limitado. Pero sé que mis posts ganan peso, sustancia e interés si hablo de personas con las que he charlado en sus bodegas y en sus tierras, de vinos que conozco de primera mano porque he tocado las cepas y el terruño donde se hacen. Conocer de primera mano las cosas mejora tu comprensión de las mismas y, en consecuencia, te permite explicarlas mejor.

4. Cuido mi redacción hasta donde llega mi competencia (tengo la suerte de que algunos amigos cazan con rapidez mis errores y me advierten) y la selección de las fotografías tanto como me es posible. Respeto los derechos de autor tanto como las citas. Si tomo prestado algo, lo identifico en el post con claridad. Cuido también la presentación y la compaginación. Un blog tiene que ser de lectura fácil y de visión agradable.

5. Sin un viñedo sano y bien cuidado no tendrás la mejor uva posible para hacer un buen vino. Hay que preocuparse por saber dónde nacen los vinos que quieres comentar. Pero mucho más importantes son las personas que los hacen. Cuando entiendes a las personas, entiendes sus vinos y el por qué de las cosas, en el viñedo y en la bodega. Eso intento transmitir desde hace ya tiempo. Cuando las empresas o las marcas ocultan el trabajo de las personas en los viñedos y en bodega, me cuesta más entender y, en consecuencia, tiendo a explicar menos.

Y no quiero aburriros más, Con estas pocas ideas (hace años, llegué a pegar auténticos palizones sobre metabloguerismo), me manejo bien ahora. Así voy a seguir, como no puede ser de otra manera, hasta que me canse y deje de encontrar motivaciones como las que he explicado al  principio: con mi actitud y mis escritos, intento transmitir pasión por el vino, algo de conocimiento, sensaciones y muchas ganas de compartir. Andaba yo barruntando con qué vinazo me regalaba hoy en el cumpleaños del blog, cuando Jose Gallego (Marejol, en Vilanova i la Geltrú), su generosidad y amabilidad sin fronteras se cruzaron en mi camino. Me proponía (¡a mí y a otros 80 afortunados!) una cata vertical de Reserva Particular de Recaredo en el ambiente festivo y de amor por el vino de Temps de Vi.  No voy a hablar de Caves Recaredo y de lo que las personas que llevan la bodega representan para mí: ya lo hice en su momento. He aprendido y disfrutado con ellos, con su sabiduría, humildad y grandes resultados como con pocas bodegas en el mundo. El vino del cumpleaños me encontró, pues, a mí, no yo a él.

Por este orden: 2004 degollado al instante por uno de los grandes, Jordi Mata, digno heredero de su padre. 2003 degollado al momento. 2003 degollado en noviembre de 2013. 2002 degollado hace dos años (de la Enoteca de la familia: no está a la venta). 2002 degollado al instante. 1998 degollado al instante (de la Enoteca de la familia: no está a la venta). Presentación a cargo del gran Ramon Francàs. Comentarios y anotaciones, técnicas y no, a cargo de Ton Mata (en la foto), digno heredero de su padre. Las sensaciones que regalan los grandes vinos de la casa siempre estuvieron presentes, aunque el trabajo por sacar el vino cada añada sea, necesariamente, distinto. Finura, sensibilidad, profundidad, emoción, tierra, elegancia, integración, evolución y envejecimiento que conservan y mantienen vivos los fundamentos de cada vino.

2004. Sigue sonando a añada excepcional. Pronto saldrá al mercado con el cupaje más o menos habitual (40% xarel.lo, 60% macabeo de viñedos plantados en los primeros años 50 del siglo XX). En las añadas más recientes, el degüelle al instante penaliza algo al vino: hay que tener paciencia. Con el 1998, por ejemplo, pasó mucho menos y se mostró con grandes cualidades ya de entrada. Con este 2004, hay que esperar, pero cuando se hace, muestra una acidez y una frescura que auguran largos, largos años de vida. Intenso, calcáreo y floral: retama y coca de Sant Joan. Goloso aunque su posgusto sea amargo y de nobleza vegetal. Talco. Piel de naranja. Amable y fino. 2003. El degollado al instante muestra el drama de la añada, la lucha intensa, el orgullo por salir adelante con un vino complicado que es más profundo y tiene una entidad única. No siempre salen igual las botellas...pero las de ayer mostraban en plenitud (sobre todo la degollada hacía seis meses) el valor del 2003: más levaduras, más sensación compotada, más mieles. Con los minutos y el oxígeno, los vinos ganan en frescura y en agilidad.

2002 degollado al instante fue el vino que más cerrado se mostró durante la noche. Con claridad (para mí...), comparándolo con el 2002 degollado hacía dos años, el ejercicio de anoche muestra cómo los grandes vinos de largo envejecimiento de Recaredo agradecen mucho un buen período de reposo tras el degüelle (de ahí, la importancia de esa fecha en la contraetiqueta de cada botella) antes de ser bebidos. Éste mostró una preciosa mineralidad de talco, calcárea; una intensidad enorme; una fragancia de tilo y, a ratos, de hinojo silvestre y sutiles trazas de miel de romero. Amable y aromático. 1998, el otro vino de Enoteca que sólo se puede beber cuando la familia así lo decide (de ahí, lo tremendamente afortunados que los presentes nos sentíamos: tres enotecas en una sola cata...), degollado al instante, muestra cómo los años perjudican cada vez menos ese bellísimo ejercicio del degüelle in situ. 1998 muestra una madurez excepcional, roscón de Reyes, mazapán, fruta escarchada tanto como frutos secos, miel de caña, hidrocarburos, infusión de manzanilla. Un enorme equilibrio y mucha elegancia. El gran vino gastronómico de la noche, un vino para todo.

Nadie lo sabía, pero me hicieron el mejor regalo de octavo cumpleaños del blog. Aunque sea de esta forma, la única que puedo utilizar, quería compartirlo con vosotros. Mil gracias por seguir ahí.
Joan