VINS AUTÈNTICS I VITICULTURA SOSTENIBLE. VINOS AUTÉNTICOS Y VITICULTURA SOSTENIBLE. AUTHENTIC WINES AND SUSTAINABLE VITICULTURE. VINS AUTHENTIQUES ET VITICULTURE DURABLE. VINI AUTENTICI E VITICOLTURA SOSTENIBILE. VINS NATURALS. VINOS NATURALES. WINES MADE NATURALLY. VINS NATURELS. VINI NATURALI.
22 de juny, 2014
Edetària: algo más que diez años
Haber nacido en uno de los pueblos de referencia de una DO (la de Terra Alta, en este caso) no te da ventajas especiales. Haber mamado desde los primeros dientes esto del vino, tampoco. Puedes encontrar tu camino con mayor o menor dificultad, los dioses tienen que darte talento, sensibilidad, suerte y buenos compañeros de viaje. Y, además, en términos de algo tan complejo como es embotellar el espíritu de tu tierra con las variedades que le son más naturales, diez años suena casi a diez millones de años para la adaptación de la lámpara de la luciérnaga (que muestra una eficiencia del 95%: todo un cuerpo dedicado a dar luz casi sin consumo...). Edetària, Joan Àngel Llaberia y sus socios, empezaron a hacer vino en 2003 en Gandesa y embotellaron su primera cosecha en 2004. Este viernes celebramos, con unos amigos, su décimo cumpleaños. Lo dicho: en términos veterotestamentarios o en términos darwinianos, diez años es un mínimo guiño de ojos de Baco que parece estar diciendo "estoy empezando a pensar si les doy algo a estos..."
Les ha dado, vaya si les ha dado...La Terra Alta es, en mi humilde opinión, una zona de Catalunya que tiene que despojarse del mal sueño que significan sus hermanos (DO y DOQ) del norte y el este; es una DO que tiene que encontrar sus señas de identidad, no tanto en uvas que sean muy minoritarias y de las que existan pocas Ha (así es fácil ganar un poco de notoriedad entre los locos del asunto), sino en uvas que sean, realmente, las que dieron forma a la conciencia vitivinícola de la zona, uvas mayoritarias y plantadas en los diferentes terruños de la zona, en las zonas de panal, en las zonas más de arcilla, en las canteras calcáreas...Ahí es, precisamente, donde el trabajo de Joan Àngel y Edetària está dando un salto exponencial. Si los primeros Edetària selecció blanco ofrecían una selección y variedad de uvas (y hay que confesar que el 2005 y el 2011 me parecen soberbios vinos, con una capacidad de envejecimiento impresionante), el Edetària Selecció Blanc 2012 ya es monovarietal de garnacha blanca, que es lo que hay que saber trabajar bien en la zona.
Maderas de mayor capacidad, mucha mayor reflexión en los tostados y en cómo se hacen, menos cantidad de fermentaciones agresivas, más libertad y volumen para la fruta...este 2012, que todavía es un vino que tiene que pulirse en botella, muestra el nuevo camino de Edetària, no tanto una evolución, cuanto una "retrovolución " (y que me perdone José Manuel Blecua): volver a la esencia de las uvas de la zona con métodos más de la zona y mayor comprensión de la capacidad de esas uvas. Miel de romero, acidez y tensión en camino de redondearse con el reposo, mineralidad suave, frescura natural a pesar del grado, intensidad matizada, flor de tilo, membrillo crudo.
El nuevo Via Edetana Negre 2012 es el otro ejemplo que quería proponer del "menos es más" y de la retrovolución: garnachas peluda y fina, con cariñena, este vino potencia la fruta negra que está en su corazón (moras en su punto), tanto como la roja (arándanos), menos madera, volúmenes mayores de madera también, y una sutil y muy bien trenzada reflexión sobre el trabajo que las lías tienen que jugar en la pervivencia y disfrute de una garnacha. Algo que los viejos del lugar quizá recuerden: lías que dan volumen y profundidad y complejidad a un mosto que no va sobrado de según qué cosas...taninos que procedían más del raspón que de la madera donde maduraba el vino. Vino para un disfrute cercano, quizá, vino que otorga a esas extraordinarias garnachas la luz, el volumen y la frutosidad que merecen.
Podría haber dedicado este texto a hablar de vinos que todo el mundo conoce y ha disfrutado (Edetària Selecció Blanc 2005 ó 2011, que son, sin más, dos de los mejores vinos blancos del Levante) o de vinos que casi nadie va a conocer ni disfrutar (1100 botellas de una cariñena monovarietal salida de un viñedo en una cantera, de 80 años: algo para beber y callar este Les Pedrisses 2011, realmente un vino muy especial). Me ha parecido de mayor interés intentar describir (con dos vinos) la evolución de Edetària en estos diez años (ocho de los cuales, pasados por Joan Àngel en compañía de su ángel comunicador, en la foto inferior: un homenaje a una historia que, también, está haciendo que la bodega vaya siendo otra cosa). En ellos, el contador de historias amable y de probada bonhomía, educado y seductor, hospitalario y campechano, Joan Àngel Llaberia, está reencontrando el origen de sus raíces, está expresando cada vez mejor la esencia de su tierra. Es muy buena noticia: Joan Àngel sigue en movimiento, siempre inquieto y progresando, buscando y pensando, es consciente de los pasos que da y está ya encontrando la forma de contarnos una nueva historia de la Terra Alta en sus botellas.
20 de juny, 2014
Occhipinti SP68 Bianco 2012
Conocí a Ariannna Occhipinti hace cinco años en Génova y desde un año antes (no hay una relación directa con haberla conocido) bebo sus vinos con interés y con gusto. Sicilia es una tierra que me apasiona (como todas las islas grandes que conservan sus tradiciones agrícolas con empeño de superviviente) y sus productos, tierras y personas, también. La tierra de Occhipinti, entre Vittoria y Ragusa, con los recuerdos cercanos de Agrigento, Caltagirone y Siracusa, es de mis preferidas. Y si ya llama poderosamente la atención la frescura, sutileza y elegancia de sus vinos tintos, lo que consigue con su blanco supera expectativas. IGT Sicilia, con plantas jóvenes (10 años) casi a 300 msnm, suelo franco-arenoso, agricultura biológica sin ningún insumo químico, vendimia a primeros de octubre, diez días de maceración con pieles y resto de FAL en acero inoxidable con un mes posterior de botella, levaduras del viñedo, sin filtrar ni clarificar. Albanelllo y moscato di Alessandria.
Es un vino precioso, lleno de energía, luz y poder, llamativamente fresco y que te atrapa de inmediato. Recuerda no poco (islas volcánicas...) al Trenzado 2012 de Suertes del Marqués (hay ahí una conexión entre los azufres de las dos tierras, aunque el albanello es más sutil, menos directo que el listán blanco; y la presencia del moscatel de Alejandría marca más que el resto de variedades canarias): piedras de fuego, yesca. Corteza de limón. Rosas frescas. Vino de tierra y de fuego. Sol del membrillo. 12% apenas...Tiene una enorme riqueza de fruta de secano con hueso. Impresiona la variedad de su buqué. Albaricoque, también en orejones: la acidez de la fruta deshidratada y, también, su punto de golosina. Se nota el sabor de las pieles de la uva. Aromas secundarios. Il dolce fresco del deserto, che diría Dalla...Patio con la fuente y el limonero. Corteza de naranja en infusión. Ligera astringencia y tanicidad. Posgusto vegetal y amargoso. Retama. Flor de azahar y toque salino. Agua de berberechos. Es un vino precioso del que casi lamentas la última copa. Pagué por él, muy a gusto, 18€ en La Vinoteque de Terrassa.
15 de juny, 2014
Ocho botellas para una reflexión
Unos queridos amigos, que hacen vino, me pidieron que preparara una selección de botellas para explicar cómo veía yo el estado del vino español actual, hacia dónde va, quién hace algunas de las cosas que más me interesan. Digamos que, en el fondo, se trataba de poner en una cata el concepto de "vino natural" que uso en mi libro, que poco tiene que ver con el uso más habitual de ese adjetivo y su, a ratos, absurda asociación con la palabra "sulfitos". Podía haber hecho muchas selecciones porque creo que en España hay muchas bodegas, muchas, que trabajan de distintas formas todas ellas y todas hacen cosas que me interesan y me hablan con franqueza de aquello que yo busco: de la mano y criterios de personas que conocen a fondo sus parcelas, la expresión más genuina de la uva en cada añada y en el viñedo y tierra donde ha crecido.
Fueron ocho vinos y me decanté por los blancos (también en blanc en noir), aunque a la vista de las copas, una de las cosas que hay que asegurar es que el color cada vez tiene menos importancia en España. Yo era de los que se preocupaba por describirlo a conciencia. Ya casi no lo hago porque decir "vino blanco" y hablar de Aire en el patio 2013, por ejemplo, de Samuel Cano, no tiene demasiado sentido. Lo mismo diría de Benimaquía.Tinajas 2012 de Rafa Bernabé. Y etc. Digamos, pues, que las uvas base de estos vinos son blancas, menos las del primero, el Taïka 2011 de Raül Bobet para Castell d'Encús, que son de pinot noir (con pequeños aportes de semillon y de riesling). Método ancestral de uvas en biodinámica sometidas al clima extremo de Talarn, con un suelo que provoca ph bajos y acideces altas. Larga vida para un vino que, ahora, empieza a aparecer más amable en boca. Buen aroma de pinot, casi atlántico, casi más côteaux Champenois...Arándanos rojos. Punto goloso pero con esa acidez que pronostica larga vida. Seco y rampante. Burbuja fina y delicada.
Aire en el patio 2013 de Samuel Cano. Creo que es el mejor Patio de Samuel, 100% airén de Los Hinojosos, a 800 msnm, de suelo arcillo-calcáreo y roca madre, calcárea, a 60 cm. Otro clima extremo para unas cepas cuyas raíces conviven en policultivo con los ajos manchegos. Buena maceración con pieles pero no excesiva. Mosto que fermenta en barrica cuadrada de 1000 litros de segundo año. Albaricoques, miel de brezo. Muy seco y eléctrico aunque con aires de madurez y de fruta de hueso veraniega, nísperos sobre todo. Una buena forma de reconocer a este vino es recordando el Ageno de la gran Pantaleoni, aunque el airén no es tan aromático como la malvasia de candia. Suertes del Marqués Trenzado 2012. El vino blanco polivarietal de Roberto Santana y Alfonso Torrente en la Orotova (dos viñedos entre los 450 y los 600 msnm) es uno de los grandes blancos que he bebido del 2012, sin más. 90% de listán blanco, con aportes de vidueño, marmajuelo, gual, vijariego blanco, verdello, baboso blanco, con un arranque de fermentación espontánea (tienen fe en las levaduras de esas cepas en pie franco, prefiloxéricas y en doble cordón trenzado; años ha había patatas bajo la parra) y el poder de esa tierra volcánica de orientación noroeste, más un leve paso por barrica de 500L, producen un vino que es terrruño en estado puro. Imaginen ustedes todos los matices del volcán y de su azufre (sin pizca para nada de reducción, conste!), yesca, pedernal, cerillas Garibaldi. Brumas y frescura. Mango y una mineralidad que perturba todos los sentidos. Imagínense ustedes la entereza y sobriedad de una piedra pómez y la suavidad del tacto de la piel tras su paso. Así es este vino, en nariz y en boca. Buqué infinito.
Issué 2010 de Bernardo Estévez. Un año especial, con graves problemas de provocan que la carga por cepa, al final del proceso, sea apenas del 40 % de lo previsto. El alma de Arnoia, el espíritu del Ribeiro, liderado por la uva lado que nadie que manda quiere tener en cuenta, más silveiriña, verdello antiguo, treixadura, albariño, caíno, godello. Polivarietal en estado puro el del Ribeiro, terruño de descomposición granítica en cada poro del vino. Me imagino este vino como es Bernardo: discreción e inquietud de la abeja. Concentración y paciencia en la copa. La abeja aporta su miel (acacia, mil flores) y aquello que sus patas van recogiendo, espliego, tomillo, partículas de pirita, arenisca granítica, agua del arroyo cercano, frescura, un poco de salvaje própolis. Un vino que te atrapa como la observación de la vida en el panal, sin cuya presencia el vino no existiría. Uno de los grandes. Vinya Selva del mar 2012 de Mas Estela. La pureza, la frescura, la tierra virgen del interior del Cap de Creus. Viñedos de pizarra orientados al norte y en altura (de 120 a 380 msnm, pero muy cerca del agua), con un 95% de garnacha gris y resto de muscat de Alejandria. 5 meses en barrica de acacia, para uno de mis blancos catalanes de vértigo. Con la discreción por bandera (como son Didier y Laura), la botella te da certezas de longevidad pero en su juventud se disfruta ese suave perfume de las aceitunas recién prensadas, el calor de la pizarra, la frescura del valle, la humedad del mar, la flor de la retama, la discreta tanicidad de esa garnacha única...Nunca le damos la oportunidad de envejecer...
"K" de Akilia 2012. Uno de los vinos de Mario Rovira en el Bierzo, a los pies de los Montes Aquilianos, su blanco de Valdesacia, con orientación este y suelos franco-arenosos, con cuarcitas y pizarra. 70 años de cepa berciana de palomino fino y un 10% de Doña Blanca, para un vino que me tiene enamorado: huele a monte bajo, huele a jara, huele a mantequilla salada, aires de sedimento marino en un monte fresco. Acidez descarnada en boca y sorpresa atlántica en el posgusto. Pizarra y arenisca. Membrillo crudo. Sensaciones del monte reventando con la mimosa en flor. Benimaquía. Tinajas 2012 de Rafa Bernabé. Quise terminar con dos expresiones iguales y distintas al mismo tiempo de la más pura mediterraneidad: moscatel de Alejandría sin y con burbuja, de viñedos casi a 300 msnm en la Marina Alta y de viñedos casi de navazos en la Mata. Benimaquía es la moscatel de altura, de suelo rojo de la Marina, con limos, arcillas y arenas, sedimento marino pero matizado. La expresión de la fruta en ese clima y suelo es de impresión, golpea con fuerza todos tus sentidos y apenas deja respiro: flor de azahar, pétalos de rosa, infusión de esos pétalos, rosas marchitas, lichis, clavo, nuez moscada, pimienta roja, salinidad, frescura y austeridad en boca. Tienes la sensación de sumergirte en la más salvaje kasbah de tu vida, sección especias y fruta fresca juntas. Estás bajo el parasol, las calles son umbrías, el calor aprieta encima de las casas bajas y el mundo de aromas de la moscatel revienta en tus narices. Acequión 2013 tendría que ser algo parecido pero las uvas son de la Mata. No hay tantos matices, aquí todo es más descarnado. Las cepas son de 80 años, de Los Calistros, y lo que tienen como apoyo son dunas fósiles marinas. No hay más que eso y el mistral que refresca con firmeza. Digamos que tenemos sensaciones parecidas al Benimaquía pero matizadas por el método ancestral. La burbuja y los sabores que se obtienen con la finalización de la FAL en botella ofrecen el lado más amable de la uva y del terruño en la frontera de lo que puede sobrevivir en un secarral. Todos los matices del cítrico y sus flores, las pieles de la uva y las pieles arañadas de los cítricos, entran en la boca y empujan con suavidad con una sequedad y un amargor que sorprenden a quien no está acostumbrado. Quizá es un vino menos radical que Benimaquía pero es tan sorprendente y complejo como su primo hermano. La mejor manera para mostrar, en un mismo territorio y uva, cómo el método ancestral aporta matices a un vino tranquilo.
¿Qué intenté explicar con esta selección a mis amigos? Pocas cosas porque desde hace cierto tiempo, intento seguir (en la distancia enorme que nos separa) aquello que hace Josep Roca. Habla poco Pitu, pero te pone una copa, te presenta una botella y te mira. Suele decir poco, pero lo que te transmite con su selección es tanto...: bebe, aprende y reflexiona. Eso intenté: un momento de reflexión para gente que sabe mucho y que hace vinos con uvas blancas, a partir de realidades de la Península y de las Islas muy distintas entre si: por las personas que hacen esos vinos, por las características de las uvas y del suelo en el que se hacen, por las añadas y sus condicionantes. Ellos pasaron un buen rato. Yo lo pasé en grande y la mejor conclusión (de otro amigo que asistía a la cata) fue "qué suerte que nos sigan quedando tantas cosas interesantes y buenas por conocer!"! ¡Y tanto! ¡A por ellas!
Postscriptum. Podéis leer una visión complementaria y muy generosa en palabras para un servidor en el blog de Ramon Francàs, Vi-franc.
Subscriure's a:
Missatges (Atom)