12 de gener, 2015

La Salada Maçaners sumoll 2012

La salada Maçaners 2012
Los datos relevantes del Celler La Salada, de Toni Carbó, los ha publicado Ramon Francàs, en un post genérico que habla del proyecto personal de Carbó y en otro, específico, que comenta el mismo vino que he bebido yo a lo largo de estos dos últimos y (gracias al vino) placenteros días. Cuando Ramon bebió el Vinya Maçaners del que salió su post, hablaba de una muestra de barrica de sumoll "desconcertante y turbio", sumoll de Castelladral (Navàs, Bages), de cepas de 80 años. No tengo la menor duda de que ha bebido otras botellas con posterioridad y de que su comentario, hoy, sería bien distinto. Como lo es el mío. Mi botella (comprada en Can Cisa) me regaló un vino limpio, precioso, aposentado y muy consciente de sus poderes y encantos, un vino que agradece el reposo en botella tanto como el trabajo silencioso y meticuloso de Carbó. Me gusta el carácter y quehacer de este hombre, de la tierra y payés antes que enólogo. Me gusta su trayectoria porque muestra que de la reflexión, el estudio y el conocimiento de vinos de todo el mundo, también se puede llegar a la conclusión de que hacer vinos con la menor intervención posible es bueno. Y en casos como éste, además, es altamente deseable.

Sigo fiel a mi manera de hacer las cosas. Cuando un vino me interesa en especial, transcribo mis notas, las escritas y las mentales, antes que reescribirlas. Ahí van, con un consejo previo: yo de ustedes corría a ver si encuentran una de las pocas botellas que quedarán de esta añada..."Hace tiempo que no describo el color de un vino. El corazón de la amatista visto al trasluz de un rubí. Una joya delicada y sutil ya a primera vista. Ciruelas, cerezas, una cesta entera de fruta de verano. Abejas trabajando, mariposas revoloteando. El campo estalla. Pureza. Autenticidad. Es un vino fresco, un vino que te lleva a rincones umbríos. Se bebe de una forma tan sencilla y placentera...Si L'Ermot 2013 (macabeo de Carbó para su pequeña bodega)  me hizo girar la cabeza y parar un rato, Vinya Maçaners 2012 hace que me siente, casi que me arrodille, para ver y conocer cuál es el camino. El que ha empezado a andar Toni Carbó con La Salada es el camino...uno de ellos, seguro. Mínima reducción en nariz, marcha rápido. Arcilla roja, barro tras la lluvia. Ciruelas cárdenas, esas ovaladas, de payés, mezcla de acidez y amabilidad. Pimienta roja. Alegría de vivir, alegría de beber y de respirar campo en primavera gracias a una botella de vino. Vino de payés, vino de sinceridad, sin filtros, madera vieja, cepas viejas. Tiene cuerpo y perfume de pura infusión de sumoll. Se ha buscado la pureza de la fruta sin enmascarar. Y se ha encontrado... Tiene una acidez de vino del Jura. Un punto cítrico también en boca, mezcla de cidra y de pomelo rosa. Aromas secundarios de la fermentación todavía...Levaduras, pan ácimo, semillas."

¿Se acabó la botella? No me lo puedo creer... Termino: Toni Carbó es un hombre de campo y de viña, que sabe escuchar y escucharse. Una de sus "respuestas" es La Salada: estamos de enhorabuena.

06 de gener, 2015

Albamar - Léclapart - Sicus

Cap d'any 2015 anvers
Bodegas Albamar, O Esteiro 2013. El primer vino tinto de Xurxo Alba en Rías Baixas nace de cepas que habitan la zona donde el mar y la ría susurran a los cormoranes: "o esteiro", la ensenada. Tierra casi de navazos, frescor de marea, poniente (qué paradoja) lleno de vida y de nuevas esperanzas. Espadeiro, caíño y mencía a partes iguales, despalillado sólo en un 20%, con una maceración de 21 días y ocho meses de roble francés casi inapreciable. 12,5%, sin estabilizar ni filtrar. Cerezas y sobriedad. Pimienta roja recién molida y sal rosa de lo más alto de la tierra. Taninos pequeños y austeros. Fragancia benedictina en nariz y boca cartujana. Fresco y muy ligero. Es un vino que corre ágil por el paladar. Tiene una capacidad de seducción sin arrebatos, tranquila y relajada, pero que llega hondo. Poco a poco, con tiempo, hondo...Un vino que se deja beber con gran facilidad y que provoca una felicidad de largo recorrido.

Champagne David Léclapart. L'Amateur 2010. Degollado en mayo de 2014. 12%. Blanc de blancs de Trépail (sureste de la montaña de Reims, Premier Cru), mezcla de viñedos jóvenes (10-15 años) y de mediana edad (25-35 años). Estabilización natural, sin filtración, levaduras de viñedos y de bodega excepto para la toma de espuma, maloláctica hecha. Cultivo biodinámico. Energía. Fuerza. Fuego debajo del volcán dormido. El artista Léclapart convierte su idea de  la tierra y su sensibilidad en vino. El vino trae los aromas de esta tierra, los envuelve y ofrece con la mejor pastelería francesa: levaduras, brioche con mantequilla y un suave recuerdo de limón, roscón de Reyes con fruta ácida escarchada. Mantequilla salada. Bizcocho con limón. Aires de caliza. La fuerza de la naturaleza imaginada y recreada por el hombre: Léclapart.

Sicus, Cru Marí 2009. Xarel.lo de un solo viñedo (La Caseta) que lame la roca madre calcárea, al norte de Bonastre (sur del Penedès), a 170 msnm. Degollado el 15 de enero de 2014. 12%. Vino base que sólo ha tocado el inox (25 días de fermentación y 10 meses de maduración), con una larga crianza (cuatro años en rima) que te devuelve en copa la esencia de esa tierra privilegiada para la viña. Y lo hace en forma de burbuja. La segunda fermentación en botella que propone Eduard Pié ofrece una burbuja pequeña, amable, delicada. Es esencia esférica, perfecta pues, de la tierra, del mar y del sol del que nacen la uva, del que se alimenta Eduard. Un vino rampante y de viva acidez que tiene que crecer todavía durante muchos años. Un vino que lleva la semilla de la vida y del bosque en sus burbujas: levaduras, masa madre, retama, bosque bajo, caliza pura, sequedad y pureza, luz y frescura. Aromas de fondo de bodega. Es un vino que, aún sin soleras ni mezclas de añadas, tiene un sello, un perfume Selosse...Nobleza y aires de levadura, sinceridad y sierra de Bonastre, flor de manzanilla seca y madera vieja, fruto todo del trabajo de las levaduras en la botella. Un Colet-Navazos, un Selosse en Bonastre. El progreso consiste en conocer y habitar los límites. Ahí está siempre Eduard.

Los vinos fueron bebidos por este orden el primer día del año 2015 para acompañar embutidos de cerdo y de pato con pan de Cloudstreet y canelones tradicionales. Cuando acabó O Esteiro, empezó Léclapart, que hizo una perfecta transición hacia los canelones. Estos terminaron en la gloria del estómago gracias al Cru Marí 2009 de Eduard Pié. Funcionó todo de maravilla.
Cap d'any 2015 revers

01 de gener, 2015

El propósito (no de Año Nuevo)

Hace unos días, mi admirado Manuel Camblor explicaba por qué había dejado de escribir su blog de referencia, La otra botella. Y aludía al mío como a uno de aquellos históricos que todavía aguantaba. ¿Por qué aguantas, Joan?, venía a preguntar, ¿qué te motiva? Hace todavía menos, Vicente Vida, otro amigo, se preguntaba  (en Vinos para compartir) si el formato "blog" seguía siendo válido. Y yo he querido dedicar cuatro palabras a ambos y a quienes tengan la voluntad de querer leerlas hoy, en este primer día del año nuevo, para explicar por qué sigo aquí. Las razones, breves, no tienen nada que ver con las de hace tres años. Ya ni cuento qué pasaba por mi cabeza en junio de 2006, cuando el blog empezaba. (Este post, por supuesto, no es una declaración de propósitos "buenos" para el año. No me gustan ese tipo de ejercicios de voluntarismo y menos si son públicos...)

Utilizo la palabra "propósito" con otra acepción (del DRAE):  "(Del lat. proposĭtum)... 3. m. Asunto, materia de que se trata." ¿De qué trata hoy este blog? ¿Cómo lo concibo? ¿Por qué sigo publicando en él? Empiezo por el final. Escribo en él porque ya no lo entiendo como un blog ni me considero bloguero a ningún efecto, aunque la mayoría se niegue a reconocerlo. De hecho, ya no sé qué es, hoy, un bloguero. La gente ha confundido el medio con los fines. Y el blog no es más que un instrumento que nada define en cuanto a contenidos. Me permite escribir y que otros lean en todo el mundo. Me permite comunicar y relacionarme con rapidez con mis lectores. Ni más ni menos. Hoy es un blog, ayer fue un libro, mañana una revista o un cuaderno o un teléfono o una pizarra. Escribo sobre aquello que descubro y me gusta en el formato y superficie que me apetece en cada momento.

¿Cómo lo concibo? Me guío por un principio ético y dos estéticos. El ético: intento escribir con el máximo respeto hacia el prójimo. Esto sonará a tontería pero hace ya bastante tiempo que no escribo cosas negativas o malas sobre nadie en este cuaderno. Quiero el bien para todo el mundo, respeto el trabajo de todos (me guste o no, lo comparta o no) y sólo escribo sobre aquello que realmente me gusta. Conozcas mucho o nada a la persona que ha hecho un vino, cuando abres una botella puede pasar de todo. Si me gusta, si me llama, si me encanta, si me dice cosas, escribo sobre ello (a veces, no tengo ya tanto tiempo...). Sin apriorismos y sin casarme con nadie pero siempre con respeto. Si no, callo. Lo mismo me sucede con mis experiencias gastronómicas en general. Recetas, cocinas, vinos en ellas...si me gusta mucho lo que como, bebo y veo, escribo sobre ello. De una forma natural y sin presiones. Si no, callo. Se dice tanto hablando como callando y en este cuaderno sólo escribo cuando tengo algo que contar y disfruto haciéndolo.

Los dos principios estéticos: el primero es el de la sencillez. Con mayor o menor conciencia (leo y repaso mucho antes de publicar...y aún así, ¿verdad, Jose?), escribo de forma clara y concisa, ágil y transparente. En la medida de mi capacidad, también atractiva. Sintaxis complejas, subordinadas sin fin, vibraciones de autocomplacencia, adverbios en exceso, adjetivos innecesarios...van saliendo de este cuaderno. Como diría Henri Brunel (El año zen, Palma de Mallorca, 2004, p.159), en este sentido, "ya sólo me gustan los textos inocentes", mis textos inocentes. El segundo es el de la poesía. Me explico: ni soy ni me considero poeta. No escribo poesía y si lo hiciera, creo que no la publicaría aquí. Pero sí leo poesía y creo con firmeza que una lectura poética del vino abre muchas puertas de comprensión. Procuro conocer los datos técnicos, saber cómo se ha hecho un vino, entender qué hacen las personas en el campo, etc. Pero si no fuera capaz de capturar ese instante de placer fugaz que me da un vino; si no tuviera una cierta visión de la parte más espiritual e incorpórea de ese vino, que me conecta con una tierra lo más pura posible, con unas cepas y con unas personas; si no fuera capaz de traducir en palabras (de vez en cuando...) ese tipo de sensaciones, creo que ya no estaría escribiendo el cuaderno.

¿De qué trata, pues, este blog?  ¿Cuál es su propósito? Escribir sobre la gastronomía como un proceso cultural en el que el vino es protagonista imprescindible, y hacerlo de una forma concreta: quiero romper el silencio que encierra la botella de vino. Busco las puertas a la vida auténtica que ciertos vinos (unos más que otros...) te pueden abrir. Entro por esas puertas y penetro en el espíritu de personas y vinos. Cuanto esto sucede, cuando consigo esa conexión "poética", invito a los lectores a que entren conmigo con el mismo espíritu: conocer para querer. Difundir para hacer el bien. Escribir con sencillez para llegar. Hacerlo con herramientas de "poeta" para que la parte emocional de las personas conecte con mayor facilidad. Respetar y amar para entender. Y disfrutar compartiendo porque sólo esperas una cosa: que la gente lo pase tan bien como tú. Por eso sigo escribiendo aquí. Éste es el propósito de mi cuaderno hoy.

¡Y que 2015 nos acompañe lleno de buenas mesas y de salud para disfrutarlas!