24 de setembre, 2015

Apoikia Àmfora 2014

Apoikia Àmfora 2014
Es el sueño de un hombre de letras que empezó a viajar. ¿O de un viajero que empezó a leer? Qué más da... el Mediterráneo es su mundo y sus aguas, montañas, calas, rocas y pasos, su secreto y su guía. Las uvas le susurran sus secretos y las letras de todos los que han sentido ese mar como propio le van mostrando el camino. "Lejos de casa" quizá  porque pensaba que su patria estaba en el mar y en costas lejanas. Pero con los años, Apoikia se ha convertido en sinónimo de lo contrario: "siempre en casa" porque allí donde estás y crecen tus uvas, allí donde las cuidas y las sufres las cuatro estaciones, allí donde amas la tierra y la proteges y la entiendes (orgánicamente) para que ella te dé lo mejor, allí donde las vendimias y haces tu vino sin más intervención que la mano (aquí pura y sin contaminación química alguna) del hombre, aquí está tu patria. Tu patria es la tierra que te acoge, tu patria es tu vino, tu patria es la hospitalidad y generosidad con la que ofreces tu vino al viajero.

Apoikia Àmfora 2014. DO Empordà. 14%. Garnacha del Montgrí y algunos compañeros de viaje argonáutico, convertidos en reposados mensajeros de un sueño de mediterraneidad. Las uvas crecen a los pies de la roca dormida, muy cerca de donde los primeros Foceos desembarcaron en la Península Ibérica. Allí reposan, también, y ensayan su presentación de la eternidad el león de Nemea, el cíclope que se ha convertido (ciego, sí...de todo se aprende) en gigante bueno y el volcán que todo lo da y todo lo quita. Fermentaron las uvas (en 2014) en el vientre de la tierra. No podía ser de otra forma. No  podía tener otro sentido este proyecto: la tierra llama a la tierra y la luz, el agua, el fuego y la arcilla viven en casa del alfarero silencioso. Eloi Bonadona aporta su artesanía centenaria, su sabiduría inquieta y aquel oficio ancestral que nos permitió a todos ser como somos hoy, hijos del fuego y de la cocción, del sedentarismo y la recolección. No podía ser de otra forma: la tierra cercana a los viñedos es la que protege a la fermentación y da nueva forma al sueño.

Firmeza. Rugosidad: al tercer día, el cielo áspero y seco de febrero se ha convertido en la amabilidad del mes de julio. Voluptuosidad. Umbría. Frescura. Tensión. Mirto. Laurel. Zarzamora. Brezo. Hierro. Arcilla. Fuego que crepita en la oscuridad del hogar. Primer otoño. Una realidad hecha de islas y de rocas, de rincones a la sombra con soles en lo alto pasea por tu paladar. Fluidez. Civilización hecha de vinos. Cultura en la botella nacida de lecturas, de fecundaciones, de fermentación, de cosechas y de viajes. En el libro 2 de la Eneida, Laocoonte y sus hijos tienen que morir para que Eneas viaje, vaya y vuelva de los infiernos, sepa y comprenda para crear una nueva manera de entender las cosas. Apoikia y este vino, ahora mismo, nacen de este viaje; y del de Odiseo y del de Gilgamesh y del de Ovidio y del de Egeria y del de Estrabón y del de todos los viajeros que en el Mediterráneo o en las tierras con cepas han sido. Se establece en una tierra nueva, la reivindica con sus elementos esenciales, la transmite de la forma más pura posible a la botella (en este caso, con la demiúrgica ayuda del barro de Eloi) y nos permite, a nosotros, que la bebemos con placer, cerrar los ojos para viajar, ver y oler todos los mediterráneos que llevamos en nuestro corazón.
Hilaocoonte

10 de setembre, 2015

La Senda tinto 1984 de 2014

La Senda 1984 de 2014
Diego Losada. Le conocí en el pasado Fenavin con el grupo de los Inkordiantes. No sé por qué intereses se agrupa la gente, pero sí tengo claro que dentro de ese grupo hay algunas fuerzas desatadas de la naturaleza, pura energía volcada en el trabajo de la viña. Y hay otras personas, que contrastan y equilibran: tienen una fuerza parecida pero la muestran de una forma tranquila. Diego es la fuerza pausada, una más (no está solo) del Bierzo. Un hombre con un proyecto muy joven (Bodegas y Viñedos La Senda: 2013...) construido sobre viñedos viejos (de más de 50 años) en Valtuille de Abajo. Un hombre pausado, con una determinación clara, grande, en su quehacer y en su deambular por el mundo del vino: pocas Ha, 2, de mencía sobre los 600 msnm y suelo arcillo-calcáreo, mínima intervención y máximo respeto, sólo productos naturales son usados en el viñedo. Sus mejores aliados: la observación minuciosa, la flora y la fauna de sus parcelas. El tinto 1984, del 2014, es fruto puro de la añada.

No hay levaduras externas, la fermentación es espontánea y sucede en maderas viejas y en inox. La clarificación es también natural, el afinamiento sucede en barricas de roble bordelés (pocos meses, unos cuatro)  y no hay filtración previa al embotellado. Los niveles de sulfitado son mínimos. La expresión de la mencía es, en este vino, poderosa y fragante, con una carga de fruta negra enorme, brezo y matorral. Mientras lo bebía andaba en las últimas páginas de una biografía sobre Miguel Ángel Buonarroti y me recordaban mucho, el vino y su hacedor, la fuerza, la entrega, el músculo contenido, la elegancia casi salvaje, de la estatua de Moisés para la tumba de Julio II. Este vino es como esa estatua: la fuerza de la tierra, la sabiduría del hombre para sacar lo mejor de ella, los caballos de Faetón en su carrera desenfrenada. Conocer la vida épica de Buonarroti me ha ayudado a entender y amar esta expresión renovada de la mencía. Hermosura animal al principio, vigorosa siempre, con los trazos bien definidos pero con pocas ganas de contención. Bayas negras, mirto. Pastel con arándanos rojos y negros. Vino azul, vino profundo, vino de monte. Vino de misterio, de intensidad e intención. Vino de percepción interior. Moisés
La foto del Moisés ha sido hecha por Andrés Campillo Castejón.

04 de setembre, 2015

Vall Llach 1999

Mas de la Rosa de Vall Llach
De Porrera a la vinya del Mas de la Rosa hay un desnivel de 400 metros. Y para llegar a la cima de la viña, un poquito más. Una anciana, Rosa su nombre, andaba y desandaba este camino cada día. Era su viñedo de cariñena, plantada en 1900: un patrimonio del que vivir y que había que preservar. Historias poco conocidas, quizá, del Priorat: quienes se quedaron cuando el trabajo fácil estaba en las ciudades y lo más complicado era no romper el vínculo con la tierra y sobrevivir con lo que ella te diera (y en Mas de la Rosa da uva extraordinaria pero escasa...), salvaron muchos viñedos del abandono. El Priorat histórico nos ha llegado gracias a ellos y hoy podemos beber algunos vinos extraordinarios porque ese esfuerzo silencioso, ese sueño improbable, fue recogido, entendido e interpretado.

Por Lluís Llach y Enric Costa, por ejemplo, socios fundadores del Celler Vall Llach. Una mañana la anciana salió de casa. Había decidido que no subiría más a ese viñedo imposible...Se cruzó con Lluís y le preguntó si querría comprar su viña. Imagino una cierta mirada de sorpresa de él, pero reaccionó enseguida: "¡vamos a verla!" Ese mismo día, el viñedo de Mas de la Rosa pasaba a Vall Llach. Ellos, LLuís, Enric y ahora el hijo de Enric, Albert, sabían ya cómo era esa fruta. Una de las niñas bonitas del Priorat, una de las cariñenas orientadas al sur en viñedo de 700 msnm que sólo se puede trabajar con azadón por el tremendo coster en el que vive suspendida. Un viñedo centenario y, con los años, aislado. Entre brumas, soles impenitentes, garbinadas salvadoras y atardeceres amables, esta cariñena madura lenta como pocas. Su concentración y el momento de vendimia son sus secretos. Y en Vall LLach esto lo saben desde 1998 cuando el que, en aquel momento, era su vino emblemático, el Vall Lach protagonista de este post, recibía ya la mayor parte de su uva de los viñedos de Finca Cabacés y de Mas de la Rosa (50%).

En un atardecer mágico, en el que Lluís y Albert obsequiaron a algunos amigos con una extraordinaria vertical de este vino, desde 1999 hasta el ya presente 2008, yo me quedé con dos en mi corazón. 1999 Y 2005. Hoy recupero mis recuerdos de este 1999 (era la tercera vez que lo bebía y todo seguía encajando en mi álbum mental de vinos preferidos) para deciros de él que es un emblema, un símbolo de un Priorat que la gente parece casi rechazar. Enric Costa, LLuís LLach y el agrónomo que les acompañaba en ese momento, Ricard Pasanau, creían no sólo en la bondad infinita de esta tierra del Priorat y en sus uvas más enraizadas. También creían en que una mezcla equilibrada de cabernets sauvignons y merlots (entre otras...), podía hablarnos del alma de esta tierra desde la copa. No se equivocaban. Puede que no piense yo como ellos, pero siempre he reconocido (ante botellas como ésta) que el tiempo les ha dado la razón. No a todos, cierto. Pero a ellos, entre otros, sí.

Es un vino que muestra la finura y la elegancia propia de los inmortales. No está evolucionado ni en color ni en aromas ni en sabores. La cariñena histórica aporta profundidad y sentido de campo: suave perfume de llicorella oscura, ligero anís estrellado, frescura, avidez de las cerezas en su punto junto con la calidez de la ciruela del fraile. La altura y el reposo en la maduración de la uva dan cosas así. El merlot y el cabernet sauvignon (35 y 15%) siguen envejeciendo de maravilla y aportan equilibrio al conjunto y un aire bordelés, también. ¿Quién, amante de los vinos sin más, puede criticar esto si el vino que bebes es extraordinario? El Priorat era así en 1999 y este Vall Llach es una de las mejores muestras de que se hacían vinos finísimos, pensados para un largo goce y una vida placentera. El merlot trae recuerdos de fruta más roja de septiembre (madroño) y el cabernet sauvignon se ha integrado tan bien que permite, sin más, beber en la copa final de otoño y primer invierno: rescoldos, ceniza, calor de hogar. Humus. Recogimiento y reflexión. No hace falta añadir mucho más...

Es un gran vino y siempre lo ha sido por más que la añada sea una de las poco apreciadas en la DOQ... El auténtico valor que tiene para mí este Vall Llach 1999 llega cuando lo comparo con otros 1999 que he bebido estos últimos años  y me doy cuenta de que se ha convertido, a la chita callando casi (hablar de 2000, 2001, 2004 ó 2005 es más sencillo y agradable), en un clásico inmortal del Priorat. Afortunados los que tengan alguna botella de las 9748 que se prepararon en abril de 2001: les esperan largas horas de placer. Elijan bien con quién la comparten...