30 de juliol, 2006

¿Cuaderno de Mallorca?

Visto el descriptible éxito de participación y de visitas de los comentarios que he puesto estos últimos días; conocidas las ansias y voluntad de mi familia de echar el cierre y largarse durante una buena temporada de vacaciones; conocidas también las decisiones de muchos amigos y compañeros de no tocar un ordenador ni nada que se le parezca durante su período vacacional; sabida la poca cobertura que ciertos lugares de las islas Baleares (tanto las mayores como las menores) tienen, en cuanto a la telefonía móvil y las redes de internet,

quisiera hacer saber al respetable público que se ha acercado a estas páginas desde que han abierto, ahora hace casi dos meses, que


el próximo mes lo pasaremos, mi familia y yo detrás de esa mancha blanca que se ve en la parta alta de la fotografía, que es de sal, junto al pueblo de Ses Salines de Santanyí. Aunque parezca mentira (no es el Caribe, no), nuestra playa de referencia será la de la foto, Es Trenc.

Pero, claro, no sólo de mar, playa e insolaciones viven y mueren las personas. También existen otras cosas interesantes en Mallorca, además de Mossen Costa i Llobera y Llorenç Villalonga. Los más perspicaces ya saben que me refiero a Pla i Llevant, a Binissalem, a Ànima Negra (sin DO, en Felanitx), a Miquel Gelabert, a Toni Gelabert, a Macià Batle, a manto negro, a callet...

Sin que mi familia lo sepa todavía (sed mis cómplices, por favor), he confeccionado una pequeña ruta por DOs de Mallorca, por bodegas y por vinos, que espero ir cumpliendo a lo largo del mes. Si los dioses me acompañan (en cuanto a las facilidades de conexión) y mi santa me deja, espero poder ir ofreciéndoos un pequeño y modesto Cuaderno de Mallorca, con nuestras vivencias y correrías enocéntricas. Si alguna gracia tienen estas cosas, en mi opinión, es ir explicándolas poco después de que sucedan. Si no es así, nos enfrentamos ya a la elaboración de un tipo distinto de literatura. Veremos qué nos deparan los Hados.

Muy sinceramente, quiero deciros que estos dos meses han sido los de una extraordinaria experiencia, muy grata e intensa, que me ha hecho descubrir un nuevo mundo, una nueva manera de comunicarme, nuevos amigos y conocidos y nuevos vinos. Es mucho más de lo que pensaba conseguir cuando empecé y estoy, por ello, muy agradecido a cuantos habéis pasado por estas páginas y a cuantos, además, habéis escrito algún comentario en ellas.


Uno de mis poetas latinos preferidos, Catulo, dice en una de sus más bellas e incomprendidas poesías, que soles occidere et redire possunt, "los soles pueden morir y pueden volver". Espero que pronto vuelva la luz a estas páginas que, quizás por un pequeño tiempo, quedarán oscurecidas, tras la envolvente puesta de sol mallorquina.

29 de juliol, 2006

Cristiari blanco 2005 con Santa Marta

Santa Marta es la hermana de María y de Lázaro de Betania, una familia muy querida por Jesús. Los evangelios de Lucas y de Juan nos hablan de ella y, de hecho, creo que una de las primeras reivindicaciones laborales de la historia la presenta Marta a Jesús, cuando se le queja diciendo que ella se afana mucho en las labores de la casa, mientras su hermana María se pasa las horas escuchando cómo predica el hijo de Dios. Jesús zanjó el tema rápidamente, no por la vía de la "negociación", sino por el de la invención "avant la lettre" de la teoría de las afinidades electivas (perdonad, es que estoy leyendo la autobiografía de Darwin!): le dijo que Maria estaba llamada a otros quehaceres y que a ella, a Marta, ya le iban bien tales ajetreos domésticos. En cualquier caso, es una mujer activa y decidida.
Hoy se celebra a Santa Marta de Betania, la onomástica de mi "santa". Bien cierto es que su carácter nada tiene que ver con el de la hermana de Lázaro, el Resucitado: ¡Jesús no le hubiera colado el argumento con tanta facilidad!

Para celebrar el acontecimiento, hemos preparado una comida a base de ensaladas (una de crudités variadas, con tomate deshidratado en aceite; otra de guisantes con tomate, cortado menudito) y un buen rape rebozado. Para acompañar sobre todo el rape, hemos abierto una botella de Cristiari blanco 2005, de Vall de Baldomar (D.O. Costers del Segre), un vino de "autor": Joan Milà.
Servido a 10 grados de temperatura, se trata de un vino blanco de 13,5%, hecho con una mezcla de uvas no habituales en estos pagos, Müller Thurgau y Pinot blanc (en la etiqueta habla sólo de "uvas centroeuropeas"), que parecen haberse aclimatado bien a la tierra y al clima de la zona.
A diferencia de lo que he leído para otras añadas, este 2005 presenta un color muy próximo al oro viejo, atractivo, casi deslumbrante.
Su deambular por la copa denota el grado que tiene (se mueve con cierta languidez) y la primera impresión de aromas que presenta es de cítricos (un poco de limón) y de frutas tropicales (una fuerte presencia de pomelo y una, mucho más sutil, de piña).
Un primer trago denota una buena acidez, aunque para deciros la verdad, me ha decepcionado un poco, pues lo he notado falto de volumen, un poco plano. No me han llegado otros aromas en boca. Y sólo tras un buen rato con la botella abierta, han empezado a abrirse los aromas a flor blanca (acacia, muy suavemente) y, después, algo de tilo. La presencia en boca, con todo, no ha mejorado.

Creo que es un buen vino, pero esta pequeña decepción en el trago me ha hecho pensar que, probablemente, es un vino que, aunque no tiene madera (creo, vaya), necesita más tiempo en botella y, también, su media hora de descorchado antes de ser probado.

PS. La foto de la botella es por cortesía de Encantadísimo.

28 de juliol, 2006

Bàrbara Forés 2005, vino rosado y pesto, revisitados

Hoy he recogido albahaca fresca y me he dedicado a preparar varios tarros de pesto, antes de la comida.

1. Quizás os interese la receta: sofrío unos ajos; en el mismo aceite paso los piñones, ligeramente. Reservo. Limpio de tierra y de bichos la albahaca fresca. Pongo en un vaso de turmix, por capas, hojas de albahaca, parmesano, piñones, los ajos, un poco de sal y de pimienta y aceite del bueno. Brazo de turmix, emulsión y listo para usar.
2. Si sustituís la albahaca por hojas de salvia fresca, lloraréis de emoción.
3. La mezcla de albahaca y de salvia es innovadora, y también merece la pena.
4. Si en esta mixtura (en este caso, mejor con albahaca sola) ponéis algunos tomates deshidratados, os saldrá un pesto rojizo, que me gusta mucho, mucho.

Me he hecho, además, una receta de Apicio (cocinero y gurmet del siglo I d.C.): guisantes de verano.

5. Se hierven los guisantes y se corta su cocción de manera que conserven al máximo su color verde.
6. Se dejan enfriar.
7. Se prepara un huevo duro.
8. Bien fríos los guisantes (un poco de fresquera), se sirve uno un plato con ellos, corta menudito el huevo duro encima, y aliña con una vinagreta con sal, pimienta, aceite, vinagre y miel: del siglo I al XXI d.C., sin más intermediación que un puñado de manuscritos.
9. Yo he añadido unas cucharaditas de pesto a estos guisantes: tremendos.


¿Y con qué los he acompañado?










Pues con uno de los grandes rosados de este país: Bàrbara Forés rosat 2005, de la D.O. Terra Alta.

10. 14%: hay que servirlo entre 8-10 grados de temperatura.
11. Color de la grosella madura, capa media, intensa y densa, con un menisco poderoso.
12. Lágrima discreta, pero lágrima al fin y al cabo.
13. Huele a palote de fresa, a caramelo toffee y, al final, un poco a regaliz negra.
14. Llena la boca, tiene un tacto redondo, es sabroso y corpulento.
15. Al final, deja un poso de aroma casi balsámico, entre tomillo y eucalipto.
16. Es un vino rosado atípico, cercano al Pago del Vicario petit verdot.
17. No declaran, ni en etiqueta ni en página web, la mezcla de uvas. Creo que no puede ser monovarietal: por lo menos, hay garnacha y, probablemente, syrah.
18. Me recuerda, mucho, a ciertos aromas de mi infancia: a casino, a bar de pueblo, en la penumbra del mediodía. Auténtico de verdad.
19. Un vino en cuerpo de rosado, pero con alma de tinto.
20. Me sigue gustando mucho, aunque reconozco que no sigue la "moda" de los rosados más al uso.
21. No se puede recomendar a todo el mundo: sólo para mentes abiertas y sin ideas preconcebidas sobre los rosados.