10 de febrer, 2008

Vinos en Suiza con Pierre Thomas


Reconozco que una de mis lagunas importantes en el conocimiento del vino europeo es Suiza. En los momentos, pocos y demasiado rápidos, de mi vida que he estado en ese país, no he tenido ni tiempo de comprar o de probar sus vinos. Y en Barcelona, donde vivo, las tiendas especializadas ofrecen una mínima, casi ridícula selección. Lavinia tiene en stock vinos de Jacques Dupraz (varias zonas, incluyendo una gamaret) y de Favre (un PN) y no recuerdo haber visto vinos suizos en Vila Viniteca (ya me corregiréis si me equivoco). Celler de Gelida creo que tampoco tiene en su catálogo. Hace relativamente tuve la suerte de conocer a Pierre Thomas que, en mi opinión, es uno de los mayores expertos en vinos de Suiza, su patria. Con una sólida formación y una enorme experiencia en catas y en presencias en jurados y en premios de todo el mundo, Pierre anima una página web que es una enorme fuente de datos sobre vinos suizos. Con esta nota quiero darle la bienvenida a mis enlaces de la columna de la derecha y aprovechar su sabiduría para ofreceros una lista de los vinos de su país que él considera más importantes:

Genève: Domaine de la Comtesse Eldegarde, Nicolas Bonnet, Satigny ; Domaine des Balisiers, Peney-Dessous ; Domaine Le Grand-Clos, Jean-Michel Novelle, Satigny. Neuchâtel – Vully – Lac de Bienne: L’Arche de Noé, Yves Dothaux, Cormondrèche (NE), J.-J. y Jean-Denis Perrochet, La Maison Carrée, Auvernier (NE), Château d’Auvernier, Thierry Grosjean (NE), Domaine Saint-Sébaste, Jean-Pierre Kuntzer, Saint-Blaise (NE), Jean-Daniel Giauque, La Neuveville (BE), Jean-Daniel Chervet, Praz/Vully (FR). Vaud: Arte Vitis, entre los cuales Raymond Paccot, La Colombe, Féchy, Louis-Philippe Bovard, Cully, Philippe Gex y Bernard Cavé, Clos de Crosex-Grillé...; Luc Massy, Epesses, Dézaley de la Ville de Lausanne (Clos des Moines, Clos de l’Abbaye), Marco y François Grognuz Père et fils, La Tour-de-Peilz. Valais: Gérald y Patricia Besse, Martigny-Croix; Benoît Dorsaz, Cave Coronelle, Fully ; Marie-Thérèse Chappaz, Domaine de La Liaudisaz, Fully ; Desfayes-Crettenand, Leytron ; Didier Joris, Chamoson ; Cave Ardévaz, Michel Boven, Chamoson ; Thierry Constantin, Pont-de-la-Morge ; Domaine du Mont-d’Or, Pont-de-la-Morge; Domaine Cornulus (Dany Varone & Stéphane Reynard), Savièse ; Jean-René Germanier SA (Gilles Besse), Vétroz ; Marie-Bernard Gillioz-Praz, Grimisuat ; Cave des Bernunes, Nicolas Zufferey, Sierre ; Maurice Zufferey, Sierre... Tessin: Guido Brivio, Mendrisio ; Anna Barbara von der Crone, Castel San Pietro ; Casa vinicola Gialdi, Mendrisio ; Daniel Huber, Monteggio ; Adriano Kaufmann, Croglio-Beride ; Werner Stucky, Rivera ; Claudio Tamborini, Lamone ; Zanini-Vinattieri et Castello Luigi, Ligornetto ; Christian Zundel, Beride. Suiza alemana: Daniel y Martha Gantenbein, Fläsch (GR) ; Daniel et Monika Marugg, Weingut Bovel, Fläsch (GR) ; Irene Grünenfelder, Weingut Eichholz, Jenins (GR) ; Schlossgut Bachtobel, Hans Ulrich Kesselring, Ottoberg (TG) ; Urs Pircher, Eglisau (ZH) ; Andreas Meier, Weingut Zum Sternen, Würenlingen (AG). La lista completa la tenéis en su página web: no son pocos deberes...

La foto de los viñedos del Lago Leman es de J.-C.Piquard.

09 de febrer, 2008

Vinos para el bienestar: Barzen BA 2003

Varios conocidos redactores de blogs han publicado sus notas recientes sobre la bodega, viñedos y vinos de Alex Barzen (Vadebacus y Olaf, en Uno +...), y el mismo Alex está respondiendo, con increíble amabilidad y un excelente castellano, las preguntas que todos los enobloggers le estamos haciendo desde ayer (en Vadebacus). Así que, con el permiso de Ustedes y contra lo que suele ser mi costumbre, me voy a concentrar en la descripción del vino, aprovechando la circunstancia propicia. La botella es de 375 ml y sale por algo menos de 20 euros.

Su color es amarillo, de un dorado nada estridente. Los italianos tienen una expresión bellísima para definirlo: "giallo paglierino", amarillo color de paja. Así son los campos de trigo tras la cosecha. El azúcar residual (estará por encima de los 150 gr/L: la ficha tecnica que tengo es de la añada 2005, no de la 2003) y la vinificación (fermentación en frío, lenta, lenta, y parada natural de la misma: para una explicación de qué significa esto, hay que mirar la entrevista en directo con Alex!) producen un vino de paso lento en copa, de andares suaves y cadenciosos, con lágrima lenta y persistente. Sus primeros aromas son de suave mineralidad, que irá ganando terreno con algo de temperatura (yo recomiendo empezar sobre los 11-12ºC) y, sobre todo, con la botella abierta un par o tres de días (¡más no dura!): bosque de otoño, con hojarasca húmeda, setas en el ambiente y delicado mineral fósil (hidrocarburo).

Estas notas son muy destacadas y para mí, por encima de otras (uno acaba mareado, casi, por la cantidad de descriptores que ponemos), les siguen dos: la sensación de la piel de limón cuando la usas para un pastel, junto con la de la mermelada de ese mismo limón. Y una persistencia balsámica, tanto en nariz, como en boca, indisociable de su acidez, frescor y soltura en boca: hojas de menta estrujadas, olidas, casi masticadas, que aportan un cuerpo, un carácter paradójicamente (por el azúcar) fresco a este vino. Boca de cierta untuosidad, pues, pero fresca, al mismo tiempo, y refrescante. Y un final largo, muy largo que te devuelve al corazón de ese bosque del que partíamos.

Cuando uno sabe a qué precio va el placer entre los BA de calidad (hechos con uvas seleccionadas de la vendimia tardía, con botrytis, aunque quizás no en todas ellas), y mira el precio de esta maravilla, se da cuenta de que merece mucho la pena hacerse con una botella y acompañarla, por ejemplo, con unos pastelillos de pasta brisa, frutas frescas y crema o, también, con una coca de brioche con chicharrones (¡jueves lardero!). Y por supuesto, el último trago, hay que tomarlo solo.

Con esta nota, inauguro hoy una nueva sección: "Vinos para el bienestar". Este concepto ("benessere", "wellness", "Wohlbefinden") es muy personal, por supuesto, y hay quien lo identificará con la visión de una playa bonita o con una relajante sesión de masaje o con un buen concierto, etc. Yo, por ejemplo, lo relaciono con un vino especial, que me emociona, que me agrada mucho, que me relaja y me invita a beber (moderadamente), a charlar, a pensar, a compartir...Por poner otro ejemplo, La Perlara de Ca' Rugate, recioto di Soave, sería para mí otro gran "vino para el bienestar". Intentaré usar esta etiqueta, a partir de ahora, sólo con vinos muy especiales que me produzcan emociones parecidas a las que he encontrado compartiendo este BA 2003 de Alex Barzen.

08 de febrer, 2008

Luberri 2007


No son pocos los compañeros y amigos con los que hablo de vino a los que no gusta la maceración carbónica. Muecas, mohines, incluso rechazo frontal suelen ser habituales, últimamente incluso entre profesionales de la restauración. Me gustaría indagar un poco en las causas de lo que quizás sea una nueva corriente de opinión, porque hasta hace bien poco la gente solía comentar con orgullo lo bien que salían nuestros tintos jóvenes (¡también los de maceración carbónica!), frente a los "beaujolais nouveaux" que produce la gamay. Ahora estamos descubriendo que con la gamay se pueden hacer cosas bien interesantes, mientras que la muy mayoritaria tempranillo recibe bastantes palos en su versión joven. Cuando llega esta época del año, soy de los que compra y "reprueba" los carbónicos que me han dado alegrías en añadas anteriores: entre mis preferidos suelen estar Murmurón, Albiker, R. de Remírez de Ganuza y Luberri, en la DOC Rioja. Y hoy le ha tocado a Luberri 2007, un tinto con 95% de tempranillo y un 5% de viura, cuyos racimos enteros inician la fermentación en los depósitos, sin que los racimos hayan sido estrujados. Esta maceración provoca una gran extracción aromática, potenciada por la disolución de las pieles de la uva. Cuando pasan entre ocho y diez días, la fermentación tradicional con el mosto ya muy parcialmente vinificado, se realiza a 28 ºC. Este vino es bueno ahora, pero por lo catado, creo que unos meses más de botella no le harán mal. Yo lo tomo sobre los 14-15ºC.

Posee un bello y brillante color rubí, atractivo de veras, con notas algo violáceas. Sus primeros aromas no son, precisamente, de fruta intensa y madura, sino que (y puede que aquí radique uno de los inconvenientes que tantos le encuentran) te asaltan dos tipos de dulzor, uno, el del sirope de grosella o de granadina que un servidor tomaba de aperitivo de niño (con sifón, por supuesto); dos, el de lo que mi hijo mayor (ya muy acostumbrado a oler vinos, aunque todavía no los tome) calificó de inmediato como "¡huele a chuche!". Y en efecto, el vino, también en boca (empieza con un carbónico notable que se diluye con rapidez), peca de ese carácter dulzón. Es un vino sabroso y agradable, por supuesto, que muestra al rato aromas de mermelada de moras y que se deja beber con gusto y tiene, además, un buen precio (5 euros), pero esas notas dominan demasiado el conjunto. Lo mejor que tiene es su carácter casi refrescante. Por ejemplo, para unos de mis spaguetti preferidos, "aglio, olio, peperoncino", queda de fábula. Son de esos que uno prepara en cinco minutos, pero cuyo rastro benefactor se prolonga horas y horas... AOVE en el que uno sofríe (¡y no retira!) unos dientes de ajo, a continuación una guindilla bien picante (¡que tampoco retira!) y condimenta los spaghetti al dente (en este caso, yo siempre uso deshidratados) con este aceite aromatizado. Un poco de pecorino por encima y ¡directos a la gloria!

La "insinuación" del aglio olio peperoncino BY Paoletta S. en Flickr.com.