29 de febrer, 2008

IEC #8: Moscato de Ochoa 2006



Cuando Pilar y José propusieron su tema para IEC#8, Vinos con espíritu de Carnaval, estuve dudando bastante porque no acababa de imaginarme cómo podía interpretar el espíritu de su convocatoria. Hasta que mi amigo Sobrevino, una vez más, se presentó con la solución a mis problemas. Él había hablado hace cierto tiempo de este vino y recuerdo mi sorpresa y, casi, asombro ante el descubrimiento: ¿¡un moscato d'Asti en Navarra!? Pero ¿no está en el Piemonte Asti...? Pues sí, claro, pero resulta que Bodegas Ochoa venía experimentando con esta tipo de vinificación hasta el punto de que se trajeron de Italia todo el material necesario (autoclaves incluídas) para hacer un vino tipo moscato d'Asti, pero con la moscatel de grano menudo de sus viñedos, supongo que de la finca de Traibuenas.

En pocas palabras y se mire como se mire, un mosto de uva moscatel navarra se disfraza, se acarnavalea y se nos presenta como si de un moscato d'Asti se tratara, ni más ni menos que el Moscato de Ochoa 2006: como monovarietal de moscatel de grano menudo, con la burbuja inducida al "vino" (5,5%) a través de autoclave y con unos azúcares residuales que hacen al conjunto como algo realmente apetecible y que había que probar. Un candidato ideal, además, para esta etiqueta de "vinos de Carnaval". Imposible de encontrar en Barcelona, Sobrevino, de nuevo, me regaló una botella, que es la protagonista de esta nota (así como la foto, que también es suya): ¡gracias, amigo! Su color es amarillo pálido, como el de ciertas margaritas y en su presencia destaca una burbuja que es más fina que la de los moscati italianos, aunque igualmente inmóvil. Su fragancia es persistente y discreta al mismo tiempo: aromas de uva moscatel madura, de agua de rosas, de albaricoque bastante maduro y de lima-limón (sobre todo en posgusto). Su cuerpo es liviano y su paso en boca suave, con un carbónico nada agresivo. Deja un leve amargor vegetal y un dulzor muy controlado, que indican quizás que sus azúcares residuales son menos que los que suele uno encontrar por Italia (la página web de Ochoa no dice nada sobre este vino). Tras un tiempo en copa, asoman agradables aromas de levadura, con un inconfundible recuerdo, para mí, del dulce polvorón y el suave alfajor. Un vino agradable que hará las delicias de la pastelería con hojaldre, por ejemplo.

28 de febrer, 2008

Cena de blogueros del vino el 11 de marzo



Ryan y Gab Opaz (Catavino) son un auténtico hervidero de ideas alrededor del mundo del vino y de los blogs. Tienen una de las páginas más interesantes sobre vinos españoles escrita en inglés y se dedican, hasta donde yo entiendo, profesionalmente a esto. En el corazón de las fechas de Alimentaria y calculando que habrá un buen grupo de blogueros del vino en la ciudad de Barcelona, han organizado una cena para el día 11 de marzo de 2008. La convocatoria es abierta, podéis consultar los datos en el enlace anterior, y se hará en el hotel Chic and Basic, de la C/ Princesa, n.50, de la ciudad, de 20,30 a 22,30. No se trata de una reunión exclusiva para quienes escriben blogs: las personas interesadas en el mundo del vino y en su comunicación que estén en la ciudad, están también invitadas. Creo que será una buena ocasión para desmentir el hilo de la viñeta que encabeza esta nota: de nuestros temas de blog, pasamos a preocuparnos, sobre todo, de temas técnicos y, con el paso del tiempo, a ponernos cada vez más nerviosos cuando no encontramos el tiempo y la tranquilidad para escribir nuestros textos. Cuando de hecho, creo que lo único que nos interesa es beber y comer bien y a gusto. ¡Un encuentro "face to face" ayudará a relajar el ambiente y a conocernos mejor!

Gaia 2005, de Loxarel


Con una finca situada en Can Mayol (Alt Penedès) y viñedos entre los 500 y los 700 metros de altitud, Loxarel (familia Mitjans) ha ganado fama gracias a sus cavas, pero en la última muestra de la DO Penedès en Barcelona, yo me quedé con la idea de que sus blancos tranquilos eran de lo mejor que había probado en esa ocasión. Y así, para acompañar a un sabroso pescado (la brótola) sencillamente enharinado y frito, pensé que este Gaia 2005, monovarietal de sauvignon blanc, podía ser una buena opción. Con una maceración pelicular de pocas horas (máximo 12), el mosto fermenta en depósitos de acero inoxidable a 16ºC. Tras la fermentación, el vino reposa con sus lías finas, con batonnage periódico, durante 20 días. Estabilización y a la botella. Era un riesgo, lo sé, consumir ahora mismo un 2005 de estas características, pero pensé que la convivencia con las lías y el removido, le darían un par de años de vida al vino y si salió al mercado en 2006, pues a primeros de 2008 podría estar en un punto óptimo.

Con 12%, yo decidí no servirlo muy frío (sobre los 10ºC), para poder valorarlo realmente. Y la verdad es que más en boca que en nariz, el vino muestra ya algunos síntomas de "fatiga": su color es el del oro joven y sus aromas los de las hierbas medicinales (Ricola), levaduras (lías) y membrillo verde. En boca se muestra algo plano, como con poca vida, aunque tiene un punto untuoso, atractivo (mantequilla con sal). En posgusto asoman aires de nuez verde, de más hierbas de campo (mejorana) y de farmacia. Es un vino que se puede comprar sobre los 6-7 euros pero que es más recomendable, ahora mismo, en la añada 2006 (la que probé en la presentación de vinos de la DO Penedès) que la 2005 que tomé en casa.