30 de març, 2009

Vinos de Bulgaria


Confieso mi absoluta ignorancia de los vinos de Bulgaria. Hasta hace cuatro días, más allá de Zvetan Todoroff, apenas conocía nada del país. Para mi fortuna, Nedko Nedev (gerente y alma mater de Vinos de Bulgaria) y Juan Manuel Gonzalvo (enólogo de yVinos y asesor de Nedko para la selección de los vinos que importa) han acudido, rápidos y eficaces, a desasnarme. Vinos de Bulgaria es una nueva empresa que basa su negocio en el comercio en la red, sobre todo, y en la selección de vinos que importa: enormes palizas a lo largo y ancho de Bulgaria, en docenas de visitas, en cientos de pruebas. El país está en plena ebullición económica (ha entrado hace poco en la UE) y una de los aspectos que mejor responde a su historia (milenaria) pero, también, a su perfil y vocación de futuro, es la modernización del sector vitivinícola. Proceden de una poderosa tradición (tras la Segunda Guerra Mundia) de gran producción, de enormes bodegas cooperativas en todo el país (de las que apenas queda ya nada), pero tras la caída del Muro y la entrada en el mercado libre, no digo nada tras la llegada del dinero estructural de la UE (programa Sappard), muchas bodegas están cambiando su orientación.

Muchas de ellas dedican ya una parte importante de sus esfuerzos a los vinos de calidad, a mimar las producciones cada vez más bajas y a controlar las vinificaciones cada vez mejor. Nuevas instalaciones, nuevos asesores llevarán quién sade dónde... pero a día de hoy hay ya algunas realidades muy interesantes que merecen la pena ser conocidas: una buena variedad de zonas, un clima, una latitud, bastante parecidas a nuestra Rioja, uvas autóctonas que uno sólo puede probar en Bulgaria.... Tuvimos una sesión con Nedko y Juan Manuel hace poco, en que presentaron y comentaron una pequeña selección de vinos significativos. Tuvieron la amabilidad de invitarme y tomé algunas notas. Vaya por delante que no tenía referentes, es decir, era la primera vez que asistía a una cata organizada de vinos búlgaros. No sé si voy a meter la pata, pues, pero mis impresiones de lo catado fueron éstas. No escribo sobre las zonas de producción ni sobre la historia vinícola de Bulgaria porque la página web que he mostrado antes lleva ya toda la información pertinente.

Por orden de cata. El que menos me convenció fue el primero, un blanco de chardonnay fermentado en barrica de roble búlgaro, el Nobile 2007 de la bodega Logodaj: mucha madera en nariz, que no se va sino que sigue concentrándose, algo de acacia, volumen y vainilla, canela, pero, al fin y al cabo madera y lías sin ton ni son. Con el segundo empezó el festival de la cepa autóctona: un tinto joven, el más básico de la Bodega Pulden, Salta Terra 2006, monovarietal de mavrud, con 12,5%. Cuatro meses de barrica (seguro que bastante usada), para una variedad que me llevó directa a los vegetales recios y nobles de la foja tonda y la lagrein. Puede que le falte algo de estructura en boca, pero este mavrud básico me encantó: no aguanta mucho en copa (evoluciona bien en 3/4 de hora, después cae: pero ésa es una característica de todos los vinos catados, no los hacen ni para larga guarda ni para una evolución de horas en copa), pero tomado a 14-15ºC con verduras a la brasa, por ejemplo, es un vinazo. Y su precio, un escándalo vamos (hay que ir consultando la página web, porque se van actualizando, siempre con ofertas interesantes). El tercero me sorprendió casi tanto como la mavrud: un monovarietal de rubin (cruce de nebbiolo y syrah), el Nobile 2006 de Bodega Logodaj, un vino de capa alta, buena concentración, mucha cereza en alcohol, goloso y maduro, pimienta casi sobre un fondo dulce (como los dulces de la antigua Roma, vaya). Me llevó a los rincones del ripasso y evolucionó bien en copa casi una hora. El cuarto fue otro mavrud, el Unique 2005, de Bodega Pamidovo, con 12 meses de roble del país. No puedo decir mucho de él: empezó muy cerrado y siguió así casi toda la velada. Al final, sacó algo de la casta de la mavrud, pero tengo que darle otra oportunidad. La mavrud se la merece. Siguió un corte bordelés clásico (CS, merlot), de Terra Tangra, el Gran Reserva 2006. Grosella negra, balsámico, chocolate, concentración, poca tipicidad de la CS y mucha de la merlot en 18 meses de roble francés que pesan un poco sobre el vino, por ahora. El último vino probado fue el Emotion 2006 de Bodega Todoroff. Se trata de un ensamblaje de CS, merlot y mavrud que me hizo abrir definitivamente la nariz y las papilas a esta variedad. Este vino tracio resume un poco el alcance que las variedades francesas pueden tener en Bulgaria, donde la mavrud (con un 25%) hace, directamente, de CF: un vino fino y delicado, donde la fortaleza y excesos de la merlot quedan muy bien compensados por el repunte vegetal de la mavrud. Regaliz, pimienta negra, pimientos asados para un vino que tiene también un precio muy competitivo.

Ésta ha sido una primera toma de contacto interesante de veras, pero Nedko y Juan Manuel no van a parar y me anuncian ya nuevos viajes para seleccionar más bodegas, para traer más variedades autóctonas (también tiene en almacén melnik y ruen y están a la búsqueda de buenos vinos con dimiat, misket tinta, gamza y panid) y, por lo tanto, nuevas ocasiones para celebrar esta redescubierta Bulgaria vitivinícola.

26 de març, 2009

Vitis Vinífera '09


Vitis Vinífera es una de las manifestaciones imprescindibles del vino en España. Podría pasar por una "pequeña" feria, sin más (65 bodegueros en su edición 2009), si la comparáramos con Alimentaria o con Fenavin, pero resulta que tras el nombre están Joan València y su Cuvée 3000. Y ahí, claro, los parámetros de comparación cambian. Porque sus números no serán los mayores, pero su compromiso con la calidad, con la selección de las bodegas (nacionales y sobre todo franceses) y, sin más, con el vino bueno sí están entre los primeros. Cada dos años (y van ya cinco ediciones para diez años de historia de esta brillante empresa) tiene lugar el encuentro en el que se crea (¡sobre todo antes de las seis de la tarde!) una fantástica atmósfera de conocimiento alrededor del vino: no es un encuentro sin más porque el bodeguero acude con ganas de explicar y el bebedor, con ganas de aprender. Y uno, si está atento, asiste a microconferencias de lo más variado.

Se requieren sólo atención y discreción. Pongo algunos ejemplos que me dejaron encantado de esta edición: una charla entre Joan d'Anguera y Josep Roca, larga, relajada, a solas (con un servidor en segundo término...), sobre su extraordinario Bugader 2005 (para mí una de las mejores syrah de la sala, sin duda, junto con el Clos des Grives Rouge Crozes-Hermitage 2007 de Combier, para comprar a cajas, vamos); el secreto de las grandes cosechas según Lucien Lemoine, que está ¡en la cerveza que te hace aguantar el calor!; las ganas de explicar cada una de las peculiaridades y vinificaciones de Dominik Huber, en el prioratino Terroir al Límit (empezando por el Torroja, vi de poble y terminando por Les Tosses 2006, gran impresión y muchas ganas de conocer in situ cepas y bodega me dejó Dominik); una lección táctica y de modos a cargo de Roger Viusà, sobre cómo respetar y ser respetado en una mesa con mucha gente alrededor, y etc. Los lectores de este cuaderno saben, por lo demás, que me saturo con cierta facilidad (a la que supero los 30 vinos en una sesión...), pero en esta ocasión, aguanté como un jabato cuatro horas sin interrupción (comí bastoncitos, no digo más), hasta que la agorafobia pudo conmigo.

No lo probé todo, por supuesto, pero de lo que más me gustó entre lo catado, apunto algunas cosas (sigo el orden numérico de las mesas, no os extrañe...). Cuvée 3000 tiene tienda abierta en la C/ Lepanto, 149, de Barcelona y allí suelo comprar provisiones al detalle. De El vi a punt me gustó mucho su blanco de garnacha, SINE. La apuesta de Oriol Pérez de Tudela por el bag-in-box y la de Joan València por distribuirlo sonará a arriesgada pero es atractiva e inteligente. Su garnacha blanca estaba espléndida, con un punto floral y, casi, terpénico grande, fresca y aromática, larga en boca. El Do Ferreiro 2007 de Gerardo Méndez, que Víctor Franco me dio a probar a ciegas (por supuesto, no supe que era uno de mis albariños preferidos...) estaba fresco y atlántico, amplio y generoso en nariz. Puede que le cueste envejecer, pero con el tiempo que lleva ahora en botella está tan rico como el Tricó 2007. Mucha atención pido para la futura Viña Escondida 2007, de los de Canopy (DO Méntrida): la prueba en botella sin etiquetar era de barrica, pero su violeta, la fruta concentrada, la austeridad, me impresionaron de veras. De Contino y el amigo Chus Madrazo poco voy a descubrir aquí, pero digamos que me impactó (estaría yo en día flor...porque lo que me gustó, me gustó de veras) su blanco. Chus sigue haciendo pruebas (malvasía y garnacha blanca), pero su mineralidad y su perfume son notables, ya.

Me llamó la profundidad y sinceridad del Las Gravas de Casa Castillo, mucho más abierto que el Pie Franco esa tarde.Uno de los grandes blancos de la sesión fue el Domaine Gauby Vieilles Vignes blanc 2006 (macabeo y garnacha blanca sobre todo), con una expresión vegetal enorme en nariz y gran volumen en boca. De Château de Pibarnon (Bandol) me compraría, para prever los futuros calores, unas cuantas cajas de su Rosé 2007 y, sobre todo, del 2008, recién embotellado y con un carbónico muy activo (¡señal de buena conservación!): explosivo en nariz, monastrell y cinsault en una panoplia de frutos rojos a medio madurar. El verano será suyo. Como lo será el otoño para el Condrieu 2006 de los Gangloff, una de las grandes viognier de la sala, fragante, pura y con un mínimo de azúcar residual que te deja la boca con un trago de enorme amabilidad. Otro de los conjuntos (probé sus tres vinos), biodinámicos, que más me atrajo fue el de Matthieu Barret (Domaine du Coulet), unos Cornas (más que con otros, me quedo con el Brise Cailoux 2007) de enorme mineralidad, austeros pero frutales al mismo tiempo. Me gustó mucho su trabajo. De Italia no había mucho en la sala, pero un descubrimiento me valió todo: el moscato d'Asti de Fontanafredda. Detalles inusuales (viñedos viejos, cepas de un solo pago) hacen que el Moncucco 2007 te asalte nariz y paladar con una golosidad y un frescor enormes. Del Mersault Charmes 1er cru 2007 de Charles Ballot compraría bastantes botellas porque es de esas chardonnay que crecerá y crecerá en botella por muchos años. Y lo mismo haría, quién no..., con Fredéric Mugnier. De lo probado (había bastante ajetreo y después pasé, paradoja, por otro momento mágico, de soledad y sirviéndome directamente de las botellas, huérfanas) me quedo con el Chambolle Musigny 2006: es muy difícil encontrar una fineza y un equilibrio como los de este vino. Hubo alguna cosa más (sobre todo un vino que sacó Lemoine de debajo de la mesa...; el Cuvée Marguerite 2007 de Matassa, directamente brutal; y el Mouscaillo 2004), pero con lo que llevo en mi cuaderno de compras, o me toca una lotería de las gordas o ¡tengo que parar ya! Por cierto: una de las cosas relevantes del Catálogo de la Selección 2009 de Cuvée 3000 es el artículo de portada de Joan València. Digamos que es una especie de editorial vínica que suele marcar y analizar la tendencia dominante en el sector. Este año se titula Vinos naturales. ¡Esto promete!

La composición con los logos de Cuvée 3000 y Vitis Vinífera '09 es de dalpescatore.

24 de març, 2009

Domaine de la Romanée-Conti 2001


Los lectores de este cuaderno saben que no suelo ofrecer más actualidad que la de los vinos que bebo y las comidas que los acompañan. Sólo cuando la ocasión lo merece de veras, "utilizo" la bondad y paciencia de mis lectores para dar voz a alguna iniciativa que no tiene que ver directamente con lo que circula por mi cabeza y mis papilas gustativas. Sebastià Lozano, gerente de El Petit Celler, me da un buen pretexto para saltarme esa "norma" no escrita. Su tienda on-line, en colaboración con la associació AFANOC, promueve un sorteo singular.

Sí, los locos que amamos los grandes vinos que en el mundo son y, en particular, los que se hacen en los suelos y bajos los cielos de la Borgoña, sabemos que la ocasión es única. Se sortea una botella del DRC 2001 (los detalles, aquí los tenéis): probablemente, se trate del "vino, la viña y la bodega más míticas del mundo", en palabras del gran Luis Gutiérrez. Poder comprar boletos para asistir al sorteo de una botella de este tipo (qué más da la añada...) sin moverse del teclado, poder hacerlo, además, para ayudar a una asociación cuyo fin es asistir a niños enfermos de cáncer, es algo que hay que vocear y a lo que hay que asistir.