30 de maig, 2009

El genoma del vino


Malena, de Somosene, tuvo la brillante idea. Marcelo Isarrualde puso su genio creador al servicio de la luz y de la tierra. Nuestros amigos bodegueros se prestaron al descubrimiento, con un saber estar que desborda la página escrita. Slow Vitis'09 se prestó gustoso y medió entre las partes. El resultado (completo, en esta entrada del Observatorio del Vino) es un primer esbozo de mapa del genoma del vino. Quiero decir con ello que cuando miro con detenimiento la foto de cada uno de nuestros bodegueros y asocio el sentimiento que me transmite con sus vinos, que he probado y conozco bien, sé que hemos topado con una idea bonita, con un proyecto estimulante: el DNA de ese organismo vivo, que son sus vinos, está intimamente relacionado con sus propias personas y con aquello que sabemos de ellas a través de la luz captada por Marcelo. Miro las fotos, veo sus vinos. Bebo sus vinos, reconozco a las personas tras la foto. Me gusta esa idea. Mucho. Disfrutadla.

28 de maig, 2009

Slow Vitis'09: algunos vinos


Dos cosas quiero decir sobre Slow Vitis'09. La primera tiene que ver con qué se entiende por éxito en un suceso de este tipo. Para mí "éxito" es poder conocer y dar a conocer vinos que no había probado antes y, además, poder descubrir cosas que me parecieran realmente interesantes (nuevas y no). Lo segundo, claro, es explicar cuáles fueron esos vinos. Ya sabéis...no quiero hablar, en estos casos, de mejores o peores, sólo de lo que me pareció más al punto en los pasados 10 y 11 de mayo: por estar en la organización no me pareció bien andar tomando notas. Así que cuanto sigue es, en exclusiva, fruto del recuerdo de la fascinación. Albet i Noya Tres Macabeus de Can Milà 2008 es la bonita historia de la macabeo de tres parcelas que tenía que acabar sus "días" en una segunda fermentación. La calidad del vino, la fragancia de esa uva hicieron decidir a Josep Maria que se tenía que quedar la cosa en vino tranquilo. Un gran acierto. Me pareció muy atractivo el carácter de la gorgollassa (alias fogoneu) de Noa 2005 de Vins Toni Gelabert, un vino tánico, pero discreto, especiado, que te traslada de inmediato a lo mejor, más interior, de Mallorca. La trepat de Carles Andreu 2007 me sigue pareciendo un vino muy característico y constante en la manifestación del varietal, con un paladar casi acuoso y una exhibición de pimientas en nariz. El Priorat estuvo muy presente y muy bien representado: Mas Doix 2006 mostró su bisoñez y, al mismo tiempo, el enorme potencial de su garnacha. Costers 2006 de Genium Celler me pareció, en cambio, en un punto ya muy interesante de madurez, con una fragancia de altura.

Los vinos y la forma de trabajar de Dominik Huber y Eben Sadie, en Terroir al Límit, me parecieron de lo más destacado: por su manera tranquila de entender la relación con el viñedo, por el cuidado que ponen en respetar, vinificar y embotellar las características de cada parcela. Sus vinos atrapan, sin más. De Dits del Terra ya he hablado en otra ocasión, pero su Vi de poble de Torroja 2006 me pareció un vinazo, de una mineralidad firme y cautivadora. La misma atraccción que me produjeron los vinos que la familia Pérez Ovejero presentaron. Sara ha mamado esa tierra, conoce al dedillo esas cepas y le está dando a sus vinos lo que pedían a gritos: el ADN del Priorat está allí, sobre todo en su Camí Pesseroles 2006 que me devolvió a un Priorat sin afeites que estaba empezando a no recordar, un vino casi rugoso, con los pliegues de la tierra en la copa. Me impresionó. En un cambio de tercio total, allí a la vera estaba otro vino muy especial: la malvasía de Sitges Sasserra 2005, de Vega de Ribes. Enric es un hombre tranquilo, que trabaja al mismo ritmo que sus cepas: sin prisa, sin pausa. Su malvasía vinificada en seco está llegando a cotas enormes, con unos aromas de garriga y un poderío sápido...Costará de entender (incluso me pasa en casa...) pero las Tres Uves 2006 de la familia Valenzuela me sigue atrayendo mucho: el aguante y terpenos de la vijiriega y la viogner en altura, la fugacidad de la vermentino, encuentran un equilibrio que los años no hacen sino potenciar. Encuentro que el Vinya Sanfeliu 2007, el tempranillo de Jordi Sanfeliu (qué imparable binomio éste del buen vino y el mejor aceite), estaba en un momento espléndido, con una combinación seductora entre el cuero, la cereza madura y el algarrobo. El Más Estela 2007, el blanco de Vinya Selva del Mar, me sigue pareciendo uno de los grandes blancos de este país, vino con el frescor del mar, vino que te hace sentir casi Odiseo en tierra de Feacios. Burbujas había varias, pero mi nariz y mi paladar goloso se quedaron, en esos días en que apuntaba ya la calor, con el Vatua! de los Colet, un espumoso atrevido y hermoso al mismo tiempo, como la fragancia y el frescor de la rosa recién cogida, que tanto me recuerda. ¡Caramba, qué vinos! Ahí está el éxito de un acontecimiento como Slow Vitis: que cada vez que se haga sea capaz de atraer bodegas y vinos interesantes. Que la gente se entere más o menos, ya es problema de otro tipo.

La foto del viñedo con vegetación procede del archivo de El Periódico de Catalunya y fue publicada en su suplemento gastronómico Gourmet's de 14 de mayo pasado.

24 de maig, 2009

Joan d'Anguera Bugader 2005


Darmós, en la DO Monsant. Viñedo casi montañoso en la finca de El Bugader. Tradición de los Joan d'Anguera que arranca de 1820 y se asienta en una espléndida realidad: Josep y Joan d'Anguera. Una de las primeras syrah plantadas en España. Conocen muy bien esta variedad en su tierra. Suelo de arena y arcilla, compacto y con buen drenaje ("panal"). 95% syrah y 5% garnacha. Fermentación entre 27 y 29 ºC. Maceración entre 30 y 35 días. 14 meses en botas de roble francés tronçais de la casa Radoux, nuevas. Mínimo de 12 meses de botella en bodega antes de salir al mercado. 15%. Conviene abrir la botella una hora antes del servicio y tomarla sobre los 15-16 ºC. No la decanté. Pocas palabras bastarán: es un vino que me emociona. Cereza muy madura y juventud a borbotones en el color. Mineralidad de impacto. Cedro, regaliz, grosella negra. Paladar redondo, profundo, denso. Largo posgusto, muy largo. Orégano, tomillo, sequedad, ligero amargor de algarrobo. Cereza madura, es un vino carnoso. Esta botella y una de 2006 me las pasó Roger (del blog Lysios), que es un enamorado de los vinos de los d'Anguera, por indicación de Joan. Es un lujo tenerles por amigos. Bugader 2005 puede encontrarse entre los 35-39 euros en tienda. Serán dineros muy bien invertidos. Se trata de una de las mejores syrah de este país, si no la mejor, y creo que evolucionará mucho y bien durante largos años. Las añadas 2006 y 2007 de Bugader prometen todavía más...Comprad y guardad cuando salgan al mercado.