El poema de Vinicius de Moraes "Dia da criaçao" me acompaña desde mis años mozos. Lo escuché por primera vez en un casettte (sí, sí, hubo un tiempo en que se escuchaba música también en cassete) de Vinicius, con Toquinho e Maria Bethania, y la voz de ese hombre de letras total sonaba tal y como pueden escucharla ahora en este corte que les enlazo: profunda, amable, sabia, socarrona. Siempre he pensado que las cosas suceden cuando tiene que suceder y ese inexorable (ya desde el Génesis, 1, 27) "porque hoy es sábado" lleva con él que todo puede suceder (como Vinicius cuenta con notable causticidad) sencillamente "porque hoy es sábado". Porque hoy es sábado 31 de diciembre de 2011, mañana será domingo 1 de enero de 2012. Porque hoy es sábado, éste es mi post 899. Porque hoy es sábado, mañana domingo voy a publicar mi post 900. Porque hoy es sábado, todo el mundo va a desearse grandes cosas para mañana domingo. Pero lo único que cambiará será que hoy es sábado y mañana, domingo. No hay nada como el tiempo para pasar. Hoy es el día del presente. Al mañana no le gusta ver a nadie bien. Por mucho que hoy sea sábado y mañana domingo. Hoy es el día del sábado. Porque hoy es sábado, todas las mujeres están a la espera (Dios creó primero al hombre...). Porque hoy es sábado hay un renovarse de esperanzas. Porque hoy es sábado, me ha apetecido beber un vino de Martí Fabra. Porque hoy es sábado hay frenéticos cortes de mangas. Porque hoy es sábado, las cosas saben bien. Porque hoy es sábado y termina este 2011 de desconcierto, mañana será domingo y empezará un 2012 de descalabro. Porque hoy es sábado, el vino sabe de maravilla. Porque hoy es sábado, su garnacha, su samsó y su poquito de tempranillo, syrah y cabernet sauvignon encajan y se complementan. Porque hoy es sábado, aprecio mejor que nunca la poca madera que lleva este vino. Porque hoy es sábado, la fruta madura me la tomo con sobrasada y pan moreno de Felanitx. Porque hoy es sábado, bebo este vino fresquito. Porque hoy es sábado su ciruela, su pimienta negra, su suave grafito me saben como si fuera sábado. Porque hoy es sábado incluso me parece bien esa pequeña sobremaduración que deja el vino en el fondo del paladar, a mano izquierda. Porque hoy es sábado, este vino sabrá mejor mañana, que es domingo (porque hoy es sábado). Porque hoy es sábado, Dios hizo al hombre y a la mujer a su imagen y semejanza. Porque hoy es sábado, Dios descansará mañana, que será domingo. Porque hoy es sábado, mañana alguien saltará desde un trampolín. Porque hoy es sábado, ese 15% de alcohol casi me parece bien. Porque hoy es sábado, me gusta que este vino apenas llegue a los 10€. Porque hoy es sábado, les digo que esta gente de la Masia Carreras (Sant Climent Sescebes, Alt Empordà) es de lo más noble y auténtico en la manufactura del vino en este país. Y dando todos los trámites por cumplidos, porque hoy es sábado les advierto a Ustedes que existe la perspectiva razonable de que mañana sea domingo. Porque hoy es sábado.
VINS AUTÈNTICS I VITICULTURA SOSTENIBLE. VINOS AUTÉNTICOS Y VITICULTURA SOSTENIBLE. AUTHENTIC WINES AND SUSTAINABLE VITICULTURE. VINS AUTHENTIQUES ET VITICULTURE DURABLE. VINI AUTENTICI E VITICOLTURA SOSTENIBILE. VINS NATURALS. VINOS NATURALES. WINES MADE NATURALLY. VINS NATURELS. VINI NATURALI.
31 de desembre, 2011
29 de desembre, 2011
Viña Bosconia Gran Reserva 1991
Quizás sea Viña Bosconia el vino más borgoñón de López de Heredia. Nace de un viñedo, Finca El Bosque, que fue escogido por el bisabuelo de las actuales propietarias para hacer su Rioja Cepa Borgoña. Las cepas que alberga El Bosque (tempranillo, garnacho, mazuelo y graciano) no tienen nada que ver con las del Cepa Borgoña, pero dan otra impronta, muy riojana esta vez, al vino: su ensamblaje procede de lo plantado en el viñedo. Confieso mi debilidad por los Bosconia: proclaman su origen y su filiación con suma discreción (en este 91, entre tempranillo y garnacho suman el 95% del vino; el resto, mazuelo y graciano) y son vinos de una fina consistencia, delicados y precisos, serios y con un punto de frescor importante. Protegidas las cepas por la Sierra Cantabria, a 410 m de altitud y al amparo del Ebro, la suave ladera de cascajo, arcilla y caliza, está orientada al sur. La humedad del río, la protección de la sierra, el suelo bien drenado y las horas de sol conceden su impronta al vino. 20 años son una buena medida para tomarle el pulso a un Viña Bosconia. 1991 es considerada por la bodega como una muy buena añada y esta botella, que fue servido sobre los 15ºC con 12,5% de alcohol, no fue decantada. Basta con abrir un par de horas antes e ir comprobando la evolución del vino "a cielo abierto".
Este 91 tuvo una evolución elegante pero mesurada: a la media hora estaba muy arriba, después empezó a bajar un poco, se estabilizó a la hora y media y allí se quedó. Aunque no esté de moda y mucha gente critique la incomprensión que provocan estas descripciones, les diré que este vino mozo tiene un color y una limpidez extraordinarias. Es, ya a la vista, un vino terso, del suave color de una teja casi translúcida, de pasta vítrea, con dejes anaranjados. Brillante entre el rubí y la amatista que ve la luz del sol tras muchos años de penumbra. Es un vino hermoso, ágil, de una viveza arrebatadora. Su primer aroma es el de un fino cigarro holandés, con su crema de café. Cerezas en maceración. Alcohol medido y muy en su sitio. Hojas de tabaco de Virginia. Un poco de violeta marchita y de hojarasca. Vino fino. Vino delicado. Vino fresco con unos taninos pequeños, redondos y firmes en su ligereza. Aunque ahora mismo no es de aquellos Bosconias que evolucionan horas en copa, su viva acidez y su cuerpo entero hacen presagiar muchos años de vida en botella. Nuestra comida de Sant Esteve se honró con su presencia en la mesa.
Este 91 tuvo una evolución elegante pero mesurada: a la media hora estaba muy arriba, después empezó a bajar un poco, se estabilizó a la hora y media y allí se quedó. Aunque no esté de moda y mucha gente critique la incomprensión que provocan estas descripciones, les diré que este vino mozo tiene un color y una limpidez extraordinarias. Es, ya a la vista, un vino terso, del suave color de una teja casi translúcida, de pasta vítrea, con dejes anaranjados. Brillante entre el rubí y la amatista que ve la luz del sol tras muchos años de penumbra. Es un vino hermoso, ágil, de una viveza arrebatadora. Su primer aroma es el de un fino cigarro holandés, con su crema de café. Cerezas en maceración. Alcohol medido y muy en su sitio. Hojas de tabaco de Virginia. Un poco de violeta marchita y de hojarasca. Vino fino. Vino delicado. Vino fresco con unos taninos pequeños, redondos y firmes en su ligereza. Aunque ahora mismo no es de aquellos Bosconias que evolucionan horas en copa, su viva acidez y su cuerpo entero hacen presagiar muchos años de vida en botella. Nuestra comida de Sant Esteve se honró con su presencia en la mesa.
24 de desembre, 2011
Vino y amor
He pensado en este dibujo de Hugh MacLeod (por otra parte, gran amante de los vinos), desde que me lo mandó. Y pienso que retrata bien mi relación con el vino, con las personas que lo hacen y con la tierra donde nace. Yo no soy un profesional del vino pero me tomo muy en serio mi relación amateur con él. En cierta forma, pues, "trabajo" muy duro para conocer y encontrar aquellos vinos que amaré. Y lo hago para tener que toparme lo menos posible con vinos que acabarán no gustándome. Estaba esta mañana de semireposo repasando las páginas de amigos y referentes cuando he topado, en la de Luis Gutiérrez, con el ya famoso vídeo de Campofrío. No lo había visto, lo confieso. Me he situado con rapidez (ya hay de todo en la red, por supuesto) en el bando de los que ha disfrutado con ese guión, con ese rodaje, con esos reencuentros (pagados, sí, pero reencuentros al fin y al cabo) de antiguos amigos muy peleados.
Y he pensado también que Luis tenía razón: "merece la pena verlo". Será oportunista, sí; ha llegado por Navidad, también; los productos de Campofrío, pues ni fu ni fa...pero la idea ha sido suya, y el homenaje a Gila, servido por una nómina de cómicos de impresión, me ha gustado. Y cuando ha sonado el teléfono y ha salido el maestro al otro lado del hilo, me ha emocionado. Porque me acerca a ese lado del convite y la amistad, de la complicidad y la generosidad, de la charla y las historias mil, que he conocido también gracias al vino. Porque lo hace en un cementerio que era el lugar ideal en la Antigüedad donde comer y beber para recordar a los que nos han dejado (¿qué otra cosa hacemos estos días?). Y porque, aunque sea publicidad gratuita (la mía claro, pero ¿qué más da si yo disfruto mientras escribo esto?), comparto plenamente el lema de la campaña: con la que está cayendo, que nada nos quite nuestra manera de disfrutar de la vida. Que Ustedes la disfruten, pues, con sus seres queridos a lo largo de todo el año (¡no sólo de estas fiestas!). Y que lo hagan con buena comida y mejores vinos. Que son cuatro días.
Y he pensado también que Luis tenía razón: "merece la pena verlo". Será oportunista, sí; ha llegado por Navidad, también; los productos de Campofrío, pues ni fu ni fa...pero la idea ha sido suya, y el homenaje a Gila, servido por una nómina de cómicos de impresión, me ha gustado. Y cuando ha sonado el teléfono y ha salido el maestro al otro lado del hilo, me ha emocionado. Porque me acerca a ese lado del convite y la amistad, de la complicidad y la generosidad, de la charla y las historias mil, que he conocido también gracias al vino. Porque lo hace en un cementerio que era el lugar ideal en la Antigüedad donde comer y beber para recordar a los que nos han dejado (¿qué otra cosa hacemos estos días?). Y porque, aunque sea publicidad gratuita (la mía claro, pero ¿qué más da si yo disfruto mientras escribo esto?), comparto plenamente el lema de la campaña: con la que está cayendo, que nada nos quite nuestra manera de disfrutar de la vida. Que Ustedes la disfruten, pues, con sus seres queridos a lo largo de todo el año (¡no sólo de estas fiestas!). Y que lo hagan con buena comida y mejores vinos. Que son cuatro días.
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