31 d’octubre, 2013

Ancient Rioja Tasting en DWCC

DWCC 2013 Moments
He tardado en reaccionar a tanto acontecimiento vivido estos últimos diez días. Casi diría que lo siento por haber desatendido al blog de esta forma...pero no, no lo siento. Ha venido como ha venido y he disfrutado de todo con intensidad y no pocas emociones. Por primera vez, podía ir al DWCC (procedente del EWBC, que vi nacer como proyecto en una mesa de La Teca, en Barcelona), gracias a la generosa invitación de Gabriella y Ryan (Catavino). Por primera vez, ofrecía una cata comentada a un público que no sabía quiénes serían (aunque algunos amigos me acompañaron y se lo agradezco de corazón). Por primera vez lo hacía en inglés, con la ayuda y colaboración inestimables del gran Tom Perry (Inside Rioja), que puede que no sea MW ni MS, pero es Maestro de Vinos y de Vida a espuertas, vamos. Por primera vez, presentaba a la prensa un libro sobre vinos que había escrito yo. Muchas primeras veces acumuladas en muy pocos días. Mezcladas, además, con reencuentros emocionantes (Juan B. Chavarri, en La Grajera; Roberto Oliván, en Tentenublo, Viñaspre) o conocimientos previstos e imprevistos (que Pedro Balda, Majuelo de La Rad, fuera vecino pared con pared de Abel Mendoza en San Vicente de la Sonsierra, se convirtió en una ocasión de charla única).

Pero no puedo olvidar lo que nos tuvo, a Tom y a mi, ocupados no pocas semanas: la selección de añadas, bodegas y vinos para nuestra cata inaugural del DWCC, Ancient Rioja Tasting. Tom y yo nos contamos entre los amantes sin tapujos de los riojas de viejas añadas, compartimos pasión por los viejos paisajes con viñedos de La Rioja y por la manera cómo, antes de la masiva industrialización del campo en España, los agricultores desarrollaban su trabajo en los viñedos y hacían sus vinos. Lo más importante: sabíamos (como tantos otros, porque este es un club con muchos "socios...") que los riojas pueden envejecer con una gracia y una sutileza que nos apetecía compartir con los asistentes al congreso. Muchos de ellos no estaban familiarizados con este tipo de vinos y, con la ayuda e imprescindible colaboración de las bodegas, hicimos la selección. Propusimos los datos básicos de cada vino y pedimos a la gente que se concentrara en las copas. Alguno protestó: "¿no hay fotos ni PPT?" No. No las había. Estos vinos piden tiempo y silencio. Lo primero apenas pudimos dárselo...50 minutos. Lo segundo, sí. Pocas palabras y esenciales. Y vino y copa. Tom y yo nos repartimos los vinos. Os ofrezco ahora los que yo comenté, aunque también propongo el orden completo en que catamos todo. Fue un acierto, en mi opinión.
Cata_general_OK
Viña Tondonia reserva tinto 2001 (en magnum). Añada excelente. 75% tempranillo, 15% garnacha, 10% entre mazuelo y graciano. 12,5%. Seis años en viejas barricas. Sin filtrar. Profundo, brillante rubí. Ribete de ladrillo antes de la cocción. Fresco en nariz. Tostados sutiles, avellanas, vainilla, mermelada de naranja. Fino y persistente. Seco, redondo, llena todo. Largo posgusto. Para comprar en magnum y guardar 20 años. Contino. Viña del Olivo 1996. CVNE Imperial Gran Reserva 1995. Añada excelente. 85% tempranillo. 10% graciano. 5% mazuelo. 13,7%. Técnicas habituales en la Rioja moderna (despalillado completo; maceración prefermentativa; maceración durante la FAL; FML en barrica de 225L; clarificado con claras de huevo). Picota de buena coloración. Mirto. Pergamino. Fina evolución, especiado (pimienta negra, cuero refinado), algo de roble en nariz. Eucalipto. Buena estructura. Acidez bien viva. Buena expresión de la fruta. Largo y persistente. Barón de Chirel 1995. Roda I 1994. Añada excelente. 83% tempranillo, 17% garnacha. 13,5%. FAL en roble. Envejecimiento en 1/3 de barricas francesas de primer año, 1/3 de segundo pasaje, 1/3 de cuatro y más años. Estabilizado de forma natural. Color de la cereza roja con un ribete más tenue, anaranjado, fino. Nariz muy equilibrada. Cerezas en alcohol. Vainilla. Aromas de hogar, humo y cenizas. Algo de grafito. La parte oscura y húmeda del bosque en un atardecer de otoño. Buena frescura en boca, elegante y evolucionando de forma tranquila. Un poco de pan de payés tostado. Humo de nuevo.

Beronia Gran Reserva 1982. La Rioja Alta Gran Reserva 904 1982. 85% tempranillo. 15% entre graciano y mazuelo. 12,5. Tras la FAL, el vino se estabilizó  e hizo la FML en tinos de madera de más de 100 años. Después envejeció durante cinco años en barricas de roble americanas. Dos trasvases por año, diez en total. Cereza roja madura con tonos violetas. Brillante y con una luz inusitada. Complejo y especiado. Clavo. Pimienta negra. Hojas marchitas en el corazón del frío hayedo. Setas en el tronco del árbol seco. Paladar de perfecta estructura, pero poderoso: llena todo. Larguísimo posgusto. Es un vino que se encuentra en la frontera del estilo, entre la modernidad y la Rioja premoderna y preindustrial. Carlos Serres Gran Reserva 1970. Marqués de Murrieta, Castillo de Ygay 1970. Añada muy buena. 75% tempranillo. 10% garnacha, 12% mazuelo, 3% graciano. 13%. FAL en tinos de madera viejos de 18 mil litros durante 15 días. Casi el fin de una manera de hacer las cosas...Después del descube y prensado, 312 meses en barricas de roble americanas nuevas y viejas. Embotellado en septiembre de 1998. Brillante color del ámbar oscuro con dejes violáceos. Sutileza de los sabores de la madera vieja. Chocolate a la taza con agua y un poco de naranja. Canela en rama. Cuero repujado. Aguja de pino. En boca es un vino sensual, voluptuoso, con volúmenes y complejidad, de extraordinaria frescura y, al mismo tiempo, marcada acidez y profundidad. Largo y persistente. Un vino muy fino, de paso silencioso, para tomar en la complicidad de las buenas compañías. Bodegas Franco-Españolas. Viña Soledad Blanco 1959.

Joan&TomPerryLas fotos primera y tercera de este post han sido hechas por Paladar y tomar. La foto de las botellas es de Mihai Tudor Oprea, que me ha llegado gracias a las pesquisas de Fernando Paredes (Paladar y tomar). Le agradezco mucho su esfuerzo y generosidad.

25 d’octubre, 2013

Digital Wine Communications Conference

Darrer EWBC ara DWCC
Cuando vosotros estéis leyendo esta entrada, andaré yo de lleno en la mayor locura de mi vida enófila: Digital Wine Communications Conference! En mi vida había organizado ni montado una cata en público. Y por primera vez, y con la inestimable ayuda de Tom Perry, Catavino me convence para que la dé. Y en inglés...La idea se merece cualquier esfuerzo, sin duda: la reivindicación, sincera y sutil, de la capacidad de envejecimiento de los riojas de añadas más bien antiguas. Nada nuevo, por supuesto, entre los que amamos el vino de La Rioja. Pero es la primera vez que se monta una sesión de cata con este tema, Ancient Rioja Tasting, en la reunión de comunicadores digitales del vino (antes European Wine Bloggers Conference).

Poca broma porque van a salir piezas importantes, tipo Barón de Chirel del 95; Gran Reserva 904 del 82 o Viña Soledad del 59. Junto con otros siete vinos muy interesantes, que van a demostrar dos cosas. Una ya la tenemos clara: los riojas envejecen bien y con finura. Otra, quizá, no tanto: ¿cómo influyen los estilos de vinificación, diacrónicamente observados, en la conservación de un vino? Hoy mismo, cuando leáis esto, intentaremos encontrar algunas respuestas. Mi locura no va a terminar aquí. La organización y Doug Frost MW/MS me convencen, además (¿en qué andaría yo esos días...?) para que participe, todavía con Viña Soledad en mi paladar, en una conversación a tres bandas (también con Jenny Siddall) sobre Rioja - Tradition and Innovation at the Frontiers of Flavor, para hablar más bien de los sabores culturales de mi experiencia  de años en la Rioja. La idea me pareció muy interesante. Y allá voy a intentar decir algo también.

En pocas palabras: va a sufrir mi querido blog unos días de cierto parón y la actividad en Twitter, Facebook e Instagram va a crecer. Ya sabéis: bajando esta misma página a mano izquierda, tenéis los enlaces por si os apetece seguir la evolución de mi batacazo.