30 de desembre, 2014

Recaredo - Vouette&Sorbée - Navazos

Nadal 2014 anverso
Recaredo Brut de Brut 2006. Finca Serral del Vell. Brut Nature Gran Reserva.
Degollado el 15 de septiembre de 2014. Bebido el día de Navidad de 2014. 53% xarel.lo y 47% macabeo. Añada compleja de grandes fríos en invierno, grandes calores en verano y floración temprana. Suelo calcáreo en biodinámica. Lluvias irregulares pero compensadas. La casa está contenta con esta añada por su excepcional frescura y acidez, que va a permitir que las botellas envejezcan largos años en buenas condiciones. También yo estoy contento de poder tener botellas como ésta a un precio que ronda los 24€. Esta fecha de degüelle tiene por delante bastantes meses de gran vida. Es muy recomendable abrir la botella una hora antes de beber, no hace falta decantar y si no se sirve muy fría (más o menos 10ºC), mejor para todos, sobre todo para los sabores y la expresividad del vino. Ideal, pero muy ideal, para "escudelles" y "carn d'olla". Manzana reineta: la vibrante acidez de este tipo de manzana y de su carne, junto a la madurez y sabor de su piel. Un vino que impresiona: vivo y tenaz, rampante y comunicativo, sin llegar a dicharachero. Seco y con sabor a levaduras. Manzanilla seca y retama. Es un vino brillante. Con un poco de tiempo y oxígeno, encontramos la misma reineta saliendo del horno, con un ligero recuerdo de la fruta en sazón que fue. No hay caramelo ni azúcar, sólo un breve aroma de autólisis y de levaduras (de Paris, frescas). Un vino para cualquier ocasión.

Vouette&Sorbée, Cuvée Rosé Saignée de Sorbée. Cosecha 2011.
Degollado el 5 de diciembre de 2013. Bebido el día de Navidad de 2014. 100% pinot noir sobre suelos de arcilla roja profunda en biodinámica (el "lieux dit Sorbée"). La cosecha de 2011 fue la segunda más temprana en la historia documentada de la Champagne con problemas de grandes calores y, también, de lluvia y frío intermedios. Lo que entró en bodega fue de gran calidad y se está revelando como una añada importante. Los Gautherot trabajan sin chaptalizar ni filtrar ni estabilizar. Fermentan en barricas de roble. Permiten la maloláctica. Las fermentaciones alcohólicas las hacen sólo con levaduras indígenas y sulfitan mínimamente sólo con la primera fermentación. Hay que abrir la botella una hora antes y servir sobre los 10ºC también. Larga maceración carbónica del pinot noir: expresión pura y alegre de una tisana, infusión de frutos rojos. No es exuberante, es hermosa y discreta, persistente y única. Estoy ante un rosado muy especial, uno de los grandes. Arándanos rojos, su parte salvaje. Frutos del madroño: su parte agreste. Grosella madura: su parte amable. Ligereza de perdiz. Sutil y esférico vino. Aromas de mosto en fermentación. Alegría de la bodega con el mosto en danza. Levaduras salvajes. Plum cake con fresas del bosque. Un vino rosado para callar y notar la diferencia.

Casa del Inca 2011. Vino de pasas asoleás de Pérez Barquero seleccionado por Equipo Navazos para Coalla Gourmet. Bebido el día de Navidad de 2014. Desde 2005, son ya varias las cosechas de este pedro ximénez de añada que Navazos viene ofreciendo. Uvas de PX de Montilla-Moriles vendimiadas con un punto de deshidratación que termina su proceso en las paseras (vuelta y vuelta). Distintos niveles de presión y un encabezado con alcohol vínico de gran calidad, más un año de reposo mínimo en las tinajas de la zona, acaban dando el perfil a este vino de 15%. Conserva todos los matices de la PX madura y toda la riqueza y frescura (sí, frescura) del clima de la zona y del sistema de elaboración. Es un extraordinario vino de postre cuando se toma joven (tres años de reposo en este caso me parecieron ideales para el mozo) y sale de la fresquera a sus 10-11ºC. Tiene el fondo del azúcar quemado que irá al flan. Huele y sabe a higos pajareros con su harina, también a pan de higos. Glicérico pero fresco. Uva pasa que revienta en tu boca tras una buena hidratación. Luna llena bajo una palmera de dátiles maduros. Plenitud y juventud. Miel y piñones. Caramelo sobre vainilla. Los viejos 57 de La Menorquina, con un punto de refrescante corteza de naranja y licor Gran Marnier. El trotamundos de los postres.
Nadal 2014 reverso

28 de desembre, 2014

SIS Garnacha tinta 2014

Projecte Sis garnatxa negra 2014
Projectes SIS Edició Hostal Empúries Garnatxa negra 2014. 13,5% Vi sense DO

Dos amics es troben i es reconeixen en els vins que més els agraden. Podria ser qualsevol parella d’amics i aquí acabaria la història. Però resulta que els amics són Ferran Centelles i Rafa Peña. El primer és un dels grans i més sensibles sommeliers de l’escola catalana. El segon, un dels més interessants i joves cuiners del país (Gresca). A més, és dels que cuina tenint sempre presents els vins de la seva carta. Es troben de fa anys, beuen, es reconeixen i disfruten amb vins semblants.

Acaben fent els seus vins. Amb la complicitat de les vinyes, els raïms i les instal.lacions de Celler Espelt, posen ara sobre la taula un vi de garnatxa negra del 2014. Un vi novell. Un vi de terres de vent i de mar, de fruita que ha crescut entre el sauló i l’argila, de most que no ha conegut la fusta, que ha macerat poc amb les pells i ha fermentat amb els llevats de la vinya, sense remuntats ni pressions innecessàries. Potser hi ha anat a parar fins i tot algun gra que ha començat a fer-se vi abans de rebentar la pell…

Volien fer un vi de set. Volien fer un vi que corregués ràpid i àgil pel paladar. Volien fer un vi amb les bondats bàsiques de la garnatxa (un vi amb volum però directe; un vi de cireres madures, de mores i lleugerament rodó). Volien fer un vi que et fes pujar en un globus i et mostrés les meravelles de la terra de l’Empordà on neix i es beu (a l’Hostal Empúries només, on ara també cuina Rafa Peña). Volien fer un vi fresc i amable. Se n’han sortit, us aviso, se n’han sortit. Volien fer, a més, un vi de consum ràpid: també ho han aconseguit! Obres l’ampolla i vola com el vi que du dins!

Projectes SIS Edició Hostal Empúries Garnacha tinta 2014. 13,5% Vino sin DO

Dos amigos se encuentran y se reconocen en los vinos que más les gustan. Podría ser cualquier pareja de amigos y aquí terminaría la historia. Pero resulta que los amigos son Ferran Centelles y Rafa Peña. El primero es uno de los más grandes y sensibles sumilleres de la escuela catalana. El segundo, uno de los más interesantes y jóvenes cocineros del país (Gresca). Además, es de los que cocina teniendo siempre en cuenta los vinos de su carta. Desde hace años se encuentran, beben, se reconocen y disfrutan de vinos parecidos.

Acaban haciendo sus propios vinos. Con la complicidad de los viñedos, de las uvas y de las instalaciones de Celler Espelt, proponen ahora un vino de garnacha tinta del 2014. Un vino primero. Un vino de tierras de viento y de mar, de fruta que ha crecido entre el sablón y la arcilla, de mosto que no ha conocido la madera, que ha macerado poco con sus pieles y que ha fermentado con las levaduras del viñedo, sin remontes ni presiones innecesarias. Puede, incluso, que haya ido a parar a él alguna uva que empezó a hacerse vino antes de que su piel reventara.

Querían hacer un vino de sed. Querían hacer un vino que corriera rápido y ágil por el paladar. Querían hacer un vino con las bondades básicas de la garnacha (un vino con volumen pero directo; un vino de cerezas maduras, de moras y ligeramente redondo). Querían hacer un vino que te montara en un globo y te mostrara las maravillas del Ampurdán donde nace y se bebe (sólo en el Hostal Empúries, donde ahora también cocina Rafa Peña). Querían hacer un vino fresco y amable. Se han salido con la suya, os aviso, lo han conseguido. Querían hacer, además, un vino de consumo rápido: ¡también lo han conseguido! Abres la botella y ¡vuela como el vino que lleva dentro!

Postscriptum. ¡Acabo de darme cuenta de que esta entrada es la número 1200 del cuaderno!
Projecte Sis garnatxa negra 2014dos

25 de desembre, 2014

Mi cuento de Navidad

from static.thecia.com.au
Yo no tengo aquello que se suele llamar "espíritu navideño". Dicho en pocas palabras: me parece una memez. Procuro (no siempre lo consigo...) hacer el bien durante todo el año y no espero recibir a cambio más que los efectos de ese bien en las personas con las que estoy. Personalizar, enfocar, mediatizar, segmentar, distribuir en unos pocos días ese "voy a  ser bueno, voy a ir con una sonrisa y voy a portarme bien" me parece casi sombrío. Y la cara que me queda, lo confieso, durante estas fiestas y con ese espíritu campando a sus anchas, suele ser la de la imagen superior...

Mi mejor antídoto para superar algunos de estos días suele estar en las mesas y en las copas. Rodearse de personas (tampoco todas, claro...) que te transmiten energía y alegría. Cocinar cosas bonitas. Beber vinos (a ser posible de amigos o de conocidos) atractivos y de los que puedes contar historias, son cosas que me llenan. Este año es especial y quiero contar por qué. Algunos me llamarán ingenuo, otros pensarán que estoy desinformado y que no vivo en la realidad de la calle y del día a día del mundo del vino. Puede que tengan razón. Pero sí vivo mi realidad y sí vivo, veo, leo, charlo sobre mi mundo del vino día a día. Y detecto que esa realidad está cambiando en los últimos tiempos.

Lo escribí (casi más como un deseo) en un post que Vila Viniteca me pidió. Por qué no bebían vino los jóvenes, me preguntaba. Y hubo muchos comentarios interesantes que apuntaban hacia lo mismo y coincidían con una de mis ideas: cada época de la vida tiene sus vinos. Y si acertamos en qué hacemos, en el precio que le ponemos y en quién pensamos para beber según qué vinos, ya no tengo la menor duda: los jóvenes cada vez beben más vino y se interesan más por saber qué beben. Lo comenté hace poco en twitter: comprobar cómo los amigos de mi hijo menor consideran que "beber vino mola", que "saber qué bebes y poder entrar en un restaurante y pedir con fundamento mola", me dejó con el cuerpo contento y pensando que algo se estaba moviendo.

En los últimos días he hecho varias pruebas sin decir que las hacía. Para un grupo de unas 40 personas, algunas de las cuales apenas bebían vino, propuse varios ancestrales de graduaciones alcohólicas entre los 10,5% y los 14%, de variedades más tánicas y vinosas (monastrell) hasta variedades más sutiles y delicadas pero con fuertes aromas de tierra (xarel.lo rojo). Los más jóvenes, aquellos que confesaban que tomaban cerveza o apenas nada, bebieron con alegría y se lo pasaron de primera. No dejaron ni una botella viva y casi todos prefirieron un grado alcohólico más amable y fragancias más sutiles. Pero insisto: en ninguno de los casos, no quedó una botella sin abrir ni consumir. ¡Para mi alegría!

Ayer por la noche, mi hijo mayor (21) me dio la última sorpresa: nunca había manifestado especial interés por el vino, ni tan siquiera en la mesa de casa. De vez en cuando bebía alguna copa pero me daba a mí que era más por las ganas de alcohol que por otra cosa. Me equivocaba...Muchos jóvenes a la mesa también, desde los 18 hasta los 29 años. Propuse de todo: desde uno de los grandes de la DOQ Priorat (cosecha 2006), pasando por burbujas ancestrales y de segunda fermentación en botella (DO Cava y Champagne del Aube) y terminando por un vino dulce de solera de 1954, de garnachas y licoroso. Yo casi pasaba de él...pobre!!! Hasta que se me queda mirando y me dice: "no quiero beber mucho pero quiero probar todo y quiero entender todo". Y: "quiero poder entrar en una tienda de vino y saber qué elijo".

No hace falta que os diga que la cara que llevo desde ayer por la noche y con estas últimas experiencias y comentarios, ha cambiado radicalmente de la de la imagen superior a la inferior. No soy iluso, no soy ingenuo. Sé de dónde venimos y, casi, dónde estamos a nivel de consumo del vino en este país. Pero intuyo, por lo menos desde mi experiencia personal, que algo está empezando a cambiar. Que, como decía mi amigo Juancho Asenjo no hace mucho en Facebook, no podemos permitirnos el lujo de perder a otra generación para el vino. Ahora es el momento de entender qué quiere beber la gente joven. Ahora es el momento de estar dispuestos a llevar cualquier botella, a dar cualquier explicación, a estar en cualquier sitio donde se nos pida que hablemos de vino para hacer que esta realidad, que apenas intuyo, se convierta en algo sólido.

Con los más jóvenes, sepan mucho o poco. Quieran ser profesionales o buenos aficionados. Que no quede una pregunta sin respuesta ni una inquietud sin resolver. Que no deje de abrirse ninguna botella que llame su atención. Ese es mi cuento de Navidad, ésta mi ilusión: estar en la calle y ver el interior de un local hermoso y acogedor, con una mesa alegre y llena de jóvenes, con (pongamos) tres o cuatro botellas de una misma variedad de vino de distintos lugares, comentando y bebiendo, gozando y entendiendo. Lo he visto en otros países: ¿por qué no hacemos que, entre todos, ésa sea una nueva realidad? Puede que sea un cuento de Navidad pero yo quiero seguir contándolo todo el año. Y voy a hacerlo.
from Holidayswishes.net