¿Hay algo más gratificante para quienes tenemos como pasión el mundo del vino que ver crecer las primeras yemas y botones en la planta? Es la señal de que el ciclo empieza de nuevo, de que la naturaleza despierta e inicia su lento pero seguro discurrir. En la foto, tenéis un detalle de los viñedos de mis amigos de Colonias de Galeón, en la sierra Norte (Cazalla de la Sierra), en Sevilla, a más de 600 metros de altitud, en suaves pendientes orientadas al sur o al oeste y de cultivo ecológico.
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